Opinión

La guerra en Ucrania y la crisis alimentaria: su impacto en el Sahel

Este documento es copia del original que ha sido publicado por el Instituto Español de Estudios Estratégicos en el siguiente enlace.

La hambruna afecta a 49 millones de personas en la región del Sahel, mientras que el riesgo de vulnerabilidad extrema se extiende a 181 millones, una situación histórica y sin ningún precedente1 . La guerra de Ucrania supone solo el agravante de una situación, que tanto la pandemia como la crisis climática ya presentaban complicada, en un continente como es África en el que se estima que 13,6 millones de niños y niñas sufren un estado crónico de desnutrición2.

Los efectos de la guerra de Ucrania sobre la seguridad alimentaria africana plantean la incógnita de hasta qué punto este continente depende de las importaciones de cereales, principalmente de las procedentes de Ucrania y de Rusia y el porqué de tanta supeditación alimentaria. África posee el 60 % de la tierra cultivable no cultivada de todo el mundo3 y, sin embargo, no es capaz de alimentar a su población. También existen complicaciones en el mecanismo internacional de reparto de alimentos entre las regiones del mundo con excedente y aquellas con escasez, hasta el punto de que el continente africano ha pasado de ser un productor de alimentos bastante independiente en la década de 1970, a depender excesivamente de las importaciones alimentarias en la actualidad.

No es una problemática exclusiva del Sahel, ni siquiera africana, sino que afecta a todo el globo: 1.200 millones de personas, un ciudadano de cada seis, viven en países expuestos gravemente a esta crisis que ha desencadenado la guerra en Ucrania. La combinación de la inflación en los alimentos, el encarecimiento de la energía y el declive de la situación financiera4 , consecuencias de la guerra en Ucrania, han supuesto un retroceso en la lucha contra el hambre, una lacra que llevaba décadas disminuyendo y que los Objetivos de Desarrollo Sostenible tenían previsto erradicar para el 20305.

Situación alimentaria en el Sahel

El Sahel vive una situación complicada. La crisis en Ucrania ha alejado el foco durante los últimos meses de esta área clave para la estabilidad de Europa Occidental, mientras que la cumbre de la OTAN, celebrada en junio de 2022 en Madrid, ha olvidado proponer una estrategia efectiva de cara a paliar los efectos de esta realidad6.

El auge del yihadismo, el tráfico de armas, seres humanos y drogas, las migraciones o el hambre son solo algunos de los factores que ponen en peligro el desarrollo de la región. Se trata de uno de los territorios más afectados por el cambio climático, con un aumento de las temperaturas 1,5 veces superior a la media y un 80 % de sus tierras de cultivo perjudicadas por el calentamiento global7 . Este espacio, en el que conviven unos 125 millones de personas8 , lo ocupan Estados extremadamente dispares entre sí, con fronteras difusas debido a sus condiciones geográficas y con problemáticas que van de lo individual a lo colectivo. Los conflictos, la violencia militar y la represión hunden en la miseria a una población que sufre constantes vulneraciones de derechos humanos.

Más del 80 % de los habitantes del Sahel dependen de la agricultura para sobrevivir9, sin que esta resulte suficiente para alimentar a sus ciudadanos. Los negocios agroalimentarios africanos no son capaces de aumentar su producción ante el ritmo elevado de sus demandas locales consecuencia del crecimiento demográfico. Tampoco ven posible acceder al mercado global y aprovechar sus oportunidades, por lo que el continente recurre constantemente a las importaciones de alimentos para subsistir. En el panorama mundial actual, esta dependencia subsahariana se traduce en una mayor inseguridad alimentaria, que desemboca en inanición y riesgo de muerte.

Malí es un país especialmente vulnerable, debido a la inestabilidad política que impera desde la marcha de las fuerzas francesas de su territorio en febrero de 2022. El conflicto armado y la violencia yihadista han deteriorado profundamente las rutas tradicionales de trashumancia en su territorio, donde los pastores mauritanos acostumbraban a migrar a Malí en su búsqueda de agua y prados, actividad ya imposible de realizar10.

