XIII RAN: cuando la cooperación integral desmonta los sesgos de confrontación

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y el ministro de Transporte marroquí, Aziz Akhannouch, reaccionan durante la firma de acuerdos en el Palacio de la Moncloa, en Madrid, España, el 4 de diciembre de 2025 - REUTERS/Violeta Santos
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y el ministro de Transporte marroquí, Aziz Akhannouch, reaccionan durante la firma de acuerdos en el Palacio de la Moncloa, en Madrid, España, el 4 de diciembre de 2025 - REUTERS/Violeta Santos
La XIII Reunión de Alto Nivel entre España y Marruecos, celebrada en Madrid el 4 de diciembre de 2025, marca un hito decisivo en la construcción de una relación bilateral modernizada, global y transversal
  1. El contexto diplomático internacional: la Resolución 2797
  2. La consolidación de una asociación moderna y transversal
  3. La realidad económica: un volumen de intercambios inédito
  4. Los catorce acuerdos: sustancia tangible
  5. La respuesta a los críticos: narrativas tendenciosas y motivaciones espurias
  6. El giro del Partido Popular: oposición anómala
  7. Una relación de futuro

Lejos de las especulaciones tendenciosas y las narrativas alarmistas que algunos sectores políticos y mediáticos han construido deliberada e interesadamente tras el batacazo que supuso para ellos la Resolución 2797 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (CSNU), esta cumbre demuestra que ambos países avanzan con claridad estratégica hacia una asociación de coproducción que beneficia mutuamente a los ciudadanos españoles y marroquíes, así como a la estabilidad de toda la región euromediterránea.

Lo sucedido en esta RAN no es ningún “secretismo premeditado”, tal y como el amarillismo patrio —una vez más— ha intentado vender. Ni mucho menos es una “rendición” española a presiones marroquíes. Es, sencillamente, el reconocimiento mutuo de una realidad fundamental: que la proximidad geográfica, histórica y cultural entre España y Marruecos debe traducirse inevitablemente en oportunidades concretas de desarrollo económico, seguridad compartida y paz regional duradera. La firma de catorce acuerdos internacionales en materia de cooperación tributaria, judicial, agrícola, energética, educativa y de seguridad no es el resultado de capitulaciones, sino de negociaciones simétricas donde ambas partes aportaban sus respectivos intereses y necesidades.

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, recibe al primer ministro marroquí, Aziz Akhannouch, con honores militares en el Palacio de la Moncloa, en Madrid, España, el 4 de diciembre de 2025 - REUTERS/Violeta Santos Moura
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, recibe al primer ministro marroquí, Aziz Akhannouch, con honores militares en el Palacio de la Moncloa, en Madrid, España, el 4 de diciembre de 2025 - REUTERS/Violeta Santos Moura

El contexto diplomático internacional: la Resolución 2797

Es fundamental recordar que esta XIII RAN se celebra en un contexto internacional transformador. La Resolución 2797 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, aprobada el 31 de octubre de 2025 con apoyo de potencias como Estados Unidos, Francia o Reino Unido, establece como base de negociación para resolver el diferendo del Sáhara Occidental la propuesta de autonomía presentada por Marruecos. Este respaldo sin precedentes no es una casualidad diplomática ni refleja presión alguna sobre España, sino el reconocimiento internacional de que la propuesta marroquí representa la vía más viable, seria y realista para alcanzar una solución justa y duradera del conflicto. Algo que ocurrirá una vez que las partes la acepten, se sienten a negociar y desarrollen el contenido de dicha propuesta con objeto de que se materialice en una suerte de Estatuto de Autonomía que, de paso, desacredite la “falacia de los tres folios” con la que el amarillismo “influencer” antes mencionado trata desde hace tiempo de enredar a la opinión pública menos avezada en los detalles de este diferendo, confundiendo un texto previo más somero (la propuesta) que no es sino la base inicial para uno más consolidado (la autonomía definitiva), cuando esta se dote de contenido tras negociación.

Nasser Bourita, ministro marroquí de Asuntos Exteriores, fue categórico al respecto durante la cumbre: “Nadie ha dicho nunca que autodeterminación es igual a referéndum”. Esta afirmación, aparentemente simple, encierra una verdad jurídica y política fundamental que los críticos deliberadamente pretenden oscurecer. La autodeterminación puede ejercerse de múltiples formas, y la solución de una amplia autonomía dentro de la soberanía marroquí, cuya propuesta impulsa ahora por la ONU, es una forma de autodeterminación legítima que ha sido adoptada con éxito en otros conflictos regionales.

