Opinión

La guerra híbrida desencadenada en Oriente Medio se agrava

El presidente de Irán, Ebrahim Raisi - Presidencia iraní/AFP -
photo_camera El presidente de Irán, Ebrahim Raisi - Presidencia iraní/AFP -

La guerra híbrida desencadenada en el Próximo Oriente como consecuencia del enfrentamiento que se está viviendo en la Franja de Gaza, para el que no se vislumbran salidas a corto plazo, se agrava por momentos en toda la zona. Irán, en su enfrentamiento tradicional con Israel y los Estados Unidos, aparece en el centro de las tensiones como consecuencia del apoyo que presta a las organizaciones terroristas implicadas, unas veces como agresores y otras como víctimas, en la globalidad del conflicto.

Hamás en Gaza, Hezbolá en el Líbano y en la frontera con Israel y los hutíes en los ataques a la navegación en el mar Rojo, reciben de Irán la mayor parte de las armas con que cuentan. Como los cohetes que Hamás acostumbra a lanzar sobre diferentes ciudades de Israel, lo mismo que los drones con que los hutíes, la milicia que que controla parte del Yemen, están obligando a los barcos mercantes desviarse de su ruta habitual, lo cual está generando graves consecuencias tanto para los suministros como para los consumidores.

El asesinato de Saleh Al-Arouri, número dos de Hamás, en su domicilio en el Líbano -donde permanecía protegido por Hezbolá- con una bomba lanzada desde un avión no tripulado, supuestamente israelí, aumentó la tensión ya existente y se agravó en las últimas horas con otro atentado cometido el miércoles en un cementerio al lado de la mezquita de Saheb Al-Zamuh, en el sur de Irán, cerca de la tumba del general Qasem Soleimani en el transcurso de un acto en el que estaba siendo homenajeado.

Dos explosiones de bombas ocultas en bolsas y activadas con una diferencia de diez minutos a distancia, causaron más de cien muertos, según cifras provisionales, y unos ciento cuarenta heridos. El general Soleimani era considerado un héroe nacional desde su intervención en la guerra con Irak y, posteriormente, jefe de la Guardia Nacional de la República, principal fuerza de seguridad del régimen y de la represión del país. Fue asesinado en enero del 2020, a los sesenta y dos años, y el homenaje conmemoraba el cuarto aniversario de su muerte en la provincia de Karman, donde había nacido.

Las primeras imágenes de la masacre y desbandada del pánico de las decenas de centenares de asistentes ofrecidas por la televisión crearon una verdadera conmoción nacional. El presidente de la República, Ebrahim Raisi, advirtió que los autores del atentado serán “identificados y colgados”. La máxima autoridad religiosa y en la práctica también del Estado, el ayatola Ali Jamenei, recordó los méritos de  Soleimani, una figura histórica, que siempre será recordada.

Las primeras manifestaciones reclamando venganza han estallado espontáneamente en Teherán, la capital, y en numerosas ciudades del país. Era una de las autoridades más prestigiosas y populares. También era conocido como el mayor enemigo de los Estados Unidos. Vladimir Putin fue el primer mandatario extranjero que envió un mensaje condolencias y solidaridad tanto al ayatola como al presidente.