Por otro lado, la OTAN vigila y aporta fondos a Mauritania para tratar de atajar el extremismo en auge en su territorio11, y la sequía que se vive en Burkina Faso está agudizando las hambrunas de los desplazados que allí confluyen por la guerra en Malí. Esta sequía, que presenta tintes de la vivida en 2011 y que produjo miles de muertos, ha desencadenado una caída vertiginosa de la agricultura en una zona de por sí muy dependiente de las importaciones. Níger y Mauritania han producido un 40 % menos de lo habitual al comparar los datos de los últimos meses con el promedio anual recogido en los últimos cinco años. Por su parte, la caída sufrida en Mali ha sido del 15 %, y la correspondiente a Burkina Faso, del 10 %12.

Rusia y Ucrania como abastecedores del continente africano

Rusia es el principal exportador mundial de trigo, mientras que Ucrania ocupa la sexta plaza con una cuota que asciende al 10 % del total. Entre ambos países, conocidos como los «graneros de Europa», exportan el 29 % del trigo global y el 19 % del maíz13. En cuanto al girasol y aceite de girasol, Ucrania se erige como primer exportador global, mientras que se lleva el tercer puesto en lo que respecta a la cebada y el maíz. Además, Ucrania es el primer país de Europa en cuanto a superficie de tierra cultivable, y el tercero en superficie de suelo negro a nivel mundial14.

Las exportaciones de trigo de Rusia y Ucrania se dirigen mayormente a países en vías de desarrollo (un 47 %), mientras que a países desarrollados se envía el 34 % y a países algo menos desarrollados, un 19 %15. Estas exportaciones suponen un pilar fundamental de la seguridad alimentaria en los países más empobrecidos.

En lo que respecta a África, el 90 % de los intercambios comerciales del continente con Rusia son importaciones de trigo, suponiendo un 50 % en el caso de Ucrania. Es, por ello, la región del mundo más afectada por la guerra, al contar con un total de 16 Estados que dependen en un porcentaje superior al 56 % de las importaciones de este cereal desde los países en liza. El 30 % del total de trigo consumido en África proviene de Ucrania o Rusia, pese a las iniciativas potenciadas por el Banco Africano de Desarrollo, que ha destinado 1.000 millones de dólares en ayudas a agricultores con el objetivo de estimular la producción autóctona de trigo, arroz y soja16.

El Sahel es, por tanto, una zona que se nutre en especial de las llegadas desde ambos países. Por ejemplo, según la lista de la FAO, Eritrea ocupa la undécima posición en la lista de la FAO de 20 países con mayor dependencia de las exportaciones de Ucrania y Rusia17.

La inestabilidad originada por la guerra en Ucrania está poniendo en severo peligro dichos intercambios alimentarios. La producción ucraniana se ha reducido en un 50 % este 2022 respecto a años pasados, aunque todavía no se encuentran disponibles los datos definitivos de esta campaña invernal, en la que sembrar está resultando muy complicado. Además de las dificultades en la producción, hay que sumar los impedimentos logísticos de su transporte al continente africano; al finalizar 2022 había 20 millones de toneladas de cereales a las que no era posible dar salida18.

Estas dificultades se deben principalmente al cierre de los puertos provocada por la guerra. Ucrania envía casi el 75 % de sus exportaciones agrícolas a través del mar Negro19, desde puertos que han estado cerrados durante meses a raíz del conflicto y que se han ido reabriendo mediante diferentes acuerdos y negociaciones auspiciadas por organismos internacionales.

La inestabilidad en las exportaciones de Ucrania y Rusia está extendiéndose a más productos, originando una crisis global que va en aumento producto de una mezcla de inflación en los precios y alta demanda. La problemática, que ahora reside principalmente en hambrunas por trigo y aceite de girasol, irá evolucionando transversalmente y derivando en consecuencia en todos los demás sectores económicos, como si fuesen piezas de un dominó: la escasez agrícola repercute en el sector ganadero, y así sucesivamente.

Impacto de la guerra en el mercado alimentario africano

La escasez de cereales y fertilizantes provocada por el conflicto se estima que pueda afectar a unos 1.400 millones de personas a nivel global. En los últimos años, las personas en situación de grave inseguridad alimentaria a nivel global han pasado de 135 millones antes de la pandemia de 2020, a 276 millones a comienzos de 2022 y el efecto de la guerra ha hecho aumentar el número a 323 millones.