En su declaración oficial durante la cumbre, España afirmó “acoger con satisfacción la adopción de la resolución 2797 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas” y apoyar plenamente “la labor del secretario general y su enviado personal para facilitar y celebrar negociaciones tomando como base la propuesta de autonomía de Marruecos”. Esta no es una concesión obligada, sino una decisión estratégica basada en el análisis riguroso de que esta solución ofrece mayores garantías de estabilidad que perpetuar un conflicto enquistado desde hace medio siglo. Además de consolidar la nueva postura que el Gobierno de España adoptó en 2022.

Consejo de Seguridad de la ONU - REUTERS/ SHANNON STAPLETON
Consejo de Seguridad de la ONU - REUTERS/ SHANNON STAPLETON

La consolidación de una asociación moderna y transversal

Lo que se ha escenificado en Madrid no es una relación de sumisión, sino la madurez estratégica de dos Estados que reconocen su interdependencia en un mundo cada vez más fragmentado. España ha destacado una vez más la profundidad de las reformas emprendidas por Marruecos bajo el liderazgo del rey Mohamed VI. El nuevo modelo de desarrollo, la regionalización avanzada, la estrategia nacional para el desarrollo sostenible y los nuevos proyectos sociales no son escaparates retóricos, sino transformaciones reales que posicionan a Marruecos como un factor de estabilidad excepcional en la región.

Marruecos, por su parte, reconoce la proyección internacional de España a nivel regional e internacional, así como su papel decisivo dentro de la Unión Europea en el refuerzo de las relaciones euromediterráneas. Ambos países han reafirmado su “voluntad de ensanchar aún más los horizontes de su sólida y fecunda relación bilateral, adaptándola a los desafíos globales actuales”.

Esta declaración conjunta, con sus 119 puntos de colaboración, no es papel mojado. Es una hoja de ruta específica en materias tan importantes como educación, cultura, deporte, investigación científica, inteligencia artificial, ciberseguridad, medio ambiente, lucha contra el cambio climático, energía limpia, transición energética, infraestructuras y seguridad.

La realidad económica: un volumen de intercambios inédito

Los críticos que arguyen intencionadamente opacidad o secretismo bilateral ignoran los datos económicos fundamentales. Las relaciones comerciales entre Marruecos y España han alcanzado un volumen récord de 24.000 millones de euros en 2024, reflejando un nivel de integración económica sin precedentes en la historia bilateral. España es el principal socio comercial de Marruecos desde 2012, y Marruecos se ha consolidado como el principal destino de la inversión española en África.

Esto no es el resultado de una relación subordinada, sino de una verdadera proximidad estructural: las cadenas de valor se complementan, las industrias se refuerzan mutuamente, y las trayectorias de desarrollo convergen. Existen cerca de 1.000 empresas españolas implantadas en el Reino, generando empleo tanto para ciudadanos españoles como marroquíes. La comunidad marroquí en España es la más numerosa entre las extranjeras, con 335.000 personas que son ya la primera cotizante a la Seguridad Social.

El foro empresarial celebrado durante la cumbre, organizado por la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) y la Confederación General de Empresas Marroquíes (CGEM), con el apoyo de ambos Gobiernos, ha identificado nuevas oportunidades de inversión en sectores innovadores y sostenibles. Esto es diplomacia pragmática en su máxima expresión y poner los intereses materiales de los ciudadanos en el centro.

Encuentro Empresarial España-Marruecos
Encuentro Empresarial España-Marruecos

Los catorce acuerdos: sustancia tangible

Los catorce acuerdos internacionales abarcan materias fundamentales: cooperación tributaria y judicial, digitalización de administraciones, enseñanza de lengua árabe y cultura marroquí en centros españoles, cooperación agrícola y pesquera, protección social, lucha contra discursos de odio, diplomacia feminista, cooperación entre escuelas diplomáticas, e investigación científica conjunta sobre geodinámica del Estrecho. Se añade la creación de centros de excelencia dedicados a investigación, innovación y transferencias de tecnología en sectores estratégicos.

Complementan este marco acuerdos en transportes ferroviario y aéreo, infraestructuras portuarias, energía renovable, agua y desalinización, desarrollo urbano y vivienda, educación superior con cooperación entre universidades, patrimonio cultural y arqueología, cine y audiovisuales, y formación profesional. El Mundial de Fútbol 2030, que se celebrará conjuntamente en España, Marruecos y Portugal, se reconoce como oportunidad única para consolidar integración profunda más allá del ámbito deportivo.

