Gustavo de Arístegui: “Estamos sordos, ciegos y mudos como consecuencia de mezclar la política partidista con la política exterior”

El diplomático español pasó por los micrófonos del programa “De cara al mundo” y analizó las consecuencias para España de cortar relaciones con Israel 
<p>El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante la declaración institucional realizada en La Moncloa -PHOTO/Pool Moncloa/Borja Puig de la Bellacasa</p>
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante la declaración institucional realizada en La Moncloa -PHOTO/Pool Moncloa/Borja Puig de la Bellacasa

En la última entrega de “De cara al mundo”, en Onda Madrid, contamos con la participación de Gustavo de Arístegui, diplomático y analista internacional, repasa la importancia de la política internacional en la resolución de conflictos, la preocupación por el estallido de grandes conflictos y las consecuencias para España de cortar relaciones con Israel y lo que conlleva en el ámbito de la inteligencia. 

Señor de Aristegui, el mundo está muy revuelto, muy peligrosamente convulso, y con una violencia aquí y allá, más que preocupante por aquello de que se pueda tener la percepción o alguien quiera imponer el caos o la ley de la selva, ¿no? 

Yo creo que se está jugando con fuego. Muchos dirigentes mundiales no se dan cuenta que, en circunstancias como estas, cualquier tropezón, cualquier exceso, cualquier subida verbal o incluso algún gesto mal entendido, puede acabar llevando a una escalada de consecuencias terribles e imprevisibles. 

Estamos en una situación, lo he escuchado alguna vez algún analista importante, que estamos en un Sarajevo otra vez, y hace algo más de 100 años que pasó aquello, espero que no, pero me temo que todo lo que estamos viendo es una sucesión de incidentes que podrían acabar desestabilizando el mundo de manera muy grave. Veamos, por ejemplo, la situación en Gaza no tiene justificación posible hoy. Lo que está ocurriendo en Polonia, no digo ya Ucrania, con una constante, permanente provocación por parte de los rusos que no quieren parar la guerra, que no quieren tomarse en serio ni las propuestas de paz, ni las amenazas, ni las sanciones, ni nada. 

Y después, claro, el incidente de los drones, que hay que analizarlo con muchísimo cuidado. Primero, hay tres opciones, hay tres escenarios posibles. Uno es que fue un error de GPS e inteligencia artificial, improbable, no imposible. 

La segunda es una prueba a la determinación y preparación de la OTAN y de las fuerzas armadas polacas, la más altamente probable. Y la tercera, que yo creo que es la menos probable, es que fue de verdad un intento de ataque a territorio polaco, cosa que no creo. A pesar de que se hizo con los drones más sofisticados que están en el arsenal ruso, no son ni baratos ni de desecho, como se ha dicho en los medios españoles, son los modelos más sofisticados de los que fabrican los iraníes. 

Y ahí se ve también otra vez otra alianza non santa de Rusia. Acaba estando siempre con los sujetos más abominables del panorama internacional, y en este caso el régimen iraní. 

El cohete Qaem-100 de Irán ha logrado posicionar un satélite de menos de 100 kilos a 750 kilómetros de altura, todo un logro para la industria espacial del país - PHOTO/Irán Space Agency
El cohete Qaem-100 de Irán ha logrado posicionar un satélite de menos de 100 kilos a 750 kilómetros de altura, todo un logro para la industria espacial del país - PHOTO/Irán Space Agency

Quizá yo me atrevía a analizar, a pensar en, uno, pulsar, ser una prueba de la voluntad política de respuesta de los aliados, y realmente, bueno, vamos a ver cómo interpretamos eso de Trump, de vamos allá. Y además una prueba de la capacidad operativa de las defensas antiaéreas. Pero no ya solo un ataque, sino una prueba, poner a prueba la voluntad política y el tema operativo. 

