La caída de Maduro y el debilitamiento de los aliados del Polisario: un giro estratégico en América Latina
La rápida captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por fuerzas especiales estadounidenses, tras meses de amenazas y preparativos militares, marca un punto de inflexión en la región y tiene implicaciones directas para el futuro del conflicto del Sahara Occidental
Maduro, heredero del proyecto “bolivariano” instaurado por Hugo Chávez desde 1999 bajo la denominación de la “Quinta República”, mantuvo durante años a Venezuela como uno de los principales apoyos de la causa del Frente Polisario en América Latina, junto con Cuba, suministrando armas y respaldo político a los separatistas.
La caída de Maduro no solo refleja la eficacia de la intervención militar estadounidense, sino que también anticipa una aceleración en el debilitamiento de los apoyos internacionales al planteamiento separatista en el Sahara. Con Venezuela sumida en crisis económica crónica y bajo presión internacional, el futuro del respaldo bolivariano al Polisario se vuelve incierto.
Desde su llegada al poder, Maduro reforzó los lazos con el Polisario incluso cuando otros países sudamericanos comenzaron a retirar su reconocimiento de la autodenominada República Árabe Saharaui Democrática y a respaldar la propuesta marroquí de autonomía como solución al conflicto.
La recepción de líderes del Polisario en Caracas y la firma de acuerdos estratégicos consolidaron a Venezuela como un aliado clave del separatismo, permitiendo también un acceso indirecto a Argelia y a la región del norte de África.
El Reino de Marruecos, consciente del peso de Maduro en la proyección internacional del Polisario, apoyó desde 2019 al presidente interino de la Asamblea Nacional venezolana, Juan Guaidó, impulsando su reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el Sahara Occidental y reduciendo así el margen de maniobra de la causa separatista.
El final del mandato de Maduro coincide con una tendencia más amplia de caída de aliados del Polisario. Desde la eliminación del apoyo de Libia tras la muerte de Muamar Gadafi en 2011 hasta el colapso del régimen de Bashar al-Asad en Siria a fines de 2024, la red de respaldo internacional del Polisario se ha reducido progresivamente, dejando a Argelia como el último refugio político y financiero.
Sin embargo, incluso Argelia enfrenta hoy fuertes presiones internacionales para negociar con Marruecos y avanzar hacia una solución basada en la propuesta de autonomía.
El debilitamiento de estos aliados históricos refleja un cambio estratégico global: los antiguos apoyos al separatismo se encuentran ahora aislados, mientras que la comunidad internacional avanza hacia un reconocimiento práctico del enfoque marroquí. Esta transición no solo tiene consecuencias geopolíticas inmediatas, sino que también redefine el equilibrio de poder en África del Norte y América Latina.
En conclusión, la captura de Maduro y la consiguiente erosión del apoyo a los aliados del Polisario representan un giro decisivo en la dinámica internacional del Sahara Occidental.
Marruecos se encuentra en una posición fortalecida, mientras que los movimientos separatistas pierden sus puntos de apoyo estratégicos, acelerando un proceso que parecía estancado desde hace décadas. Este escenario evidencia cómo las decisiones en un continente pueden reverberar con fuerza en otro, mostrando la interconexión de las alianzas políticas y la importancia de la estabilidad regional en un mundo cada vez más interdependiente.
Abdelhay Korret, periodista y escritor marroquí