A raíz del estallido de la guerra en marzo de 2022, los precios de exportación del trigo y del maíz se elevaron en un 22 % y 20 % respectivamente, pese a que ya se encontraban en niveles de récord a causa de la pandemia. En los tres meses posteriores, la inflación del trigo se disparó un estratosférico 160 % a nivel global, unas cifras que no se habían visto nunca desde que comenzó el registro del índice de precios de la FAO en 1990. La falta de precedentes de estos datos resulta especialmente notoria al considerar que los mercados de cereales y semillas oleaginosas son, precisamente, los que más suelen sufrir vaivenes numéricos.

En lo que respecta al continente africano, la inflación de precios ha provocado que la factura anual de la importación de alimentos haya aumentado a 90.000 millones de dólares, más del doble de los 35.000 millones que suponía antes de la guerra. El incremento de los precios mundiales de la alimentación, junto a las interrupciones del suministro y el comercio por las restricciones rusas y las sanciones han supuesto un cóctel explosivo al mezclarse con el crecimiento de la población africana, el aumento del desempleo y la crisis del cambio climático. Nigeria y otros países del Sahel han experimentado una subida del 200 %, viéndose obligados a destinar más de la mitad de sus sueldos a la comida.

Según el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU, la situación de inseguridad alimentaria en África se ha agudizado tanto en los últimos meses que la crisis alcanzaría también a sus proyectos. Así, las raciones diarias de comida que distribuyen en los campos de refugiados del sur de Mauritania podrían descender en un 50 % este 2023.

Desde el puerto de Las Palmas envía a Nigeria el 5 % de las necesidades globales de alimento del país, con productos nutricionales como el CSB+ (mezcla de maíz y soja parecido al gofio), para mujeres embarazadas y niños desnutridos, del que requieren unas 5.200 toneladas al año20.

Siguiendo estas tendencias, el PMA augura que la continuidad de la guerra aumentará el riesgo de hambre en 47 millones de personas de entre los 81 países en los que opera. Esta cifra supone el 17 % del total de la población beneficiada por el programa, cuyos responsables alertan que la crisis se está cebando especialmente con la zona del África subsahariana y ponen el foco en el pesimismo de las expectativas de futuro en países como Etiopía y Sudán del Sur21.

Para paliar la drástica caída de las exportaciones de cereales de Ucrania desde el comienzo del conflicto, el 22 de julio de 2022 se firmó la iniciativa de la ONU «Black Sea Grain Iniciative» 22, un acuerdo entre Ucrania y Rusia supervisado por la organización internacional que se centra en reanudar las exportaciones de cereales y alimentos de este tipo a través de los puertos de Odesa, Chornomorsk y Pivdennyi. El transporte se vio impedido a causa del bloqueo de estas vías desde mediados de febrero, primero a manos de los ejércitos rusos y después por el sembrado de minas por parte de Ucrania para evitar posibles ataques marítimos rusos.

El acuerdo supuso un periodo de 120 días que expiró a mediados de noviembre de 2022. Hasta el 28 de octubre se habían exportado más de 9,3 millones de toneladas métricas de cereales, semillas oleaginosas y otros alimentos gracias a la iniciativa, permitiendo al Estado ucraniano duplicar sus exportaciones respecto a los meses de conflicto previos al acuerdo. Sin embargo, aún con la Iniciativa de Granos del Mar Negro, Ucrania ha estado operando al 50 % de su nivel de exportaciones anterior a la guerra. En el periodo entre agosto y octubre de 2022, las exportaciones totales de Ucrania sumaron 2,87 millones de toneladas métricas, en fuerte contraste con los 11,4 millones del mismo periodo de 2021. Al área de MENA (Norte de África y Oriente Medio), Ucrania envió el 42,02 % de sus exportaciones totales de grano de 2022, cifra que evidencia la importancia de estas regiones en la balanza del país.

