Opinión

Comienzan las elecciones norteamericanas a 40 grados bajo cero

Un seguidor del expresidente de Estados Unidos y aspirante a la presidencia en 2024 Donald Trump porta una pancarta de Trump mientras desafía las temperaturas bajo cero para asistir a un mitin en Indianola, Iowa, el 14 de enero de 2024 – PHOTO/Jim WATSON/AFP
photo_camera Un seguidor del expresidente de Estados Unidos y aspirante a la presidencia en 2024 Donald Trump porta una pancarta de Trump mientras desafía las temperaturas bajo cero para asistir a un mitin en Indianola, Iowa, el 14 de enero de 2024 – PHOTO/Jim WATSON/AFP

A las dos de la madrugada hora española, siete de la tarde en Iowa y a más de 40 grados bajo cero, comienza la larga y compleja campaña que tras diez meses llevará a los estadounidenses a elegir al número cuarenta y siete de sus presidentes

  1. Iowa y New Hampshire

El proceso, que será emprendido por los aspirantes demócratas y republicanos a la nominación, tras las respectivas convenciones, hasta el cinco de noviembre, comienza con algunas de las curiosidades acumuladas cada cuatrienio por las campañas que se extenderán ya sin descanso por todo el territorio federal.    

Iowa y New Hampshire

La primera es la que despierta el hecho de que arranque en Iowa, un estado de escaso relieve del Medio Oeste norteamericano, con poco más de tres millones de habitantes y su poco conocida capital, que si por algo destaca es por su nombre: Des Moines, de origen francés, en español “De los Monjes”. 

La otra es el respeto con que los iowanos mantienen la tradición de los caucus, el sistema asambleario heredado de los indios que poblaban la zona para tomar sus decisiones y elegir a sus jefes votando a mano alzada. Hay que decir que técnicamente su carácter pintoresco es valioso, pero propicia las chapuzas.

Los electores se reúnen al atardecer en todos los distintos distritos del estado, escuchan a los candidatos y los reunidos levantan las manos en señal de aprobación lo cual vuelve difícil contar y más tarde en un trabajo complicado, que suele llevar semanas, sumar los datos de cada uno de los distritos; unos datos siempre expuestos a errores, dudas y reclamaciones. El escaso rigor de este sistema fue la razón por la que los demócratas renunciasen a participar seguramente convencidos también que sus posibilidades de ganar y hacerse con los compromisarios, es muy difícil. 

Iowa es un estado republicano por excelencia. El 80% de los votantes son blancos y conservadores. Aparte que los caucus son un sistema que limita la participación a menudo, como este año por el frío además de las dificultades para asistir de las mujeres con hijos y los jóvenes estudiantes o trabajadores, lo cual deja el resultado a merced de los mayores, jubilados o fanáticos de alguno de los candidatos. 

En esta ocasión compiten tres aspirantes y entre ellos parte como claro favorito, con un 48% en las encuestas, Donald Trump, el aspirante a la reelección como presidente, de mal recuerdo golpista para muchos, protagonista de escándalos y sujeto a decenas de procesos penales.

Hasta su principal adversario hasta ahora en los sondeos generales, el gobernador de Florida Ron DeSantis, aparece relegado a un tercer puesto por la antigua embajadora de Trump en la ONU, Nikki Haleg. Trump exhibe estos datos con la prepotencia que le caracteriza, aunque los expertos no les conceden especial significación. Además, desde 1970 ningún ganador de los caucus de Iowa mantuvo su liderazgo mucho tiempo ni resultó vencedor de las primarias. El verdadero interés está fijado en las primarias de New Hampshire que empiezan el día 24 y suelen ser las que anticipan las perspectivas de las que seguirán en los estados considerados decisivos.

La candidatura de Joe Biden a la reelección limita la participación de otros candidatos demócratas significativos. Pero se espera que los resultados de las primarias de New Hampshire apunten indicios sobre las posibilidades que tiene el actual presidente de superar los temores que su avanzada edad despierta entre los seguidores. 

La posibilidad de que las elecciones en noviembre vuelvan a dilucidarse entre Biden y Trump, que continúa sumando adictos fanatizados, causa preocupación. La opinión más afianzada es que los Estados Unidos necesitan una renovación y más en unos momentos en que el panorama internacional atraviesa momentos dramáticos con un escenario de dos guerras eternizándose y una tercera en torno al mar Rojo estallando.