En seguridad, ambos países formalizan iniciativas conjuntas en lucha contra terrorismo, seguridad de grandes eventos, y cooperación en defensa a través de mecanismos multilaterales. Se establece una Alta Comisión sobre Cooperación Industrial. Marruecos es reconocido por su liderazgo en cooperación para el desarrollo africano y por la exitosa celebración en Sevilla de la Conferencia Internacional sobre Financiación del Desarrollo, donde se adoptó el Compromiso de Sevilla.

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y el ministro del Interior marroquí, Aziz Akhannouch, asisten a la firma de acuerdos con el ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, y el ministro de Asuntos Exteriores marroquí, Nasser Bourita, en el Palacio de la Moncloa, en Madrid, España, el 4 de diciembre de 2025 - REUTERS/Violeta Santos
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y el ministro del Interior marroquí, Aziz Akhannouch, asisten a la firma de acuerdos con el ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, y el ministro de Asuntos Exteriores marroquí, Nasser Bourita, en el Palacio de la Moncloa, en Madrid, España, el 4 de diciembre de 2025 - REUTERS/Violeta Santos

La respuesta a los críticos: narrativas tendenciosas y motivaciones espurias

Es necesario ser explícito: desde algunos sectores se han construido de forma insidiosa crónicas apocalípticas sobre esta cumbre, incluso con antelación a la misma, publicando sistemáticamente artículos especulativos sobre “invasiones” de Canarias, “ofertas engañosas” de Marruecos, y “presiones” para que España ceda soberanía. Estas narrativas carecen de fundamento y sirven intereses políticos —y no nos engañemos, personales y pecuniarios— muy específicos.

Lo cierto es que estos ataques se han intensificado desde la Resolución 2797 del CSNU, modificando el relato con una retórica cada vez más beligerante. La realidad es que dicha resolución de la ONU ha dejado noqueado a este colectivo, y cuando uno de sus principales pilares argumentativos —sino el que más—, el de las resoluciones del Derecho Internacional, ha comenzado a resquebrajarse en contra de sus intereses, la huida hacia adelante de estos actores está siendo inédita por su rudeza, exaltación y sectarismo, con un ritmo de publicación frenético en su espacio mediático o en sus propias redes sociales. Eran ya viejos conocidos por su capacidad de manipular la realidad generando odio y división, conscientes de su influencia anti marroquí dentro de un amplio nicho de seguidores. Pero la 2797 ha provocado que su inquina escale a niveles insospechados.

Respecto a las críticas sobre la ausencia de Canarias, Ceuta y Melilla es necesario desmentir falsedades vertidas en los días previos a la RAN. La verdad es que no existe ningún desaire, exclusión o veto del Gobierno, sino simplemente protocolo diplomático estándar desde hace décadas. Las Reuniones de Alto Nivel fueron establecidas mediante el Tratado de Amistad, Buena Vecindad y Cooperación de 1991 como cumbres bilaterales de nivel estatal, sin contemplación de participación autonómica. Desde la primera RAN en 1993, ninguna ha incluido representación de estos territorios. Las relaciones exteriores son competencia exclusiva del Estado español, un principio reconocido internacionalmente. Resulta llamativa pues la incoherencia de quienes protestan. Sin ir más lejos Fernando Clavijo, presidente canario, que viajó a Rabat en octubre de 2024, se reunió con Nasser Bourita y declaró públicamente que “el Gobierno de Canarias asume enteramente la política del Gobierno de España” sobre el Sáhara Occidental, elogiando el “esfuerzo permanente” de Marruecos en gestión migratoria, llegando a afirmar que “sin Marruecos, la situación migratoria en España y la UE sería inasumible”.

Estas protestas se amplificaron desde ciertos altavoces de dudosa credibilidad, presentando este supuesto veto a territorios autonómicos como “sospechoso”, como dejando entrever conspirativamente que fuese habitual su presencia en anteriores RAN y novedosa su exclusión, tal vez aprovechando el desconocimiento protocolario de estas cumbres por parte del consumidor. La realidad es que no hay “sacrificio” de estos territorios, hay protección activa de ellos a través de cooperación bilateral efectiva. Politizar esta ausencia protocolaría es, sencillamente, desinformación malintencionada.