En cuanto al maíz, entre agosto y octubre de 2021 Ucrania exportó 1,36 millones de toneladas, mientras que la cifra ascendió a 4 millones en esos meses marcados ya por el conflicto. Resulta un aumento llamativo, conseguido a raíz de las medidas que figuran en la mencionada iniciativa de la ONU23.

La iniciativa permitió que algunos de los países más pobres del África subsahariana recibiesen la misma cuota de trigo importada que el año anterior24. También ha aumentó significativamente el número semanal de partidas de barcos con cargamento de cereales desde Ucrania, principalmente desde puertos fluviales, aproximándose a los datos de 2021 en estas fechas25.

El acuerdo trajo consigo, además, una caída en los precios del trigo y del maíz, descendiendo más de 200 dólares por tonelada métrica desde su pico máximo en marzo, en el que superó los 500 dólares26.

Al expirar los 120 días firmados en principio, se acordó una extensión de la iniciativa el 17 de noviembre, prolongándola por lo menos otros 120 días y con las mismas condiciones a través del corredor humanitario del mar Negro. En la fecha de la prolongación en noviembre, se habían exportado casi 11 millones de toneladas de cereales y productos alimentarios a 38 países diferentes en el marco del acuerdo27.

Comparativa con la UE y otros mercados alternativos

Al comparar la situación africana con la europea se ponen de manifiesto diferencias notables. Pese a las denuncias de la Unión Europea de la invasión rusa y las sanciones impuestas, la realidad que muestran los datos comerciales es bien diferente: las importaciones de bienes rusos por la UE alcanzaron durante la primera mitad de 2022 el valor de 120.400 millones de euros, un 78,9 % superior a los 67.300 millones del año anterior. Así lo recogen los datos emitidos por Eurostat, poniendo de manifiesto que el Estado ruso ha continuado siendo uno de los principales socios comerciales de la Unión Europea pese a la invasión de Ucrania.

El incremento de las importaciones europeas desde Rusia es el segundo mayor entre los principales aliados comerciales del vasto país solo por detrás de las de Noruega (+143 %) y quedando por delante del Reino Unido (+58 %), Estados Unidos (+51 %) y China (+43 %)28.

Las tendencias son opuestas en cuanto a las exportaciones europeas hacia Rusia, que alcanzaron un valor de 29.800 millones de euros durante el mismo periodo, experimentando así una caída del 30 %. Estos datos se reflejan de manera cristalina en la balanza comercial: Rusia es el segundo país del mundo con el que la Unión Europea presenta el déficit comercial más elevado (90.600 millones de euros), solamente detrás de China (189.500 millones). El déficit comercial con Rusia se elevó en 2022 respecto al periodo anterior en un 268 %.

La UE atribuye estas cifras a la tipología de las sanciones acordadas contra Rusia a raíz de la guerra, que sí que permiten la libre circulación de productos agrícolas y otros alimentos, además de la prestación de ayuda humanitaria. Sin embargo, esta exclusión en las sanciones no debería influir tanto en las tendencias de la balanza comercial: el continente europeo no está sufriendo las mismas consecuencias negativas que otras zonas como el Sahel, dada su considerablemente menor dependencia alimentaria en importaciones procedentes de la región en conflicto29.

De la balanza comercial entre la UE y Rusia, la compra de combustibles y productos mineros ocupa más del 60 %, la de madera un 2 % y la de hierro y metales un 4,7 %30 . Se trata de productos que, en teoría, entran en el abanico de sanciones, pero cuyo aumento en la compra eleva de forma ostensible e inexplicable el déficit en la balanza.

En cuanto a la ayuda humanitaria europea para atajar la crisis africana, aún hoy se siguen las directrices de la hoja de ruta que marcó la cumbre del Proceso de la Valeta en 2015. En esta reunión nació el Fondo Fiduciario de Emergencia de la UE, un compendio de aproximadamente 4.900 millones de euros de los cuales 2.210 millones se destinaron a las zonas del Sahel y el lago Chad. La UE defiende que estas ayudas han permitido proporcionar ayuda a 4,4 millones de personas además de asistir aproximadamente a medio millón de migrantes en tránsito y desplazados forzosos31.

