Adiós a Lucía Jiménez: por la memoria de los olvidados

Lucía Jiménez, presidenta de la Asociación Canaria de Víctimas del Terrorismo
Lucía Jiménez, presidenta de la Asociación Canaria de Víctimas del Terrorismo
Lucía Jiménez, presidenta de ACAVITE (Asociación Canaria de Víctimas del Terrorismo) falleció el pasado sábado 20 de diciembre en Málaga, en pleno viaje. Iba a honrar al fiscal Luis Portero, asesinado por ETA en el año 2000

Incluso sintiéndose indispuesta, continuó con su agenda. Para ella las víctimas siempre fueron lo primero, aún a costa de su propia salud. Se fue demasiado joven, aún le quedaban batallas por librar. Pero deja una huella imborrable.

Su partida llega en un momento particularmente simbólico: mientras algunas instituciones canarias, en una grotesca paradoja, realizan incesantes manifestaciones de apoyo al victimario de tantos canarios, se pierde una de las voces más incómodas en la defensa de esas casi 300 víctimas canarias del terrorismo polisario. Una lucha que encabezaba desde hace dos décadas. Su silencio no será breve, su voz permanecerá.

Lucía no era una activista de gestos. Su arma no fue la consigna, sino el documento. Su método no fue la proclama, sino el rigor. Era periodista y académica. Licenciada en Ciencias de la Información y en Filosofía, doctora por la Universidad Carlos III de Madrid con una tesis que se ha convertido en la investigación más exhaustiva sobre las víctimas del Frente Polisario en Canarias. Poco divulgada, aunque de acceso libre y gratuito, la tesis es otro de sus grandes legados que esperemos algún día vea la luz en forma de publicación literaria. De ser así, dejaría en evidencia a más de un iletrado malintencionado que, desde la ignorancia, aún se atreve a sembrar dudas y cuestionar la veracidad de su historia y reivindicaciones.

Lucía fundó ACAVITE en 2004 con un propósito sencillo: rescatar del olvido a quienes nadie quería recordar. Marineros ametrallados en sus pesqueros. Trabajadores de las minas de fosfatos. Civiles canarios que cayeron lejos de casa, en circunstancias que el Estado y sus sucesivos gobiernos tardaron décadas en reconocer oficialmente. Su propio padre, Francisco Jiménez Santana, fue víctima del atentado de Fos Bucraa en 1976. Murió treinta años después, en 2005, sin vivir para ver el reconocimiento oficial de su sufrimiento, que llegaría poco tiempo después.

Felipe VI con Lucía Jimenez
Felipe VI con Lucía Jimenez

De ese dolor nació su compromiso. Pero Lucía supo transformar la rabia en investigación, el rencor en documentación jurídica. Fue vicepresidenta de FAAVTE (Federación de Asociaciones de Víctimas del Terrorismo) y de AVIT (Asociación Internacional de Víctimas del Terrorismo). Profesora en la Universidad Carlos III. En 2022 recibió la Medalla de Plata de la Asociación Dignidad y Justicia.

Lo que nadie podía arrebatarle era la consistencia: mientras parte de la clase política canaria se posiciona públicamente en favor de los que ocasionaron esta tragedia décadas atrás, sus víctimas siguen esperando la prometida Ley Autonómica de Víctimas del Terrorismo, aplazada en varias ocasiones durante una década. Lucía documentó esa hipocresía. Algunos la criticaron por conveniencia política, aduciendo todo tipo de dislates, pero lo que suelen omitir es que Lucía defendía a TODAS las víctimas canarias del terrorismo, no solo a las del Polisario. También a las de ETA, MPAIAC, etc.

También sufría una campaña sistemática de desinformación en redes. “Trolls” coordinados, deformación de hechos, distorsión de su historia personal. Algunos incluso de extrema derecha, los cuales tratan de ensuciar la imagen de ACAVITE en la creencia de que apoyar al Frente Polisario ayuda en su cruzada anti marroquí. Lucía lo sabía. En nuestra última conversación hace unas semanas me recalcaba muy acertadamente: "No uso las redes sociales para no contaminarme ni desviarme del cometido en la defensa de las víctimas". Firme como siempre, siguió adelante.

En las conversaciones que mantuvimos recientemente solía tener palabras de recuerdo para mi padre, el fundador del Fórum Canario Saharaui y coronel de la Guardia Civil, Miguel Ortiz Asín, que también nos dejó hace dos años y con el que compartía la lucha por la memoria y la justicia de las víctimas del terrorismo, sobre todo de quienes fueron olvidados.

En esa última charla no solo hablamos del Sáhara o del terrorismo polisario. También hablamos de los años de plomo vividos en San Sebastián por mi padre durante mi niñez. Hablamos no solo de las víctimas, también del estrés post traumático de los supervivientes como él. Hablamos de las viudas, de los niños huérfanos, de las amenazas. Hablamos hasta de cualquier atentado, incluso de aquellos sin víctimas, pero que te mantenían el miedo en el cuerpo con el desasosiego diario que generaba no saber cuándo podía salir cruz o cuando podías ser el siguiente. En definitiva, de la lacra del terrorismo en cualquiera de sus formas o lugares. Algo contra lo que siempre luchó y por cuyas víctimas se desvivió.

Por ello queremos recordar en su partida la pérdida de una hermana de esta causa. Su trabajo por las víctimas no termina con su muerte. La lucha sigue.

Descansa en paz, Lucía. Los canarios de bien, los que apoyan a las víctimas y no al victimario, nunca te olvidarán.