Psicosis periódica con el Islam

Ángel Álvarez Hernández/Webislam

Pie de foto: La información no puede ser una mercancía al servicio del mejor postor

Existen algunos medios de comunicación, casi todos de extrema derecha, que de manera constante se dedican a perseguir al islam, utilizando para sus noticias los delitos que son cometidos por delincuentes de origen musulmán, o los atentados y acciones de grupos terroristas que se han apartado del islam, para atribuírselos de manera abstracta o genérica al islam, lo que puede dar lugar a que algunos lectores de estos digitales puedan creer que muchos o casi todos los musulmanes actúan en bloque por un irrefrenable deseo de vulnerar las leyes, la paz social y el sentido común.  Esta prensa, suele mezclar el islam con el terrorismo o describir el terrorismo como el islam radical o el yihadismo, algo que es erróneo porque el terrorismo es al islam lo que el Ku Klux Klan es al cristianismo. Nada.

Un ejemplo de lo que hablamos es el diario electrónico alertadigital, que regularmente se despacha con titulares como estos:

- Las editoriales occidentales se someten al islam

- El grupo terrorista Hermanos Musulmanes busca dinero para abrir el primer colegio islámico de España

- El imposible diálogo con el Islam

- ¿Cuándo y dónde estará contento el invasor islámico?

- Europa debate sobre el burkini, una “provocación” y “la afirmación del islam político, militante y destructivo en el espacio público”

- La Francia de las luces ha sido sustituida por el islam de las tinieblas

- El islam rompe Europa.

- Un holocausto étnico del que nadie habla: Los alemanes han abandonado Alemania ‘en desbandada’ por el caos migratorio

Otro ejemplo lamentable es minutodigital, con titulares de este calibre:

- "El islam es un arma de destrucción masiva"

- El islam transforma a los conversos en terroristas

- Avance islámico en Europa: musulmanes imponen la sharia en varias zonas de Dinamarca. (enlace a La Gaceta).

Más ejemplos, La Gaceta:

- El bufón cristianófobo Leo Bassi revela por qué no se burla del Islam

- El temario de una escuela islámica: matar a los gays y pegar a las esposas

Otros titulares llamativos son, “La mujer que no obedece a un hombre es una desgraciada, el mensaje del cine iraní” de libertaddigital o “Musulmanes linchan a un imán en Televisión por decir que las mujeres no deberían llevar velo” de mediterraneodigital.

Un periodismo sensacionalista que intenta captar la atención del lector a través de titulares muy discutibles o que pueden en la mayoría de ocasiones resultar profundamente ofensivos para la comunidad islámica.

El Código Deontológico, aprobado por la Asamblea General de la Federación de Asociaciones de la Prensa de España, dice que el primer compromiso ético del periodista es el respeto a la verdad, y difundir con honestidad la información. Algo que se pierde cuando de manera reiterada y constante se está siendo tendencioso y se está criminalizando indirectamente a una comunidad de más de mil millones de personas por los hechos cometidos por una minoría, a la que se sobredimensiona.

El Código Internacional de Ética Periodística, aprobado por la UNESCO en 1983, señala en su apartado octavo sobre los valores universales y la diversidad de las culturas, que el verdadero periodista defiende los valores universales del humanismo, en particular la paz, la democracia, los derechos del hombre, el progreso social y la liberación nacional, y respetando el carácter distintivo, el valor y la dignidad de cada cultura, así como el derecho de cada pueblo a escoger libremente y desarrollar sus sistemas políticos, social, económico o cultural. El periodista participa también activamente en las transformaciones sociales orientadas hacia una mejora democrática de la sociedad y contribuye, por el diálogo, a establecer un clima de confianza en las relaciones internacionales, de forma que favorezca en todo la paz y la justicia, la distensión, el desarme y el desarrollo nacional.

Ninguno de los titulares que se han puesto de manifiesto en el presente escrito parece defender la paz, la libertad o la democracia, sino el miedo y la desconfianza contra las personas musulmanas,  cuando se hace referencia tales como el “invasor islámico”, “el islam de las tinibras”, "El islam es un arma de destrucción masiva" o El islam transforma a los conversos en terroristas.

A este periodismo obsesionado con señalar los males del islam no parece que le preocupe demasiado el Código Internacional de Ética Periodística, aprobado por la UNESCO o el Código Deontológico aprobado por la Asamblea General de la Federación de Asociaciones de la Prensa de España. Este periodismo da la impresión a veces de actuar como un instrumento de distorsión social para generar una psicosis contra los musulmanes, lo que podría ser calificado de anti-islam irracional.

El punto 13.b) del Código Deontológico aprobado por la Asamblea General de la Federación de Asociaciones de la Prensa de España, dice que el primer compromiso ético del periodista es el respeto a la verdad, y añade que, cuando el periodista advierta de la difusión de material falso, engañoso o deformado, estará obligado a corregir el error sufrido con toda rapidez y con el mismo despliegue tipográfico y/o audiovisual empleado para su difusión. Asimismo difundirá a través de su medio una disculpa cuando así proceda.

Seria utópico esperar que la mayoría de los digitales periodísticos de extrema derecha anti-islam se disculparan ante la comunidad islámica y reconocieran que el islam, como práctica religiosa y espiritual, no tiene nada que ver con el terrorismo o la violencia y que los terroristas son grupos organizados mafiosos que se han salido del islam por sus crímenes.

La mejor forma de luchar contra la lacra del terrorismo es separándolo del islam y aislando a sus componentes, diferenciando lo que es un terrorista de un musulmán, y no mezclándolo.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos reconoce el derecho a todas las personas a recibir informaciones y opiniones, en su artículo 19 y el Pacto Universal de Derechos Civiles y Políticos en su artículo 19, establece que toda persona tiene derecho a la libertad de expresión, lo que comprende el derecho a recibir informaciones e ideas de toda índole. El problema aparece cuando la información que se difunde está adulterada, es sesgada, parcial, o en realidad se trata de propaganda para deformar o guiar la opinión pública, por eso la información debe ser veraz y buscar la objetividad.

La conferencia de la UNESCO sobre el Día Mundial de la Libertad de Prensa en Brisbane (Australia), celebrada el 3 de mayo de 2010, recalcaba literalmente “que el derecho a la información es primordial para adoptar decisiones con conocimiento de causa, para la participación en la vida democrática y para fomentar la transparencia y la rendición de cuentas, y representa una poderosa herramienta para luchar contra la corrupción, destacando que el derecho a la información contribuye decisivamente a promover la autonomía de la población y a fortalecer la confianza cívica, así como a promover la igualdad de todos los grupos de la sociedad, entre ellos las mujeres y los pueblos indígenas”.

Es decir, la información no puede ser una mercancía al servicio del mejor postor, de empresas o de grupos ideológicos, ni debe ser un arma de control y dominación de población con fines torticeros. Cada vez que cualquier medio de comunicación de cualquier naturaleza o ideología, sea cual sea ésta, no nos cuenta la verdad, o la deforma o la exagera, nos está manipulando de alguna forma.

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