Opinión

Argelia, el Atlántico y las Canarias

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Desde hace unos años, el Polisario ya no interesa a nadie. Primero, por méritos propios al invadir la zona tampón del Guerguerat haciendo caso omiso a las advertencias de la ONU y, en segundo lugar, porque Argelia le ha robado protagonismo.

Hoy, la Comunidad Internacional no tiene ninguna duda sobre ello. Argelia no sólo es el promotor y parte principal en el conflicto, sino que pugna desde hace tiempo por una salida hacía el Atlántico con reivindicaciones sobre las Islas Canarias.

El 14 de noviembre de 1975, Argelia se había visto excluida de la Declaración de principios entre España, Marruecos y Mauritania, donde el Gobierno español establecía su resolución de descolonizar el territorio del Sahara poniendo fin a sus responsabilidades y poderes que tenía sobre dicho territorio como Potencia Administradora. Este hecho se produjo un mes después de que la Corte Internacional de Justicia de la Haya reconocía con unanimidad (16 de octubre de 1975) que el Sáhara no era territorio sin propietario (Terra nullius), admitiendo vínculos jurídicos entre la población saharaui y el Reino de Marruecos, así como con Mauritania. En ningún caso con Argelia.

Argelia reclamaría después, febrero de 1978, la descolonización de las Islas Canarias ante la OUA. Su Comité de Liberación, reunido en Trípoli, del 13 al 18 de febrero de 1978 aceptó considerar al archipiélago canario como “país africano a descolonizar”, además de conceder apoyo económico y logístico al MPAIAC al que se le reconoció el carácter de “Movimiento de liberación canario”. Movimiento que tuvo su sede oficial en Argelia, al igual que el Polisario, desde donde su jefe Antonio Cubillo y los diferentes jefes polisarios emitían propagando separatista contra España y contra Marruecos.

Ante la incertidumbre que rodeó la discusión asamblearia de la OUA a puerta cerrada el 20 de febrero de 1978, la Embajada en Madrid del Reino de Marruecos declaró en un comunicado de prensa que Canarias es territorio español. Y, respecto a los supuestos apoyos al separatista Cubillo y a su organización por parte de Estados vecinos a Canarias, entre los que se encuentra Marruecos, el Gobierno marroquí subrayó “no reconocer ni a Cubillo ni a su organización como movimiento de liberación, y, en consecuencia “no está dispuesto a dar ninguna clase de facilidades a esta organización separatista”.

Entre el 7 y el 18 de julio de ese mismo año, se celebró en Jartum una nueva reunión tanto del Consejo de ministros como de la Asamblea de la OUA para tratar el tema de la africanidad y descolonización de las Islas Canarias, entre otros temas. Como resultado, tal resolución fue rechazada por el Consejo. En contra votaron MARRUECOS, Mauritania, Cabo Verde, Chad, el Imperio Centroafricano, Camerún, Yibuti, Egipto, Costa de Marfil, Liberia, Isla Mauricio, Senegal, Túnez, Alto Volta y el Zaire, Gambia, Gabón, Ghana y Togo.

Los que sí votaron a favor fueron ARGELIA, Libia, Malí, Guinea-Conakry, Sierra Leona, Benín, Nigeria, Congo-Brazzaville, Guinea Ecuatorial, Sudán, Etiopía, Somalia, Kenia, Tanzania, Uganda, Ruanda, Burundi, Malawi, Zambia, Botsuana, Lesoto, Suazilandia, Comoras, Seychelles y Madagascar.

Esto supuso un fracaso para Argelia. Pero, ¿para qué quería descolonizar las Islas Canarias? Está claro, los militares argelinos querían liberar al pueblo canario del imperialismo estableciendo una república presidida por Cubillo. Este separatista manifestó en su momento que utilizaría el territorio del Sahara en su lucha contra el archipiélago canario (ABC, 26-02-1978).

Con estos antecedentes, ¿qué se podría esperar de Argelia?

Que Argelia llame a consultas a su embajador tras el reconocimiento de la marroquinidad de sus Provincias del Sur por España y por su ratificación, este miércoles por el presidente del Gobierno en el Congreso de los Diputados, Argelia suspenda el Acuerdo de amistad y cooperación con el Reino de España y, además, anuncia la congelación de domiciliaciones bancarias de operaciones comerciales ligadas a exportaciones españolas hacía el país de los militares le convierte manifiestamente, ante la Comunidad internacional, en parte principal del conflicto.

Además, con esta decisión Argelia reafirma su ambición expansionista hacia el Océano Atlántico. Lo intentó con su ridículo plan de dividir el Sahara marroquí en dos, a saber, Sakia al-Hamra para Marruecos y Wad Edahab para Argelia (Polisario) con vistas a acceder al Atlántico, en vano. Finalmente ordenó a los polisarios ocupar la zona tampón del Guerguerat de unos cinco kilómetros, y de donde salieron pintando con la llegada de la gendarmería real marroquí. Todo ello, en busca de una salida al mar, sin conseguirlo. Muchos intentos y muchos fracasos, desde 1978.

En este pulso con España, Argelia no hace más que enfangarse. Es más que probable que Argelia corte el Medgaz, directo a Almería, con el inicio del próximo otoño que está a la vuelta de la esquina. Y a la UE le tocará tomar decisiones sobre otras alternativas. Tomadas éstas a tiempo serán menos costosas y más seguras.

A la Junta militar argelina le importa un bledo el bienestar de su población. El cierre del Gasoducto Magreb Europa (GME) le está suponiendo pérdidas millonarias. Si además corta el Medgaz y deja de recibir exportaciones españolas que mucha falta le hace a un país que sólo produce gas y todo lo gasta obsesivamente en armas, le supondría una ruina. En caso de corte de gas, sería un error garrafal esperar recibirlo a través de Italia.

La Junta militar argelina lo cortaría igualmente.

La autodestrucción de Argelia no tiene límites.
Argelia presentaba la causa polisaria como algo humanitario que supuestamente respondía al derecho internacional, y tal y cual, cuando su intención, desde la época del sanguinario Boumedian, era su expansión más allá del Océano Atlántico a lomos del MAPAIC y ahora del Polisario, con apoyos soviéticos, cubanos, venezolanos, vietnamitas, etc.

La Junta militar argelina asume así explícitamente su responsabilidad política y su incriminación en el devenir de los secuestrados saharauis de Tinduf.