Exacto, es la segunda de mis tres escenarios, que decía yo era el más probable, en efecto. Y además se ha visto una cosa muy preocupante, y es que aviones sofisticados como los F-35 neerlandeses o el F-16 polaco, puesto al día con armas de máxima sofisticación, solo pudieron derribar unos pocos de esos drones, porque la defensa anti-drone no es lo mismo que la defensa con un avión interceptor. En consecuencia, nos estamos dando cuenta los europeos que nos tenemos que poner al día en muchas cosas. 

Primero, en sistemas antimisiles. Segundo, en fábricas de municiones de arma ligera y pesada. Tercero, en cadena de suministro y producción de misiles tanto de crucero como de largo alcance para poder simplemente alimentar el frente ucraniano. Imaginemos que tuviéramos un escenario de guerra más generalizada, se nos acabarían los arsenales en días. 

Esa es la realidad. Tercero, tenemos que aprender la nueva guerra que mezcla ambas cosas. Cuando oímos a los expertos de salón decir que la guerra no se hace con carros de combate y aviones de combate, se hace con eso y se utiliza también el enjambre de drones. 

Y ahora ya estamos viendo, por ejemplo, los drones submarinos, los drones de superficie marítima, y obviamente los diferentes tipos de drones que estamos viendo en el campo de batalla tanto de Irán como de Oriente Medio como ahora en Ucrania y Polonia. Europa tiene que hacer muchos deberes y tenemos que ponernos mañana a estudiar ya cuál es el avión de combate de sexta generación porque los estadounidenses, los chinos y los rusos ya están en ello, nosotros no. 

Los aviones Lockheed Martin F-35 Lightning II se ven en la cubierta de vuelo del buque de asalto anfibio USS Tripoli (LHA-7) en la Base Naval de Changi en Singapur el 1 de septiembre de 2022 - REUTERS/ EDGAR SU
Los aviones Lockheed Martin F-35 Lightning II se ven en la cubierta de vuelo del buque de asalto anfibio USS Tripoli (LHA-7) en la Base Naval de Changi en Singapur el 1 de septiembre de 2022 - REUTERS/ EDGAR SU

Y eso incluye, cuando usted habla de Europa, incluye sobre todo a España porque podemos pensar que Polonia está muy lejos, pero España debería también estar preparada para hacer frente a 19 drones o a los que pudieran venir y nos hemos quedado por una decisión política, vamos a decirlo así, sin los F-35, y vamos a otro tipo de avión que va a tardar muchísimo más tiempo en poder estar operativo en España, con lo cual hay que decir que en España, por mucho que podamos tener ideas progres o no, más o menos progres, la realidad impone que España también se prepare para afrontar todos los riesgos y amenazas que están y estamos viendo estos días.

Sin ninguna duda, primero empiezo con el tema de los F-35, he visto pocas veces en mi vida mayor disparate, es verdad que hay países europeos que ante las dudas que estaban despertando las actitudes de Estados Unidos respecto de su fiabilidad como aliado, estaban diciendo que no querían comprar aviación de combate americana por el riesgo que suponía la famosa cajita o el on and off que pueden poner los americanos en los sistemas de combate. 

Ya hemos visto que eso no funciona realmente, muchos de los aviones acaban siendo modificados por las propias industrias nacionales, veamos por ejemplo los F-18 españoles, ya poco o nada tienen que ver con aquellos que compramos a los Estados Unidos, hay montones de sistemas de aviónica, de armas, de radares que son o españoles o europeos, y por lo tanto es una plataforma en efecto estadounidense, pero con una sofisticación tecnológica europea digna de mejor mención. El renunciar al F-35 es un disparate extraordinario, es el único avión que puede despegar hoy en día desde el Juan Carlos I, y además mientras se decide finalmente España a construir un portaaviones de verdad al estilo del Charles de Gaulle, como se ha dicho en los medios de comunicación especializados, en efecto tendremos que tener una plataforma que sirva para algo, porque obviamente los Harrier Matador son aviones que tienen 50 años y es que no podemos ir a ningún sitio con eso, aviones subsónicos con muy poca capacidad de carga, maniobrabilidad complicada, etc. 

