El Museo Nacional de Escultura inaugura la exposición Tiempos de melancolía. Creación y desengaño en la España del Siglo de Oro

Natalia González Velázquez

Pie de foto: Exposición Tiempos de melancolía. Creación y desengaño en la España del Siglo de Oro

El director general de Bellas Artes, Bienes Culturales y de Archivos del Ministerio de Cultura, Miguel Ángel Recio; el director territorial de “la Caixa” en Castilla y León, José Manuel Bilbao Camio; y la directora del Museo Nacional de Escultura, María Bolaños, han presentado en Valladolid la exposición Tiempos de melancolía. Creación y desengaño en la España del Siglo de Oro.

La exposición gira en torno a un sentimiento, inventado en Grecia, pero de larga supervivencia: la melancolía, que conquistó el imaginario social de los siglos XVI y XVII. Artistas y escritores de distintas épocas han realizado sus obras bajo los efectos de estados anímicos oscuros, han reflejado la tristeza y el desánimo y han reconocido en la melancolía una forma de espiritualidad, una expresión profunda del alma humana.

Se trata de la primera exposición en España sobre este tema. Reúne un conjunto excepcional de más de 70 obras de arte, libros y objetos –procedentes de más de una veintena de prestadores- e incluye obras maestras de Zurbarán, Murillo, Velázquez, Ribera, El Greco; esculturas de Berruguete, Pedro de Mena, así como los primeros tratados médicos sobre la melancolía y objetos diversos (instrumentos de música, partituras, etc) que remiten a esta cuestión universal.

La muestra ofrece un triple atractivo. El primero es el alto nivel de calidad de las obras expuestas: grandes maestros del periodo más brillante de la cultura española, de obras de una excepcional belleza. El segundo atractivo es el tema en sí mismo: consistente desde el punto de vista científico, inédito en el panorama artístico español. El tercero, su carácter multidisciplinar. La melancolía domina el ambiente intelectual y moral durante varias décadas de los siglos XVI y XVII, y esta mezcla cultural se manifiesta en las piezas expuestas que proceden de las artes plásticas, principalmente, apoyadas en la medicina, la filosofía, la astronomía y la música, la botánica, la literatura o los tratados morales.

El grupo de eruditos alemanes formado por Panosfky, Saxl y Klibansy que, en un libro ya legendario, Saturno y la melancolía, estudió la historia cultural de este sentimiento, invitó a los historiadores del arte a “hacer justicia con la España de Cervantes”, país donde la melancolía alcanzó especial hondura y singularidad y fue un eslabón decisivo en la extensión europea de este trastorno. Cubrir este vacío, aseguraban, ayudaría a “escribir la historia de la sensibilidad del hombre contemporáneo”.

Efectivamente, en aquel clima contradictorio de nuestro Siglo de Oro, en que la crisis y el desencanto conviven con un torrente de energía creativa, el jeroglífico melancólico sirve de elemento simbólico de las obsesiones de toda la sociedad. Desgarro nacional y esplendor artístico se entrelazan y brillan en los filósofos de Ribera, en la “noche oscura” de los místicos, en la prosa de Quevedo, en las sombras de las naturalezas muertas, en las imágenes grotescas y desquiciadas de un mundo caótico y en la conmemoración desesperada de la muerte.

Tiempos de melancolía es, pues, un ejercicio de recuperación de ese eslabón olvidado y mal conocido de nuestro Siglo de Oro. Transita por algunas de sus derivas temáticas e iconográficas, en un enfoque armónico, donde obras de excepcional belleza y originalidad construyen un breve y provisional “museo imaginario” de la melancolía hispana.

Tras su exhibición en Valladolid, la muestra podrá visitarse en el Museo de Bellas Artes de Valencia y en el CaixaForum Palma.

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