El petróleo de Libia es visto como uno de los atractivos para la monarquía del Golfo y el país euroasiático

Los intereses de Qatar y Turquía en el norte de África

photo_camera PHOTO/AFP - El primer ministro del GNA de Libia, Fayez Sarraj, se reúne con el ministro de Defensa de Turquía, Hulusi Akar, y su homólogo qatarí, Khalid bin Mohammed al-Attiyah, en la capital Trípoli, el 17 de agosto de 2020

Qatar y Turquía siguen mostrando su interés por el norte de África, sobre todo con el actual conflicto de Libia. La última reunión de los ministros de Defensa turco y qatarí, Hulusi Akar y Khalid bin Mohammed al-Attiyah respectivamente, con el primer ministro del Gobierno de Acuerdo Nacional libio (GNA, por sus siglas en inglés), Fayez Sarraj, ha puesto de manifiesto la importancia que el país del Golfo y el euroasiático le conceden a la zona norteafricana.

La nación otomana y la monarquía del Golfo toman parte en la guerra civil de Libia en favor del GNA, sobre todo tras el acuerdo de finales del año pasado que suscribieron Fayez Sarraj y Recep Tayyip Erdogan, presidente de Turquía, por el que se aseguraba la asistencia militar turca y por el que se repartían zonas económicas en el arco mediterráneo, donde Turquía tiene la vista fija en la explotación de gas y crudo. Dentro del conflicto bélico libio se especula ahora con los preparativos de la batalla de Sirte, enclave importante al norte de Libia y que puede suponer un punto de inflexión en la guerra que enfrenta el GNA con el Ejército Nacional de Libia (LNA, por sus siglas en inglés) dirigido por el mariscal Jalifa Haftar, el cual está ligado con el otro Ejecutivo oriental de Tobruk y que recibe el apoyo externo de Arabia Saudí, Egipto, Bahréin (estos grandes rivales de Qatar, al que tienen sometido a un embargo desde 2017), Francia y Rusia. Precisamente, El Cairo había fijado Sirte como una línea roja inviolable que si es tocada provocaría la intervención del poderoso Ejército egipcio. 

Las fuerzas de Haftar tenían bastante dominada la situación desde la última ofensiva lanzada el 4 de abril de 2019 sobre la capital de Trípoli, bastión del GNA (apoyado desde 2016 por la Organización de Naciones Unidas), pero la intervención turca ha revertido la situación y las milicias asociadas a Sarraj han recuperado bastante terreno y enclaves importantes como Sabratha, Sorman y el aeropuerto de Al-Watiya. Unos grupos armados que incluyen mercenarios a sueldo vinculados a grupos ligados en el pasado a entidades terroristas como Al-Qaeda y Daesh, enviados desde Siria por Turquía, que también participa en la guerra civil siria con estos elementos, como han apuntado diversos medios de comunicación. Todo ello con el apoyo financiero del país qatarí dirigido por el emir Tamim bin Hamad al-Thani. En este sentido, el bloqueo que sufre Qatar desde 2017 impuesto por las naciones saudí, egipcia y bahreiní vino motivado porque estos países denunciaron a la monarquía del Golfo por apoyar el terrorismo transfronterizo. Los medios de comunicación libios y turcos ya informaron que el ministro de Defensa de Qatar, Khaled al-Attiyah, llegó a Trípoli el lunes, coincidiendo con la visita del ministro de Defensa turco, Hulusi Akar, y el ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, Heiko Maas.

El ministro de Defensa de Qatar, Khalid bin Mohammed al-Attiyah, espera la llegada de su homólogo turco para reunirse con el primer ministro del Gobierno de Libia, Fayez Sarraj, en la capital Trípoli, el 17 de agosto de 2020

La visita de Al-Attiyah se produjo tres días después de que el emir de Qatar, Tamim bin Hamad al-Thani, se pusiera en contacto con el presidente de la República de Túnez, Kais Saied, y se ofreciera a financiar proyectos de desarrollo en las regiones del interior del territorio tunecino, en una medida que se consideró un intento de proteger la influencia de Qatar en Túnez, especialmente a la luz de la creciente especulación dentro del país norteafricano sobre la probabilidad de que la Presidencia del país amplíe sus poderes y prerrogativas a expensas del Parlamento durante el próximo período. Ese cambio marcaría el comienzo de un declive en el papel y la influencia del primer aliado de Doha en Túnez, a saber, el movimiento islamista Ennahda, dirigido por Rached Ghannouchi, muy vinculado a Qatar y a los Hermanos Musulmanes, organización catalogada como terrorista por varios países occidentales. 