Nasser Bourita, ministro de Asuntos Exteriores de Marruecos, y José Manuel Albares, ministro de Asuntos Exteriores de España - PHOTO/MINISTERIO DE ASUNTOS EXTERIORES DE ESPAÑA
Nasser Bourita, ministro de Asuntos Exteriores de Marruecos, y José Manuel Albares, ministro de Asuntos Exteriores de España - PHOTO/MINISTERIO DE ASUNTOS EXTERIORES DE ESPAÑA

Es sorprendente, aunque lamentable, observar cómo el Partido Popular ha asumido una oposición bastante particular respecto a la cuestión del Sáhara y sus relaciones con Marruecos, algo que ya analizamos anteriormente en otro artículo. En julio de 2022, el PP votó en contra de una moción que pretendía retrotraer la nueva posición del Gobierno sobre el Sáhara, obteniendo 252 votos contrarios, incluidos los del PP. Esto constituyó un apoyo tácito del PP al plan marroquí de autonomía. Lo que vino después es por todos conocido: cambio de dirección en el partido (Feijoo por Casado), derrota electoral contra pronóstico en 2023, y un cambio de rumbo hacia una línea más dura que pretendía minimizar el auge de VOX. Ello llevó al PP no solo a votar a favor de mociones similares presentadas por partidos independentistas contra la nueva posición española en relación a Sáhara, sino a impulsarlas y presentarlas ellos mismos, hablando de “volantazos” o “giros copernicanos”. Lo cierto es que a la vista de su trayectoria en esta cuestión desde 2022, esos términos bien podrían aplicárselos a sí mismos.

Pero en relación a las RAN, la historia durante el Gobierno de Mariano Rajoy es instructiva. Su Gobierno participó en las RAN de 2012 y 2015, haciendo referencias genéricas a “soluciones políticas de consenso y mutuamente aceptables” sin rechazar explícitamente el plan de autonomía. La posición del Gobierno de Rajoy tenía semejanzas con la actual de Sánchez: reconocer implícitamente que el plan de autonomía es un camino viable para la solución. El único matiz es que no se incluyó la palabra “autonomía”, pero el resto suena familiar. De hecho, surgieron rumores por aquel entonces de que el Gobierno del entonces presidente Rajoy podría apoyar dicho plan de manera oficial. No lo hizo, pero no se quedó tan lejos.

En definitiva, el cambio de posición del PP tras las elecciones de 2023, cuando perdieron contra pronóstico la posibilidad de gobernar refleja no un cambio de principios, sino un cálculo político. Es, con toda crudeza, oposición táctica motivada por electoralismo más que por convicción genuina. Algo que en esta cuestión nunca tuvieron a nivel de partido, ya que siempre se trató de algo residual para ellos.

El líder de la oposición española y presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo - REUTERS/VIOLETA SANTOS MOURA
El líder de la oposición española y presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo - REUTERS/VIOLETA SANTOS MOURA

Una relación de futuro

Lo sucedido en Madrid este 4 de diciembre de 2025 no es capitulación, secretismo, ni sacrificio de intereses españoles. Es el reconocimiento por parte de dos Gobiernos adultos de que la prosperidad y la seguridad en la región mediterránea y atlántica dependen de una cooperación seria, multidimensional y basada en beneficios mutuos.

La Resolución 2797 del Consejo de Seguridad de la ONU ha validado internacionalmente que el plan de autonomía marroquí es la base más seria, realista y creíble para resolver el diferendo del Sáhara Occidental. Esta no es una decisión de España en solitario, sino del organismo internacional con máxima autoridad en cuestiones de paz y seguridad. Marruecos se ha comprometido, a través de Nasser Bourita, a trabajar “con todas las partes para una solución justa y duradera”, y esa promesa debe ser respaldada.

El 2025 inaugura una nueva era en las relaciones hispano-marroquíes. Una era en la que ambos países avanzan hacia una asociación estratégica de coproducción, donde los beneficios económicos son tangibles, donde la seguridad es compartida, donde la educación y la cultura tejen lazos duraderos, y donde la estabilidad regional es el beneficio común.

La XIII RAN no es un acuerdo escondido, es una declaración de intenciones clara. Los actores que pretenden torpedear este proyecto, ya sea buscando rédito electoral o aquellos que construyen narrativas alarmistas para mantener relevancia y rédito personal, tienen agendas que poco tienen que ver con el bienestar real de los ciudadanos españoles y marroquíes y más con las suyas propias.