China, el tamaño de las máquinas y la encrucijada estratégica de la eólica offshore
- Tamaño óptimo de turbinas eólicas offshore y LCoE
- Potencia por unidad frente a tecnología estandarizada
- Variables de planificación: logística, red y competencia global
- Industria eólica como desafío sistémico
En los últimos meses, las noticias que nos llegan desde Europa hablan de una nueva oleada que puede barrer los viejos equilibrios de la industria eólica: las grandes empresas chinas de aerogeneradores y su entrada en el mercado europeo no es ya una hipótesis: es una realidad en formación. Europa, tras años de liderazgo tecnológico, ve cómo firmas con enorme capacidad industrial y apoyo estatal se posicionan en su territorio, impulsadas por costes competitivos, exceso de capacidad productiva en Asia y estrategias comerciales agresivas, incluidas condiciones de pago diferido que hoy susurran al oído del desarrollador más prudente.
No se trata únicamente de precio. Está sobre la mesa una reflexión más profunda: ¿qué significa para la seguridad industrial europea que una parte sustancial de los equipos críticos provenga de fuera de su base tecnológica propia? La cuestión se ha planteado incluso en términos de defensa y soberanía tecnológica, con debates sobre si ciertos equipamientos podrían ser, en el peor de los casos, vectores de vulnerabilidad más que de generación limpia.
Tamaño óptimo de turbinas eólicas offshore y LCoE
Mientras tanto, la industria eólica marina se enfrenta a su propio enigma técnico-económico: el tamaño óptimo de las turbinas offshore. La lógica del crecimiento ha guiado el progreso de las máquinas eólicas desde sus inicios: rotores cada vez mayores, alturas imponentes, palas que parecen aspas de helicópteros, y una promesa constante de reducción del LCoE (Levelized Cost of Energy) a medida que sube la potencia nominal.
Sin embargo, expertos y análisis más recientes señalan que esa carrera por el tamaño tiene límites prácticos. Los estudios sobre optimización de parque y minimización de costes muestran que, para los parámetros típicos del Mar del Norte (con vientos constantes y bien caracterizados) el equilibrio entre coste y producción óptima se sitúa alrededor de turbinas de ~15–16 MW con rotores de ~230 m. Más allá de este umbral, las mejoras marginales de LCoE se vuelven cada vez menores, y la complejidad técnica, logística y de integración en red crece de forma no lineal.
Esta conclusión no contradice la tendencia general: la comunidad de ingeniería y mercado empuja hacia máquinas más grandes y eficientes. Distintos análisis (incluidos estudios de organismos como el National Renewable Energy Laboratory de EE. UU.) muestran que la plataforma tecnológica se consolida alrededor de estas gamas de potencia mientras se adaptan diseños avanzados para reducir costes y riesgos asociados al tamaño.
Potencia por unidad frente a tecnología estandarizada
Pero aquí viene la paradoja: ¿Qué pesa más en la planificación de un proyecto offshore de gran escala: la ambición de la máxima potencia por unidad o la solidez y simplicidad de una tecnología estandarizada y probada?
Responder con sensatez requiere mirar más allá de los megavatios nominales. Implica considerar:
Variables de planificación: logística, red y competencia global
Logística y cadena de suministro: el transporte, la instalación y el mantenimiento de máquinas gigantescas impactan directamente en el CAPEX y el cronograma de construcción.
Efectos en red y en mercado: cómo se absorbe esa energía en sistemas eléctricos con diferentes perfiles de demanda y mercados mayoristas con precios variables.
Innovación industrial frente a competencia global: mientras Europa discute protección y apertura, China y otros actores expanden capacidad productiva, con productos cada vez más adaptados a diferentes condiciones climáticas y económicas.
Industria eólica como desafío sistémico
En conclusión, el desafío para los profesionales del sector no es tecnológico o económico por separado, sino sistémico. La eólica offshore (y la eólica en general) ya no es solamente una carrera hacia máquinas más grandes o paneles más eficientes. Es una competencia estratégica que involucra suministro, financiación, política industrial, integración tecnológica y visión de largo plazo.
El viento seguirá soplando, pero la dirección que tomemos para capturarlo determinará qué industrias sobreviven y cuáles se transforman.
Juan Antonio Vidal, plant manager InCom Composites Morocco SARL