La UE ha elevado su paquete de ayudas este 2023 para poner freno a la crisis alimentaria, prometiendo otros 1.000 millones de euros para el Sahel. Los corredores solidarios facilitados por la UE desde mayo de 2022 también han pretendido marcar la diferencia, habiendo dado salida a través de estas vías a más de 14 millones de toneladas de semillas oleaginosas y cereales, con destino a países necesitados de África, Oriente Medio y Asia32.

Conclusiones

Los datos descritos a lo largo del texto prueban la indudable influencia del conflicto en Ucrania como uno de los principales factores que están incidiendo en agravar la crisis alimentaria en el Sahel. La actividad imprescindible de Ucrania y Rusia como exportadores de trigo y la gran dependencia de esta región (junto a otras del continente africano) de las importaciones para alimentar a sus ciudadanos son los motivos que explican la correlación.

El escenario actual supone que la producción de alimentos podría no ser capaz de satisfacer toda la demanda futura, hasta ahora aliviada gracias a las ayudas y envíos de cooperación humanitaria como la del Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas. Por otro lado, no hay que olvidar que la última crisis alimentaria global de estas características, provocada por la crisis financiera de 2008, acabó desencadenando la Primavera Árabe en 2011. Las problemáticas económicas, políticas y sociales que han ido convergiendo durante los últimos meses en el área del Sahel y sus paralelismos históricos hacen temer un nuevo cóctel de revueltas y conflictos armados similares a los que tuvieron lugar en esas fechas.

Para salvar la situación, los países del continente africano deben intentar minimizar la dependencia de las importaciones de alimentos, especialmente los provenientes de Ucrania y Rusia. Incentivar la agricultura no es suficiente, además se necesitará una mayor inversión en la formación de los jóvenes y en medios para mejorar la tecnología y la infraestructura, movilizando sus recursos nacionales. La tierra de cultivo y sus inversiones deben contar con mano de obra cualificada para superar los reveses que presenta este sector tan vulnerable, como son los desafíos climáticos o la inestabilidad en los precios.

La inversión en capital humano, en definitiva, debería ser respaldada por políticas acordes, como la instauración de un programa que apoye el desarrollo agrícola y que debería ser liderado por la Unión Africana. Además, para asegurarse de que los fondos recibidos del exterior se derivan adecuadamente, se podría plantear el desarrollo de un fondo específico para el capital humano, controlado también por la UA o por el Banco Africano de Desarrollo.

Otra de las vías a seguir supondría sacar rédito al acuerdo de la Zona de Libre Comercio Continental Africana destinado a ampliar la producción local y el fomento de los mercados regionales, lo que permitiría impulsar los intercambios dentro de la región. El Sahel necesita convertirse en su propio granero dentro de un continente africano con el potencial de convertirse, incluso, en el granero mundial.

La inseguridad alimentaria, que cada vez se extiende a un sector mayor de la población del Sahel, tiene consecuencias socioeconómicas y de seguridad extremadamente graves tanto a nivel local como mundial. Mientras el conflicto en Ucrania no amaine, la comunidad internacional debe aunar esfuerzos a fin de evitar que el Sahel, la región del continente africano más golpeado por las crisis alimentarias de carácter global, termine provocando una reacción en cadena de inestabilidad social, depresión económica y violencia política que afecte a la seguridad regional y global.

Solo si los países del Sahel consiguen adaptarse a las nuevas tecnologías de producción y disminuyen su dependencia de la importación de alimentos, podrán prosperar y reencauzarse en la vía de la seguridad alimentaria. Aun así, el final de la guerra en Ucrania a la mayor brevedad posible y la vuelta a las condiciones comerciales habituales, sobre todo en lo que respecta a los alimentos, resultan imprescindibles para evitar una catástrofe de consecuencias indeseables para la seguridad del Sahel.