En Libia, la visita de Al-Attiyah, que es la primera de un alto funcionario qatarí a Libia en años, muestra claramente el posicionamiento qatarí junto a Turquía en esta contienda. 

Esta medida refleja el fracaso de los esfuerzos diplomáticos liderados por Estados Unidos para crear una zona desmilitarizada alrededor de Sirte y las terminales petroleras, lo que obligaría al LNA de Haftar a retirarse más allá de Ajdabiya, y esto sin brindar garantías de que los mercenarios y milicias participantes en la guerra no entrarían en la zona. 

Fotografía de archivo el presidente de Túnez, Kais Saied (R), da la bienvenida al emir de Qatar, el jeque Tamim bin Hamad al-Thani, a su llegada a la capital tunecina el 24 de febrero de 2020

Los observadores dicen que la visita de Al-Attiyah a Trípoli renueva el interés qatarí en Libia, después de casi tres años de ocultarse para engañar a la comunidad internacional haciéndola creer que había dejado de apoyar a los grupos extremistas en el país. 

La mayoría de los libios cree que la intervención de Qatar en los asuntos internos libios desde 2011 alimentó el conflicto armado y arrastró a Libia a una guerra civil con el apoyo de Doha al golpe de Estado perpetrado por la milicia islamista Dawn of Libia para revertir los resultados de las elecciones legislativas que tuvieron lugar en 2014 provocando una ruptura política en curso en el país, como recordaba el medio The Arab Weekly. 

Fuentes libias sugirieron que Al-Attiyah y Akar llegaron a Libia para discutir los planes de batalla para la campaña en Sirte y las terminales petroleras, un paso bendecido por Estados Unidos bajo el pretexto de la creciente preocupación de Washington por la influencia de Moscú en Libia. Es conocido el interés ruso en África para buscar réditos económicos en el continente africano. 

Un miembro de la Cámara de Representantes de Libia, Muhammad Amer al-Abani, consideró que la visita de Al-Attiyah magnifica el tamaño de la presencia turca y su maquinaria militar estacionada en el oeste de Libia, con la esperanza de hacer los preparativos finales para el asalto a Sirte y Jufra y alentar a Ankara a continuar su hegemonía.

A su vez, un miembro del Consejo Supremo de las Tribus Libias, Sheikh Adel al-Faidi, señaló a The Arab Weekly que "no es por accidente que la visita de Al-Attiyah coincida con el control turco-qatarí sobre el puerto de Al-Khums y su transformación en una base naval para las múltiples operaciones de Ankara y Doha en Libia". “El puerto ahora está dirigido por unos 100 turcos, y hay dos barcos (turcos) atracados allí, lo que indica que se están haciendo preparativos para nuevos movimientos militares para proporcionar a los mercenarios y terroristas más apoyo en preparación para la batalla de Sirte y Jufra", reseñó.

El ministro de Defensa de Turquía, Hulusi Akar, se reúne con el viceministro de Defensa de GNA, Salahedin al-Namroush, y con el ministro de Defensa de Qatar, Khalid bin Mohammed al-Attiyah, en Trípoli, Libia, el 17 de agosto de 2020

Al-Faidi agregó que la presencia de Al-Attiyah en este momento representa un claro desafío a la voluntad internacional y una especie de insistencia en continuar la intervención de Qatar junto con la profunda invasión de Turquía, en claro desafío a las posiciones internacionales condenando la injerencia extranjera. La visita del funcionario qatarí afirma que Doha está en Libia para quedarse y que ya no necesita permanecer a la sombra de Ankara o girando secretamente en su órbita. Doha está ahora decidida a apoyar abiertamente a los extremistas y terroristas.

Si bien Rusia apoya claramente al LNA, la posición estadounidense parece confusa, ya que la Casa Blanca parece haber tomado una posición neutral respecto a Libia, aunque con intereses también sobre el petróleo libio. El Departamento de Estado de EEUU apoya al Gobierno de Trípoli, que está dominado por islamistas y se basa en los citados mercenarios sirios adscritos a grupos vinculados con entes terroristas como Daesh y Al-Qaeda, como han indicado diversos expertos. 

Los observadores advierten sobre las consecuencias de seguir políticas de escalada en el caso de Sirte y las terminales petroleras, que puede desencadenar una batalla a mayor escala si participa Egipto finalmente, país para el que Sirte y Jufra significaban una línea roja que no se debe no cruzar. 

Durante su visita a Trípoli este pasado lunes, Heiko Maas advirtió contra la “calma engañosa” que impera actualmente en un país sumido en el caos. El diplomático germano enfatizó que "las dos partes y sus aliados internacionales continúan introduciendo armas al país y se aferran a sus condiciones previas para un alto el fuego".

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