De Yeda a Jartum: cómo Arabia Saudí redefinió la mediación en tiempos de crisis

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La pediatra Giulia Chiopris, de MSF, atiende a Abdul Mazin Mahmoud, paciente con desnutrición aguda grave, en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Tawila. © Aurélie Lécrivain/MSF
Arabia Saudí se ha comprometido seriamente, junto a sus socios internacionales, a contener las crisis que sacuden Oriente Medio, ofreciendo apoyo político y económico con el objetivo de devolver la estabilidad a los Estados afectados

Este esfuerzo responde al compromiso expresado por el príncipe heredero, Mohamed bin Salmán, de convertir Oriente Medio en “la nueva Europa”. Desde una perspectiva de comunicación institucional y política, la crisis de Sudán constituye un ejemplo significativo de cómo el Reino utiliza sus herramientas —tanto políticas como económicas— para gestionar los conflictos y consolidar la paz en un país devastado por la guerra.

La comunicación estratégica se ha convertido en uno de los instrumentos más eficaces de Riad para gestionar crisis regionales y proyectar su imagen como mediador influyente. El Reino no se ha limitado a la diplomacia clásica, sino que ha articulado un discurso comunicativo integral capaz de transformar las iniciativas políticas en narrativas coherentes dirigidas tanto al público interno como al internacional. Esta estrategia se sustenta en el principio del “poder blando” y en una gobernanza comunicativa orientada a fortalecer la política exterior saudí.

En su enfoque sobre Sudán, Arabia Saudí ha aplicado un sistema de comunicación institucional de varios niveles. En el plano oficial, el “Proceso de Yeda” ha servido como marco político y mediático equilibrado, combinando los mensajes dirigidos a las partes sudanesas con los comunicados destinados a la comunidad internacional.

En el plano simbólico, el Reino ha empleado herramientas de comunicación pública para consolidar su imagen como potencia pacificadora, liderando los esfuerzos de mediación.

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Comunicados del Ministerio de Asuntos Exteriores, ruedas de prensa y reportajes en los medios saudíes han reforzado la narrativa de que “el diálogo es la alternativa a la violencia”, un principio que Riad ha defendido durante décadas incluso frente a sus adversarios, convencida de que la palabra es un arma más eficaz que la guerra.

La estrategia comunicativa saudí presenta un doble enfoque: por un lado, la gestión de la crisis; por otro, la gestión de la reputación y de la imagen pública. Su discurso combina firmeza ante la violencia con neutralidad diplomática, equilibrio que refleja un elevado nivel de profesionalismo en la comunicación política. Este enfoque ha fortalecido la confianza de los actores regionales e internacionales en el papel saudí, pese a la complejidad del escenario sudanés y a la superposición de intereses globales.

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Vista aérea de Airbus.

Desde el punto de vista conceptual, la actuación de Arabia Saudí en Sudán puede considerarse una aplicación práctica de la “comunicación política diplomática”, que fusiona la diplomacia pública con la gestión mediática de crisis. Riad ha desplegado un modelo de comunicación institucional integral basado en la recopilación de información, la formulación de mensajes estratégicos, la coordinación interinstitucional, el uso de símbolos y la creación de alianzas mediáticas, todos ellos elementos propios de la comunicación de Estado contemporánea.

El éxito o el fracaso de una mediación no se mide solo en los resultados sobre el terreno, sino también en la capacidad del Estado para mantener una narrativa positiva y coherente. Desde este prisma, Arabia Saudí ha demostrado ser un referente árabe en comunicación institucional política, integrando acción diplomática y estrategia comunicativa. La gestión de las crisis regionales, como muestra el caso sudanés, requiere tanto la administración de la palabra como la del territorio.

<p>Los sudaneses desplazados y heridos que huyeron de la violencia en Al-Fasher reciben tratamiento en una clínica improvisada gestionada por Médicos Sin Fronteras (MSF), en medio de los continuos enfrentamientos entre las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) paramilitares y el Ejército sudanés, en Tawila, Darfur del Norte, Sudán, el 3 de noviembre de 2025 - REUTERS/ MOHAMED JAMAL </p>
Los sudaneses desplazados y heridos que huyeron de la violencia en Al-Fasher reciben tratamiento en una clínica improvisada gestionada por Médicos Sin Fronteras (MSF), REUTERS/ MOHAMED JAMAL

En definitiva, la experiencia saudí evidencia que la “comunicación política institucional” se ha convertido en una herramienta esencial de la diplomacia moderna. La construcción de una narrativa sólida otorga profundidad y legitimidad al posicionamiento político, y en ese sentido, Riad ofrece un modelo innovador que combina diplomacia y comunicación: hacer de la gestión del discurso parte inseparable de la gestión de la paz. Un mensaje nuevo y necesario en una región donde el lenguaje del conflicto ha sido, durante demasiado tiempo, el dominante.

Dr. Hasan Alnajrani, periodista y académico saudí