REFERENCIAS

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3 SOLÉS I COLL, G. «La innovación revoluciona los agronegocios en África», El País. 28 de diciembre de 2018. https://elpais.com/elpais/2018/12/13/planeta_futuro/1544722904_813356.html

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5 UNITED NATIONS. Objetivos de Desarrollo Sostenible. Disponible en: https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/objetivos-de-desarrollo-sostenible/

6 DEPARTAMENTO DE SEGURIDAD NACIONAL. Resultados de la Cumbre de la OTAN en Madrid. 1 de julio de 2022. Disponible en: https://www.dsn.gob.es/es/actualidad/sala-prensa/resultados-cumbre-otan-madrid

7 UNHCR ACNUR. ¿Qué está pasando en el Sahel central? Claves para entender la crisis en la región. 2 de marzo de 2022. Disponible en: https://eacnur.org/es/actualidad/noticias/emergencias/que-esta-pasando-en-el-sahel-crisis

8 PINTO CEBRIÁN, F. «El polvorín del Sahel. Migraciones, yihadismo y la nueva guerra fría», Desperta Ferro. 21 de julio de 2022. Disponible en: https://www.despertaferro-ediciones.com/2022/otan-rusia-sahel-yihadismo-guerra-fria/

9 CICR. «Sahel: se espera que la crisis alimentaria exacerbada por el conflicto armado empeore durante el periodo de escasez». 12 de mayo de 2022. Disponible en: https://www.icrc.org/es/document/sahel-se-espera-que-la-crisisalimentaria-exacerbada-por-el-conflicto-armado-empeore

10 DEL AMO, P. «Malí, un país inestable», Descifrando la guerra. 13 de marzo de 2018. Disponible en: https://www.descifrandolaguerra.es/mali-un-pais-inestable/

11 FERNÁNDEZ, E. «Mauritania: la clave geopolítica por la que rivalizan Rusia y la OTAN», Atalayar. 29 de enero de 2023. Disponible en: https://atalayar.com/content/mauritania-la-clave-geopolitica-por-la-que-rivalizan-rusia-y-la-otan

12 CICR. «Sahel: se espera que la crisis alimentaria exacerbada por el conflicto armado empeore durante el periodo de escasez». 12 de mayo de 2022. Disponible en: https://www.icrc.org/es/document/sahel-se-espera-que-la-crisisalimentaria-exacerbada-por-el-conflicto-armado-empeore

13 REDACCIÓN BBC NEWS MUNDO. «Rusia y Ucrania: del trigo al aluminio, 4 exportaciones estratégicas de los dos países», BBC. 11 de marzo de 2022. Disponible en: https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional60693406

14 INFOBAE. «¿Por qué Ucrania es importante? Un país clave en agricultura, reservas de minerales y gas». 24 de febrero de 2022. Disponible en: https://www.infobae.com/economia/2022/02/24/por-que-ucrania-es-importante-unpais-clave-en-agricultura-reservas-de-minerales-y-gas/

15 UNCTAD. «La iniciativa sobre los cereales del mar Negro ofrece esperanza y muestra el poder del comercio». 20 de octubre de 2022. Disponible en: https://unctad.org/es/news/la-iniciativa-sobre-los-cereales-del-mar-negro-ofreceesperanza-y-muestra-el-poder-del

16 HAJBI, M. «Blés russe et ukrainien: cinq questions pour comprendre la dependance de l’Afrique», Jeune Afrique. 23 de agosto de 2022. Disponible en: https://www.jeuneafrique.com/1370710/economie/bles-russe-et-ukrainien-cinqquestions-pour-comprendre-la-dependance-de-lafrique/

17 PAONE, M. «La guerra en Ucrania sin final a la vista amenaza la seguridad alimentaria global», elDiario.es. 13 de mayo de 2022. Disponible en: https://www.eldiario.es/internacional/guerra-ucrania-final-vista-amenaza-seguridadalimentaria-global_1_8984667.html

18 CONSEJO DE LA UNIÓN EUROPEA. Infografía. Exportaciones ucranianas de cereales. Disponible en: https://www.consilium.europa.eu/es/infographics/ukrainian-grain-exports-explained/

19 REUTERS. «Ucrania espera aumentar su capacidad de exportación en un 50 % en los próximos meses», Euronews. 6 de mayo de 2022. Disponible en: https://es.euronews.com/next/2022/05/06/ucrania-crisisexportaciones-capacdad 

20 MAGDALENO, C. «La ONU, forzada a reducir en un 50 % las raciones de comida a los refugiados en Tinduf y el Sahel», elDiario.es. 4 de junio de 2022. Disponible en: https://www.eldiario.es/canariasahora/internacional/onuforzada-reducir-50-raciones-comida-refugiados-tinduf-sahel_1_9053149.html  