Pero hablando de la distancia de la guerra, nosotros tenemos otra guerra cerca que es el Sahel, con gran cantidad de grupos terroristas que algún día a lo mejor se pueden desbordar, pero además hay un razonamiento muy claro, hay tres tipos de misil hipersónico ruso, el más lento tarda 15 minutos en llegar a España, el mediano 9 y el más rápido tarda 5 minutos, desde Rusia a cualquier objetivo de la península ibérica, 5 minutos. 

Hay que tener eso muy en cuenta, la respuesta de Trump de bueno, vamos allá, usted cree que Trump está siendo de alguna manera ninguneado por Putin, él dijo que iba a acabar con la guerra en Gaza y con la guerra en Ucrania en 5 minutos, nada más llegar a la Casa Blanca, le ha puesto la alfombra roja a Putin, y sin embargo el líder ruso sigue sus pasos según sus intereses y sus objetivos y le da igual todo. 

Si es que el problema está, yo creo, no solo en Estados Unidos, el problema está en la clase política occidental global, tenemos una clase política que no está ni mucho menos a la altura de las gravísimas circunstancias que estamos viviendo en este momento, imaginemos que hubiésemos tenido algo parecido en la posguerra de la Segunda Guerra Mundial, ¿habríamos podido construir la Unión Europea? Lo dudo. ¿Habríamos podido hacer la OTAN? Lo dudo. ¿Habríamos podido poner en marcha el plan Marshall y la reconstrucción de Europa? Lo dudo, con una clase política como la que tenemos aquí, entonces imposible. Lo que hay que decir con toda claridad es que se ha menospreciado la capacidad política, psicológica y la experiencia de Vladimir Putin. 

Vladimir Putin lleva 25, va a ser bien pronto, 26 años en el poder. Ha lidiado con todos los jefes de Estado de todo el mundo durante esos 26 años, con cinco presidentes de los Estados Unidos, algunos con dos mandatos. Conoce perfectamente cuáles son las reglas del juego del ajedrez psicológico del poder. 

Un oficial del KGB, seguramente el servicio de inteligencia más brutal y sin escrúpulos de la historia de la humanidad, entrenados en la manipulación, entrenados en la guerra psicológica, no se puede imaginar nadie que un político de los de hoy va a torear a Vladimir Putin. Y en consecuencia lo que se requiere es, primero, muchísima determinación, una gran batería de asesores de todo tipo, con gran experiencia y con gran brillantez y dejar de utilizar para política interna y para consumo interno la política geoestratégica y la política internacional, como lamentablemente no sólo se hace en España, pero en muchas partes del mundo. No se va a poder hacer nada si no se da la importancia y el respeto, por muy discrepantes que seamos del personaje, a Vladimir Putin. 

Vladimir Putin es un estadista brillante, maquiavélico y sin escrúpulos. Y si la clase política europea no entiende todas estas cosas, no vamos a llegar a ninguna parte. 

Inmerso en negociar con Putin para llevar el alto el fuego a la guerra en Ucrania y en fijar aranceles a más de medio mundo, Donald Trump todavía no ha definido su política espacial ni ha nombrado un nuevo responsable de la NASA - PHOTO/Kremlin
Inmerso en negociar con Putin para llevar el alto el fuego a la guerra en Ucrania y en fijar aranceles a más de medio mundo, Donald Trump todavía no ha definido su política espacial ni ha nombrado un nuevo responsable de la NASA - PHOTO/Kremlin

Y dejar de cuestiones políticas internas, como por ejemplo en España, el tema de Israel, Gaza, Palestina, etcétera, etcétera, que no es tan sencillo como se quiere o se está planteando. El término genocidio creo que es un término que se está banalizando y que habría que utilizar, además por parte de los tribunales internacionales que son quienes tienen que decidirlo, pero, en cualquier caso, deberíamos ir de la mano de la Unión Europea y no de manera unilateral, como se está haciendo

No solamente de la Unión Europea, ya le hizo pasar unas vergüenzas verdaderamente extraordinarias a la vicepresidenta Teresa Rivera cuando ella empleó el término con tanta ligereza. Y el portavoz oficial de la Comisión Europea tuvo que desmentir las declaraciones de la vicepresidenta, corrigiéndola, diciéndole que esto lo determinan los tribunales internacionales.

