Opinión

Hay moros en la costa

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Honorables diputadas y diputados de las Cortes Generales: ¡escúchenme, hay moros en la costa(*)!

Honorables diputadas y diputados de las Cortes Generales del Reino de España, con motivo del XX aniversario de los tristes y sanguinarios atentados de Madrid, el 11 de marzo del 2004, quisiera abordarles el tema pendiente de la importancia de enseñar el idioma amazigh (bereber) para los ciudadanos y emigrantes «moros», como medio de prevención del radicalismo islamista.

Es muy peculiarmente curioso ver que, en el actual Congreso de los Diputados del Reino de España, los saharauis pro-Polisario disponen de una representación en la persona de la diputada de Sumar, Sra. Tesh Sidi y que los ciudadanos de origen marroquí, “los moros”, que ascienden a más de un millón de personas, entre los que disponen de la nacionalidad española y los emigrantes que aún no la han conseguido, no disponen de ninguna representación parlamentaria. ¡Ni siquiera en la Ciudad Autónoma de Melilla, los ciudadanos “musulmanes”, los “moros” mejor dicho, o los “Amazighs” como se debe denominarlos, no han podido llegar aún a elegir ningún(a) diputado(a) que los represente en las Cortes Generales de Madrid! En consecuencia, os pido que me dedicáis un poco de vuestro anhelado tiempo para alzarme, por un momento, en la voz de esta importante comunidad silenciosa.

Es obvio saber que, en actualidad, los emigrantes que más se naturalizan en la Unión Europea son los marroquíes. En 2022 alcanzaron 112 700 con unos 49,2 % obtuvieron la nacionalidad española, frente a 27,5 % la nacionalidad italiana y solo 14,3% la francesa.

El 7 de noviembre de 2022/2972 tuve el honor de mandar una correspondencia a la Sra. Doña Pilar Alegría, como ministra de Educación y Formación Profesional del Gobierno de Pedro Sanchèz, que se enmarca en la Declaración Conjunta hispano-marroquí del 7 de abril de 2022, y en las prioridades de las nuevas relaciones y acuerdos bilaterales con Marruecos, plasmados en la reunión de alto nivel del 1 y 2 de febrero del año pasado 2023/2973.

En dicha carta, le había expresado nuestro profundo enfado respecto a su oferta a su homólogo ministro marroquí de impartir solamente clases de árabe a los hijos e hijas de emigrantes de origen marroquí, excluyendo totalmente el otro idioma co-oficial del reino alauí que es el Amazigh.

Le subrayaba que todo lo que se emprende con el idioma árabe, se debe acompañar también con el amazigh, ya que dicho idioma, reconocido en el artículo 5 de la Constitución del 1 de julio de 2011/2961, dispone de una Ley Orgánica propia No. 26.16, aprobada por unanimidad por las dos cámaras del parlamento marroquí en 2019/2969.

También le había resaltado que ‘el idioma amazigh’ es también un idioma que pertenece al propio Estado Español, desafortunadamente e injustamente, marginado por las autoridades educativas en las escuelas de las dos ciudades norteafricanas de Ceuta y Melilla, a pesar del compromiso de España a la Carta Europea de las Lenguas Regionales o Minoritarias, que entró en vigor desde el 1 de agosto de 2001.

Honorables diputadas y diputados, lo que os solicito ahora a ustedes, como representantes de la nación y de los pueblos del Estado español, es solicitar vuestras voluntades en favor de la defensa a que el idioma amazigh se incluya en los programas educativos de enseñanza infantil y del ciclo primario de las ciudades de Melilla y Ceuta, por un lado, y, por otro lado en los convenios bilaterales firmados con los países del África del Norte, y más concretamente con el reino de Marruecos, en particular los acuerdos bilaterales relativos a las "Enseñanza de la Lengua y la Cultura de Origen (ELCO) ” para las hijas e hijos de emigrantes “moros”.

Sepan bien que si estos niños “moros” conocen un alto índice de fracaso escolar (los de Melilla baten todos los récords en Europa) es que su idioma, el amazigh, como lengua materna (y además de indígena), no está integrado aún en ningún currículo escolar.

