Opinión

La trata de seres humanos arraiga en Tinduf

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El tráfico de seres humanos sigue siendo una práctica detestable, a menudo asociada a grupos terroristas, entre los que destaca el Frente Polisario. 

  1. Secuestro de una joven

Secuestro de una joven

El reciente secuestro de una joven, cuyo testimonio conmovió profundamente a la población, refuerza la idea de que el Frente Polisario no tiene cabida en la Unión Africana. Por el contrario, esta organización terrorista está demostrando ser un cruel instrumento de explotación y secuestro de niños destinado a desestabilizar, en vano, al Reino de Marruecos. El conmovedor caso de esta joven inocente exige una llamada de atención urgente por parte de la comunidad internacional.

Filleh mint Chahid mint LAAROUSSIA emprende una búsqueda desesperada para recuperar su libertad. El hilo conductor de esta compleja historia está tejido de traiciones, manipulaciones y un ardiente deseo de escapar a un destino opresivo, pero que no es único, ya que la instrumentalización de los niños siempre ha sido una práctica argelina por excelencia en los campos de Tinduf y a escala internacional.

Hace unos meses, Filleh se puso en contacto con “Butincon”, una empresa española de reparto de alimentos, poniendo en marcha una serie de acontecimientos que revelaron algunos de los entresijos más oscuros de los campos de Tinduf. Su intención inicial era regresar temporalmente a los campos, pero lo que debería haber sido un viaje inofensivo se convirtió en un tortuoso cautiverio orquestado por el Polisario.

El escenario se vuelve aún más siniestro cuando nos enteramos de que la organización terrorista destruyó deliberadamente los documentos de identidad de Filleh, reteniéndola así contra su voluntad. 

Además, el momento del secuestro de Filleh no es insignificante. La joven acababa de cumplir la mayoría de edad en España, donde vivía desde hacía dieciocho años. Mientras asistía a una boda, fue sacada a rastras de este feliz acontecimiento y llevada a Orán, donde actualmente espera la llegada de un abogado español. 

Esta historia pone de manifiesto la triste realidad de una población retenida como rehén en los complejos entresijos de los campos de Tinduf. La narración de Filleh resuena como una sinfonía de lucha y determinación, ya que cada nota cuenta una historia de cautiverio, el deseo de libertad y la búsqueda permanente de una identidad emancipada.

Me indigna, pero la historia de Filleh debe plantear cuestiones fundamentales sobre la responsabilidad y la implicación del Frente Polisario en varios secuestros y raptos, y sobre la necesidad de una acción internacional para poner fin a estas prácticas abusivas.  Además, la situación exige una reflexión en profundidad sobre cómo puede intervenir la comunidad internacional para proteger los derechos fundamentales de las personas atrapadas en esta mentira orquestada por Argelia.