No estamos poniendo en duda que haya atrocidades, no estamos poniendo en duda que haya crímenes de lesa humanidad, no estamos poniendo en duda que haya crímenes de guerra. Hay que ser muy cuidadoso con las palabras, de tal forma que, por ejemplo, si se pretende desplazar a toda la población fuera de la franja, estaríamos hablando de un crimen de limpieza étnica, como los que se produjeron en los Balcanes, que tú has seguido como corresponsal de guerra allí. Y, en consecuencia, esto, solo cuando se desplace la población fuera de su lugar de habitación habitual, eso es una limpieza étnica. 

Si se elimina íntegramente la población de ese lugar, o se intenta hacerlo, eso es genocidio. Pero, dicho esto, esto no reduce un ápice la responsabilidad por los excesos cometidos. Y estamos viendo, yo leo Jaretz todos los días, y creo que es un ejercicio importante, es la prensa israelí. 

Los temas que ha denunciado son extraordinariamente graves. Estas unidades del Ejército que actúan por libre y que se emprenden acciones de venganza y asesinatos indiscriminados, esto aparentemente sin el conocimiento del mando central, o a lo mejor con la autorización de una parte del mando central, esto son cosas que tienen que ser estudiadas, tienen que ser investigadas, y tienen que ser castigadas en los tribunales correspondientes. Pero volvamos al otro, que es el centro de la cuestión, que es la utilización de las cuestiones internacionales para la política y el consumo interno, o en las cortinas de humo, como tantas veces se ha dicho. 

Yo estoy viendo con mucha preocupación la escalada de declaraciones entre uno y otro, porque además, no lo olvidemos, las respuestas, muchas veces excesivas, del propio Benjamín Netanyahu respecto de España, lo que están haciendo es dándole exactamente el producto y el resultado que quiere el presidente del Gobierno de España, porque es eso lo que necesita, la confrontación con un líder internacional que tiene muy poco platicamento en la opinión pública internacional, en este momento es exactamente lo que necesita, porque vuelve a presentarse en el mundo como uno de los héroes que se enfrenta a la injusticia y a los excesos. 

En consecuencia, en España empezó a utilizarse la política exterior como arma arrojadiza con la guerra de Irak en el año 2002, y esto fue la obra del señor Zapatero, el señor Zapatero fue el que lo empleó, yo era portavoz de exteriores en el congreso en ese momento, y no voy a decir que mi vida durante los dos años anteriores hubiese sido plácida, porque siempre es dura la confrontación política, pero no era la acidez, la brutalidad, la bestialidad de salir a la calle y que se escuchasen insultos de asesino o que hubiese abucheos, pataleos, manipulación de las declaraciones y de la realidad para tratar de demonizar al de enfrente, y todo esto nos está llevando a la toxicidad del terreno, del ámbito de la política general, de la política partidista en las diferentes democracias del mundo, que nos llevan a cosas como la de Charlie Kirk, pero eso es otra historia. No es posible y debería ser un elemento prohibido, casi constitucionalmente, el que la política partidista contamine la política exterior. A mí como diplomático, y que he sido político en ese ámbito de la política exterior, me parece una vergüenza. 