Como manifestó el gran lingüista francés Alain Bentolila, ya en 2019: "los sistemas educativos de ciertos países, por muy costosos que sean, se han convertido en máquinas de fabricar analfabetismo y fracaso escolar porque nunca han podido (o han querido) resolver la cuestión que los destroza: la elección del idioma de instrucción.

Llevan a los alumnos a crueles fracasos porque la escuela los acogió en un idioma que sus madres no les enseñaron, y esto, es para un niño una violencia intolerable, y que sobre la base sólida de su lengua materna se le dará la posibilidad de acceder a la lectura y a la escritura, y que luego, podamos construir un ambicioso aprendizaje de las lenguas oficiales".

Cosa que no cesa de recomendar la UNESCO, y últimamente, incluso, el Banco Mundial. Efectivamente, estos fracasos escolares inflan los índices del analfabetismo, que es, al fin de cuentas, al origen de la compra y venta de votos a las citas electorales en los países del Magreb en general, ¡y en las ciudades de Ceuta y Melilla, en particular, donde la justicia persigue en estos momentos todos los dirigentes “moros” de Coalición Por Melilla!

Honorables diputadas y diputados, estén seguros de que seguir empeñarse en no tomar ninguna medida en este pendiente asunto es seguir condenando a estos jóvenes “moros” a la marginación, al analfabetismo y a la delincuencia. Tened en cuenta, por ejemplo, que la Generalitat de Catalunya, que cuenta con una población de 8 millones de personas, acoge unos 235 278 marroquíes en 2022/2972, un porcentaje de 0,03 %.

Sin embargo, sus prisiones parecen acoger a más de 50% de etnia “mora”! No solo a la delincuencia, sino peor, al radicalismo islamista, e incluso al terrorismo yihadista. Deberéis saber que no es ninguna casualidad que los autores de los trágicos atentados terroristas acaecidos en Madrid, hace veinte años, así como los de París del 13 de noviembre de 2015, de Bruselas del 22 de marzo de 2016 y los de Barcelona del 17 y 18 de agosto de 2017 son, en su aplastante mayoría, marroquíes.

¡Aún más, son de origen amazigh, y curiosamente de la región del Rif! En este sentido, la prensa española no se equivocó en atacar abiertamente al reino de Marruecos como la principal fuente del yihadismo internacional.

El periódico "La Razón" afirmó que: " el 70% de los terroristas yihadistas que han atentado en Europa durante los últimos quince años son de nacionalidad marroquí. El reino alauí se ha convertido en la cuna de la radicalización para los jóvenes entregados a la yihad''. Lo que el semanario "Jeune Afrique" tituló en una de sus portadas: "Terrorisme. Born in Morocco ''.

No obstante, si éstos jóvenes cayeron en el radicalismo salafista, sus causas no se deben, como podréis pensar, y como suelen adelantar la gran mayoría de los “expertos” europeos e ibéricos en el islamismo, a causa de su religión islámica, sino más bien por otro factor que pasa desapercibido.

La causa fundamental se debe, sencillamente, a la falta de educarlos en su idioma materno, violando los artículos 7 y 8 de la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño de 1989, cuyo artículo 8 especifica que: “Los Estados Partes se comprometen a respetar el derecho de los niños a preservar su identidad, incluidos la nacionalidad, el nombre y las relaciones familiares, reconocidas por la ley, sin injerencias ilícitas”.

Dejadme que os explique las razones. Alemania es un país que cuenta con unos más o menos 300.000 residentes de origen marroquí y más de tres millones de origen turco. Sus servicios de seguridad llegaron a cifrar, en un momento, que unos 800 jóvenes alemanes fueron seducidos y reclutados por Daesh para Siria.

Si, la religión, en este caso el Islam, tuviera causas directas en esta captación de estos jóvenes a favor de las tesis inhumanas y mortíferas del ISIS, la Policía alemana hubiera encontrado una cantidad de jóvenes turcos diez veces más que los de origen marroquí. ¡Curiosamente, se dieron cuenta de que había muchos jóvenes de origen marroquí y casi nada los de origen turco, que son, igualmente, musulmanes!

En este sentido, las razones de reclutamiento a las tesis yihadistas no están relacionadas con la religión, sino más bien con un tema al que no solemos darle importancia, el de la "crisis de identidad". Otro argumento más convincente nos lo proporcionan los educadores alemanes que se sorprendieron que el año escolar 1992/93, en la ciudad de Dortmund sólo 7,3% de alumnos marroquíes llegaban a terminar sus estudios del ciclo primario y solo 5,29% en el Lander de la Hesse.

