Post-Maduro: ¿qué cambios en las previsiones de Marruecos y la cuestión del Sáhara Occidental?

<p paraid="305132957" paraeid="{e07bdd1b-b303-457e-b8ec-5fd96e99571f}{114}">Un hombre pasa junto a un mural que muestra al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y a su esposa,&nbsp;Cilia&nbsp;Flores, en Caracas, Venezuela, el 3 de enero de 2026 - REUTERS/MAXWELL BRICEÑO</p>
Un hombre pasa junto a un mural que muestra al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y a su esposa, Cilia Flores, en Caracas, Venezuela, el 3 de enero de 2026 - REUTERS/MAXWELL BRICEÑO
Para Marruecos, los acontecimientos en Venezuela no se miden únicamente por la caída de Maduro, sino también por si este evento debilitará una de las plataformas más importantes de apoyo externo al Frente Polisario en América Latina

Desde esta perspectiva, la era post-Maduro reviste especial importancia para Marruecos en lo que respecta a la cuestión del Sáhara Occidental, ya que podría reconfigurar el panorama de posiciones que se han utilizado durante años para contrarrestar la postura marroquí al respecto. La pregunta hoy no es qué será de Caracas, sino qué cambiará en el mapa diplomático en el que se apoya el Frente Polisario, especialmente en América Latina y entre sus aliados en la vecindad de Marruecos, y qué posibles logros puede obtener Marruecos en la era post-Maduro.

Históricamente, no ha habido disputas entre Marruecos y Venezuela, y las relaciones entre ambos países se han mantenido normales. Pero con el ascenso de Hugo Chávez, la política exterior venezolana se inclinó gradualmente hacia el apoyo a los movimientos separatistas más allá de sus fronteras, una tendencia que ha continuado bajo el mandato de Maduro desde que asumió el poder en 2013. El apoyo al Frente Polisario se ha convertido en una constante de su discurso político y diplomático. En consecuencia, Rabat decidió cerrar su Embajada en Caracas en 2009. Esta medida no supuso tanto una escalada por parte de Marruecos como una reafirmación de sus principios soberanos respecto a un conflicto que persiste desde hace más de 50 años entre Marruecos y el Frente Polisario, un conflicto recientemente resuelto mediante la Resolución 2797 de la ONU a favor de la iniciativa marroquí de autonomía.

<p>El líder del Frente Polisario, Brahim Ghali - REUTERS/ BORJA SUAREZ </p>
El líder del Frente Polisario, Brahim Ghali - REUTERS/ BORJA SUAREZ 

Desde mi perspectiva personal, creo que los recientes acontecimientos en Venezuela representan una ganancia indirecta para Marruecos, abriendo una importante ventana de oportunidad estratégica. Esto no se debe simplemente a la caída de un adversario, sino a la eliminación de una voz que defendía activamente la causa separatista. El primer beneficio potencial de este cambio es el debilitamiento del papel de Venezuela, considerada la puerta de entrada política del Polisario en América Latina y una voz prominente dentro de los bloques de izquierda que promovían la causa separatista bajo el pretexto de la autodeterminación. Por lo tanto, la ausencia de la Venezuela de Maduro hoy no significa necesariamente que todos los países del continente se vuelvan pro-Marruecos, pero reduce significativamente la intensidad de las alianzas en su contra y limita la capacidad de la causa separatista para encontrar apoyo político allí.

El segundo beneficio se relaciona con el propio futuro de Venezuela. Cualquier nuevo liderazgo enfrentará enormes desafíos económicos y sociales, lo que lo obligará a centrarse en la reconstrucción del Estado y el logro de la estabilidad interna, en lugar de perseguir un conflicto geográficamente distante. En consecuencia, esto proporciona a Marruecos margen de maniobra, sin intervención directa, para realinear las prioridades diplomáticas regionales e internacionales de una manera que favorezca sus intereses y su causa nacional.

El tercer beneficio, en mi opinión, se reflejará en las relaciones de Marruecos con algunos países vecinos que habían apostado por una postura separatista en la cuestión del Sáhara Occidental por razones arraigadas en ideologías obsoletas, en lugar de una evaluación realista de los acontecimientos internacionales. Esta apuesta está perdiendo gradualmente su eficacia y decayendo en un mundo ahora impulsado por el pragmatismo y los intereses flexibles. Desde esta perspectiva, la pérdida de un aliado para el Frente Polisario y sus partidarios en la región crea un entorno más favorable para las negociaciones previstas en la Resolución 2797 de la ONU del pasado octubre. Esta resolución apoya la propuesta de autonomía bajo soberanía marroquí e insta a todas las partes —Marruecos, Argelia, Mauritania y el Frente Polisario— a entablar negociaciones sin condiciones previas para resolver el conflicto política y definitivamente.

Miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas - REUTERS/ EDUARDO MUÑOZ
Miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas - REUTERS/ EDUARDO MUÑOZ

El cuarto beneficio es que la ausencia de la voz de Venezuela en contra de la soberanía marroquí sobre el Sáhara deja un vacío que Marruecos puede aprovechar. Esto puede lograrse no solo mediante la presión política directa, sino también fortaleciendo su influencia económica y diplomática en la región y consolidando sus relaciones con los países latinoamericanos que enfrentan desafíos económicos, sociales y de seguridad. Estos países buscan actualmente inversión, desarrollo y estabilidad, y estas circunstancias podrían permitir a Marruecos lograr avances que antes eran imposibles.

Para mí, el quinto y más importante beneficio se relaciona con la imagen de Marruecos en el mundo. Mientras Marruecos ampliaba su reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el Sáhara, abría consulados en El Aaiún y Dajla, y establecía importantes proyectos en las provincias del sur, como el gasoducto Marruecos-Nigeria, la Iniciativa Atlántica y el Gran Puerto de Dajla, el régimen venezolano se enfrentaba al aislamiento, las sanciones y una crisis económica. Esto brindó a Rabat la oportunidad de fortalecer su posición como socio confiable, en particular con Estados Unidos, que lo considera un país estable capaz de gestionar asuntos regionales delicados. Esto también otorga a Marruecos una mayor influencia en la región y le permite aprovechar su posición de forma práctica y tangible.

Puerto Atlántico de Dajla
Puerto Atlántico de Dajla

En definitiva, la caída de Maduro no representa una victoria directa para Marruecos, pero transforma el panorama político latinoamericano y elimina uno de los obstáculos más importantes que sustentaban al Frente Polisario más allá de su esfera de influencia inmediata. Marruecos tiene ahora una oportunidad estratégica que puede aprovechar reposicionando su diplomacia en función de sus intereses y principios, y construyendo una nueva red de relaciones económicas y diplomáticas que sirva a sus intereses estratégicos, con el foco puesto en fortalecer su posición en la cuestión del Sáhara.

Dra. Amal Jabbour, periodista de Jordania