<p>El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu - REUTERS/ RONRN ZVULUN </p>
El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu - REUTERS/ RONRN ZVULUN 

Y siempre hemos asistido, históricamente, cuando algunos dirigentes políticos tienen problemas internos, se inventan un enemigo exterior para distraer. A mí, de toda esta situación, me preocupa algo de lo que se está hablando poco, y, además, teniendo en cuenta el atentado terrorista de Jerusalén, y es que ahora mismo podemos estar ciegos, sordos y mudos, es decir, tenemos cortados los canales de comunicación y de información con servicios tan relevantes y necesarios como puede ser el servicio de inteligencia israelí. Incluso el norteamericano también está con muchas cautelas. Algunos europeos tampoco confían. En este caso, esa política exterior que está haciendo Pedro Sánchez como el gran líder de la ultraizquierda en el mundo, pues está colocando en un momento quizá muy delicado, porque hemos visto cómo el terrorismo puede despertar otra vez en cualquier lugar, y la información, ahora mismo, tenemos canales muy relevantes, los tenemos cortados. 

Estoy completamente de acuerdo. Esto lo firmo al cien por cien. La información, la inteligencia, el análisis, es una cuestión extraordinariamente delicada. No sólo porque puede revelarse información sensible a personas que no deben tener acceso a la misma, incluso entre países aliados. Me refiero, por ejemplo, al sector comunista del Gobierno de España, que tiene habilidades claramente antioccidentales, anti-OTAN, prorrusas, prochinas, en fin. 

Quién nos dice que la información sensible que llega al gobierno y que, en consecuencia, no se sabe una vez llega al gobierno a qué parte del gobierno llega. En consecuencia, esa información puede ser filtrada con consecuencias desastrosas para los intereses generales, incluso para los intereses de los países que comparten la información con nosotros. No olvidemos, además, una cosa, que después del fracaso de la inteligencia mundial en torno al 11 de septiembre del año 2001, en el que se cumplió el aniversario la semana pasada, se volvió a poner en el centro del mundo de la inteligencia la inteligencia humana, las fuentes humanas.

Y eso significa que hay agentes de los servicios de inteligencia occidentales en el terreno, informadores o elementos que informan, lo que se llama en inglés assets, de los servicios de inteligencia en esos países, que se filtrarse la información pondría en peligro la vida de centenares, por no decir miles de personas. Y entonces, no es una cuestión menor, no es una cuestión de juego. Y en este momento, España ha dejado de tener acceso por los juegos y las frivolidades con Huawei y otras cosas. 

No olvidemos, además, la privilegiada relación de algunas personas del entorno del Gobierno con la compañía. Por lo que hemos dejado de tener acceso a la información de los satélites de la NRO, National Reconnaissance Organization, de la NSA, National Security Agency, de la información de todo tipo, de la CIA o de la DIA. Hemos dejado de tener, obviamente, la cooperación con el Mossad respecto de su importantísima información respecto del terrorismo yihadista. 

Y después, muchos de los países que son aliados de todos estos, se les impone que no compartan información con España porque no quieren que se produzcan fugas. Entonces, en consecuencia, todos los países que tienen relación con estos servicios que he mencionado, estos tampoco van a compartir la información con nosotros porque lo tienen prohibido por el propietario de la información. Y, además, les dicen que no pueden dar su propia información porque no saben hasta qué punto la una depende de la otra y, en consecuencia, puede contaminar una cosa y la otra. 

Estamos en este momento ciegos y sordos respecto de los posibles riesgos que, como muy bien dices, están latentes. Y una cosa que me preocupa especialmente. La situación geopolítica actual es perfecta para esconder en la preparación de atentados brutales porque, obviamente, la atención de los servicios de inteligencia generales o los servicios de inteligencia militares están focalizados en Gaza, en Irán, en Ucrania, en Polonia. 

Y, obviamente, estamos descuidando un poco la parte, quizá la doméstica no, pero lo que puede venir de fuera de otros ámbitos. El Sahel, la creciente presencia de terrorismo yihadista en el África subsahariana, etc.