La OIEA encuentra rastros de uranio en Siria
Renacen las sospechas sobre los posibles programas nucleares de la Siria de Bashar Al-Assad tras encontrarse trazas de uranio en las instalaciones de Al-Kibar en la ciudad de Deir Al-Zor que fueron bombardeadas por Israel en el año 2007.
La confirmación norteamericana a través de fotografías satelitales, y la ayuda norcoreana a los sirios para su construcción, bastó como prueba para que se autorizaran los bombardeos. Según informó la antigua Administración siria, el lugar era una base militar convencional. No obstante, para el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) las instalaciones eran “muy probablemente” un reactor nuclear construido en secreto por Damasco.
Como miembro de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), Siria tiene la obligación de someterse a las inspecciones del Consejo de Seguridad de esta, sin embargo, durante más de una década, el Gobierno de Bashar Al-Assad no permitió pasar a los inspectores, lo que alimentó la posibilidad de que realmente el recinto formara parte de unas instalaciones nucleares.
Las informaciones del Mossad y el FBI mostraban las intenciones de Damasco y de Pyongyang de querer ayudar al régimen iraní a desarrollar un programa nuclear a apenas unos kilómetros de Israel. Aunque el exdirector de la OIEA, Mohamed El Baradei, subrayó que “no tenemos evidencia de que Siria cuente con los recursos humanos que le permitirían llevar a cabo un programa nuclear a gran escala”.
Ante la negativa de la Damasco de Bashar Al-Assad, la OIEA ha aludido que los restos que han sido recogidos en tres lugares no identificados estarían relacionados totalmente con las supuestas actividades que se realizaban en Al-Kibar. La agencia encontró "una cantidad significativa de partículas de uranio natural en muestras tomadas en uno de los tres lugares.
El análisis de estas partículas elaborado por el Organismo indicó que el uranio es de origen antropogénico, es decir, que se originó como resultado de una reacción química natural, lo que indica que el uranio no estaba enriquecido. Las limpiezas de los responsables de las instalaciones alimentan las sospechas de la posible existencia de restos de uranio enriquecido.
Actualmente, las relaciones de Siria con las organizaciones internacionales son totales. Desde la marcha de Bashar Al-Assad, el país ha abierto sus políticas. Tomando el diálogo como vía principal, el actual primer ministro de Siria, Ahmed Al-Sharaa, se ha reunido con el director de la OIEA, Rafael Grossi, para acordar todas las visitas posibles a las instalaciones de Al-Kibar por parte del organismo, quien lleva más de 14 años investigando las actividades que se realizaban, tanto antes de los bombardeos israelíes como después de estos.
Al-Sharaa afirmó que “las actuales autoridades sirias indicaron que no tenían información que pudiera explicar la presencia de tales partículas de uranio”. En la misma línea, el ministro de Asuntos Exteriores de Siria, Assad Al-Shaibani aseguró el compromiso de su país con la OIEA y con la eliminación de todo lo relacionado con los programas de creación de armas químicas y posibles arsenales de éstas.
En otra reunión que tuvo lugar el mismo mes entre Rafael Grossi, el director del OIEA, y Ahmed al-Sharaa, el presidente de Siria, “Siria aceptó colaborar con la Agencia, de manera totalmente transparente, para abordar las actividades nucleares anteriores del país”, menciona el informe.
Durante el encuentro, Grossi solicitó la colaboración de Siria para regresar a Deir al-Zor “en los próximos meses para llevar a cabo más análisis, acceder a los documentos necesarios y conversar con las personas involucradas en las actividades nucleares anteriores del país”.
El informe indicó que el OIEA aún planeaba visitar Deir al-Zor y evaluaría los resultados de las muestras ambientales que se tomaron en otro lugar. “Una vez que se complete este proceso y se analicen los resultados, habrá una oportunidad para aclarar y resolver los problemas de salvaguardias que aún persisten relacionados con las actividades nucleares pasadas de Siria y dar por cerrado el asunto”, se añadió. En paralelo, la OPAQ ha solicitado al Gobierno sirio la inspección de más de 100 lugares que podrían haber estado ligados a las supuestas actividades nucleares de la Siria de Bashar Al-Assad.