Además, en las escuelas especializadas para niños con problemas, los marroquíes constituían los contingentes más importantes. Los responsables educativos de los landers alemanes, por su pragmatismo y responsabilidad, tuvieron el mérito de desarrollar y de aplicar el programa educativo basado en ELCO, a saber, “la Enseñanza de la Lengua y Cultura de Origen’ en las décadas de los años ochenta y noventa, en conformidad con la directiva europea del 25 de julio de 1977 dirigida a educar a los hijos de los trabajadores migrantes.

Lo que permitió a sus autoridades educativas firmar oportunos acuerdos con los países de emisión de emigración (España, Portugal, Italia, Turquía, Polonia, Marruecos…), con la finalidad de proporcionar de manera complementaria cursos de español, portugués, italiano, polaco, turco y árabe… para los hijos de emigrantes ... Los resultados fueron espectaculares para los escolares de origen español, portugués, italiano, polaco, incluyendo aquellos que son de religión islámica, como los turcos, los iraníes y los afganos.

Todos los alumnos mejoraron su rendimiento y su integración en la escuela alemana, y, por consiguiente, el fracaso escolar se redujo significativamente, lo que permitió una mejor integración social, profesional y laboral.

Desafortunadamente, esto no fue, para nada, para el caso de los alumnos de origen marroquí. ¡Al contrario, sus resultados empeoraron aún más! ¿Por qué? La respuesta radica en el simple hecho de que estos niños de origen norteafricano no eran "árabes", que no eran de la cultura ni identidad árabes, ni sabían el idioma árabe.

No se entendían con los profesores marroquíes, contratados por las autoridades marroquíes porque estos niños eran (y siguen siendo) en su casi totalidad Amazighs, originarios de las montañas del Rif y más concretamente de las cabilas de la confederación de Guelaya (como los Amazighs de Melilla).

Por ejemplo, si los estudiantes turcos entendían perfectamente a los maestros enviados por su gobierno de Ankara, los estudiantes de origen marroquí no comprendían nada a los maestros de habla árabe.

Estos últimos han contribuido, al contrario, a acentuar su "crisis de identidad", a infravalorarlos, a perjudicar su “autoestima” y a condenarlos, por consiguiente, a los márgenes de la sociedad, a inflar las bolsas del paro y a extender la delincuencia, a multiplicar las redes de tráfico de drogas (¡ver ahora la gran amenaza a la que ha llegado la sanguinaria y despiadada Mocro Maffia en los Países Bajos y en Bélgica, y su ascendente monopolio del tráfico de la cocaína, y sus ajustes de cuentas que llegan hasta la Costa del Sol!).

Desgraciadamente, algunos de estos niños “enajenados” terminan, fatalmente, en el radicalismo islamista, y, incluso a convertirse en 'bombas humanas’.

En vez de integrar, principalmente y primeramente, el amazigh como lengua materna, en lugar de ayudar a los niños de origen norteafricano a recuperar los valores originales de su auténtica y milenaria identidad amazigh, basada en la los valores sociales de rechazo al odio, de rechazo a la violencia, de respeto a la naturaleza y a la mujer, valores de libertad, de igualdad y de democracia, como proponen los valores de las escuelas de acogida de los países europeos, imponerles la enseñanza del árabe clásico, conduce, ineluctablemente, a la alienación y a la radicalización salafista de los residentes y ciudadanos europeos, originarios de Marruecos y del África del Norte, como lo revela el relevante y pertinente estudio de Manuel Llamas en la ciudad de Melilla, donde la Guardia Civil, la Policía Nacional y los servicios de inteligencia (con la cooperación con sus homólogos marroquíes)  no cesan de desarticular células yihadistas (como la 26 de septiembre de 2014, la de 6 de septiembre de 2017, la de 4 de octubre de 2022 o la de 23 de octubre de 2023…).

¡En definitiva, si no tomáis medidas legislativas en favor de enseñar el amazigh a los niños “moros”, habrá “moros en la costa”!

Por Rachid RAHA, presidente de la Asamblea Mundial Amazigh