21 MASTERSON, V. «47 millones de personas en el mundo están al borde de la hambruna. ¿Qué podemos hacer?», World Economic Forum. 2 de mayo de 2022. Disponible en: https://es.weforum.org/agenda/2022/05/47-millones-depersonas-en-el-mundo-estan-al-borde-de-la-hambruna-que-podemos-hacer/ 

22 UN NEWS. «The Black Sea Grain Initiative: What it is, and why it’s important for the world». 16 de septiembre de 2022. Disponible en: https://news.un.org/en/story/2022/09/1126811  

23 LABORDE, D. y GLAUBER, J. «Suspensión de la Iniciativa de Granos del Mar Negro: ¿Qué ha conseguido el acuerdo y qué pasa ahora?», IFPRI. 31 de octubre de 2022. Disponible en: https://www.ifpri.org/es/blog/suspensi%C3%B3n-de-la-iniciativa-de-granos-del-mar-negro-%C2%BFqu%C3%A9-haconseguido-el-acuerdo-y-qu%C3%A9-pasa  

24 THE HUMANITARIAN DATA EXCHANGE. Black Sea Grain Initiative Vessel Movements. Disponible en: https://data.humdata.org/dataset/black-sea-grain-initiative-vessel-movements# 

25 UNCTAD. «La iniciativa sobre los cereales del mar Negro ofrece esperanza y muestra el poder del comercio». 20 de octubre de 2022. Disponible en: https://unctad.org/es/news/la-iniciativa-sobre-los-cereales-del-mar-negro-ofreceesperanza-y-muestra-el-poder-del  

26 LABORDE, D. y GLAUBER, J. «Suspensión de la Iniciativa de Granos del Mar Negro: ¿Qué ha conseguido el acuerdo y qué pasa ahora?», IFPRI. 31 de octubre de 2022. Disponible en: https://www.ifpri.org/es/blog/suspensi%C3%B3n-de-la-iniciativa-de-granos-del-mar-negro-%C2%BFqu%C3%A9-haconseguido-el-acuerdo-y-qu%C3%A9-pasa  

27 EFE INTERNACIONAL. «Rusia y Ucrania prolongan 120 días la exportación de cereales y fertilizantes». 17 de noviembre de 2022. Disponible en: https://euroefe.euractiv.es/section/exteriores-y-defensa/news/rusia-y-ucraniaprolongan-120-dias-la-exportacion-de-cereales-y-fertilizantes/ 

28 ABC. «El precio de las importaciones rusas a la UE aumentó un 79 % en la primera mitad del año a pesar de la guerra». 16 de agosto de 2022. Disponible en: https://www.abc.es/economia/precio-importaciones-rusas-aumentoprimera-mitad-pesar-20220816141204-nt.html  

29 ABC. «El precio de las importaciones rusas a la UE aumentó un 79 % en la primera mitad del año a pesar de la guerra». 16 de agosto de 2022. Disponible en: https://www.abc.es/economia/precio-importaciones-rusas-aumentoprimera-mitad-pesar-20220816141204-nt.html  

30 COMISIÓN EUROPEA. «Eu trade relations with Russia. Facts, figures and latest developments». Disponible en: https://policy.trade.ec.europa.eu/eu-trade-relationships-country-and-region/countries-and-regions/russia_en 

31 CONSEJO DE LA UNIÓN EUROPEA. Infografía. Fondo Fiduciario de Emergencia de la UE para África. Disponible en: https://www.consilium.europa.eu/es/infographics/eu-trust-fundafrica/#:~:text=El%20Fondo%20Fiduciario%20de%20Emergencia,de%20euros%20para%20251%20programas  

32 «Borrell señala ante el Consejo de Seguridad que la guerra en Ucrania es “un ataque a los cimientos de la ONU”», Europa Press. 16 de junio de 2022. Disponible en https://www.europapress.es/internacional/noticia-borrell-senalaconsejo-seguridad-guerra-ucrania-ataque-cimientos-onu-20220616202208.html