Redacción Atalayar
Foto : El director del Instituto Cervantes, Víctor García de la Concha (centro), y el presidente del Club de Exportadores e Inversores, Balbino Prieto (izquierda).
El Instituto Cervantes enseñará español a trabajadores locales de empresas españolas que operan en el extranjero y que forman parte del Club de Exportadores e Inversores, según el convenio marco que firmaron el martes de esta semana los responsables de ambas entidades, Víctor García de la Concha y Balbino Prieto. Con este acuerdo, el Instituto Cervantes contribuye al fortalecimiento de la lengua española en el mundo no hispanohablante -sobre todo en el entorno empresarial y laboral-. Otro objetivo del convenio es aumentar la proyección de la lengua española como soporte del comercio internacional. Para Víctor García de la Concha, el valor del español en las relaciones comerciales internacionales es decisivo, y el Instituto Cervantes desea ayudar a compañías españolas instaladas en el extranjero, facilitando el conocimiento y el uso habitual de la lengua de Cervantes como vehículo de comunicación. Por su parte, Balbino Prieto expresó la necesidad de que muchos trabajadores locales contratados por esas empresas aprendan español, ya que “no es fácil enseñarles nuestros valores, nuestra forma de gestionar y nuestra cultura empresarial a través de terceras lenguas”. España, dijo el presidente del Club de Exportadores, es una potencia cultural, y esa fuerza se basa en nuestra lengua, por eso “queremos llevarla a través de nuestros empleados” por el mundo. Tras el convenio marco suscrito, con una vigencia de dos años prorrogables, las empresas miembros del Club –unas 150 entidades- podrán acordar con el Instituto Cervantes (a través de convenios específicos) que esta institución enseñe español a su personal local. La formación podrá realizarse bien a través del Aula Virtual de Español (AVE, la plataforma de cursos del Instituto Cervantes por Internet), o bien mediante cursos de español de los negocios, conferencias, jornadas, seminarios y otras iniciativas docentes que el Cervantes organice en sus propios centros, distribuidos por 44 países de los cinco continentes.