Pequeñas frases y grandes apuestas
- Capturar momentos clave y marcar las mentes
- Estrategia discursiva y encuadre mediático
- Pequeñas frases de actores internacionales
- Ni vencedor ni vencido
- Más saharaui que los propios saharauis
- Estaremos listos para discutir
¿Quién no recuerda esta declaración del fallecido Hassan II que marcó las mentes, más allá de su contexto discursivo y de las circunstancias en las que fue pronunciada? Fue el 20 de agosto de 1976, en el discurso real con motivo de la 23ª conmemoración de la Revolución del Rey y del Pueblo. El difunto rey Hassan II hizo referencia a la 5ª conferencia de jefes de Estado y de Gobierno del Movimiento de los No Alineados, celebrada en Colombo, capital de Sri Lanka (16-19 de agosto), y a las maniobras argelinas para incluir la “cuestión del Sáhara” en la agenda y lograr la adopción de una resolución contra Marruecos, aunque el tema principal de la reunión era la reestructuración del sistema económico mundial. Esto desencadenó una lucha encarnizada entre los partidarios y los opositores a la integridad territorial de Marruecos. La delegación marroquí, liderada por el primer ministro Ahmed Osman, finalmente logró neutralizar el intento argelino.
Parece razonable pensar que esta pequeña frase ha contribuido, desde hace ya medio siglo, a situar la cuestión del Sáhara en su verdadero contexto, que es el de una vecindad muy particular, revelando así el carácter geopolítico de un conflicto provocado por el vecino argelino, obsesionado por su odio hacia Marruecos. Solo hoy la comunidad internacional se da cuenta de que este conflicto fue impuesto por el régimen del país con el que el Reino de Marruecos está condenado a compartir vecindad y que, si este conflicto persiste, es únicamente por el activismo de ese vecino que se aferra a esta lucha de retaguardia por cálculos puramente geopolíticos.
Capturar momentos clave y marcar las mentes
Las pequeñas frases pronunciadas por figuras políticas destacadas han dejado a menudo una huella imborrable en la historia, no solo por su contenido, sino también por su capacidad para marcar las mentes y capturar momentos clave de las realidades sociales y políticas.
La pequeña frase "Les he entendido", pronunciada por el general de Gaulle en 1958 durante un discurso en Argel, tuvo un fuerte impacto en el contexto de la guerra de Argelia, ya que expresaba una anticipación del diálogo entre el poder francés y los argelinos. Su estilo breve y contundente marcó el panorama político francés.
La pequeña frase “I Have a Dream”, extraída del discurso de Martin Luther King pronunciado en 1963 en Washington, ha trascendido el tiempo para convertirse en un símbolo del movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos, pero también para asegurar que este discurso siga siendo un modelo de retórica política y de movilización popular.
Cuando el líder palestino Yasser Arafat pronunció su pequeña frase “No dejen que se me caiga la rama de olivo de mi mano” durante su discurso en la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1974, buscaba transmitir un mensaje contundente: a pesar de las violencias y las tensiones, estaba dispuesto a iniciar un proceso de paz. Esta metáfora y el discurso en su conjunto tuvieron un impacto significativo en la percepción internacional de la causa palestina. Al presentarse como un hombre de paz, Arafat logró obtener cierto nivel de legitimidad para su liderazgo y para las aspiraciones del pueblo palestino en la escena mundial.
El presidente Barack Obama también sabía cómo utilizar pequeñas frases que captaron la imaginación, como “Yes We Can”, una expresión que se convirtió en el eslogan emblemático de su campaña presidencial de 2008, encarnando la idea de una nación que puede evolucionar y superar los desafíos juntos.
Estas pequeñas frases ilustran la manera en que los líderes políticos utilizan palabras impactantes y articulan ideas complejas de forma concisa y memorable para movilizar a la opinión pública. Los investigadores especializados en comunicación política y análisis del discurso se interesan particularmente en el estudio de este tipo de declaraciones para revelar no solo las estrategias discursivas y políticas que movilizan, sino también los contextos históricos que han influido en su producción y alcance.
Estrategia discursiva y encuadre mediático
Cabe precisar que una pequeña frase es una fórmula breve, impactante y fácilmente memorable, a menudo extraída de un discurso político, que circula en los medios y marca a la opinión pública, actuando como un condensado simbólico del mensaje de un actor político. Hoy en día, las pequeñas frases desempeñan un papel crucial en el paisaje mediático y discursivo. Contribuyen a la construcción de la imagen de los actores políticos e influyen en la manera en que los mensajes son percibidos por el público. Se trata de un fenómeno que podría abordarse desde dos ángulos diferentes:
El primero está relacionado con las estrategias discursivas de los propios actores políticos, quienes utilizan las pequeñas frases de manera estratégica para simplificar su discurso y condensar ideas complejas en mensajes simples y memorables. Esto puede facilitar la comprensión por parte del gran público, pero también marcar las mentes al crear frases impactantes. Los líderes políticos esperan así que su mensaje resuene en la memoria colectiva. Tales frases pueden volverse icónicas, como "La Patria es clemente y misericordiosa", una pequeña frase del difunto Hassan II que testimonia un poder considerable para capturar aspiraciones profundas e influir en la historia, así como para revelar la personalidad del orador, su autoridad y su carisma.
El segundo ángulo bajo el cual puede abordarse el fenómeno de las pequeñas frases, se refiere a las elecciones de encuadre mediático realizadas por los periodistas, mediante las cuales la pequeña frase es construida por los medios como un evento discursivo. El tratamiento periodístico de las pequeñas frases depende de varios factores, principalmente de la selección y destaque por parte de los periodistas de estas frases en función de su relevancia y su impacto. La pequeña frase suele ser extraída por los periodistas del discurso original, su destaque en un artículo o reportaje contribuye a su amplificación y circulación, lo que puede influir en las opiniones y debates públicos. También cabe señalar que la manera en que una pequeña frase se integra en un relato periodístico afecta la percepción del público. Por ejemplo, si una frase se presenta en un contexto negativo, puede reforzar las críticas hacia el orador, mientras que un encuadre positivo puede convertirla en una declaración audaz. Además, los medios tienden a construir relatos alrededor de estas pequeñas frases que pueden moldear el debate público. Al conectar una pequeña frase con eventos más amplios o debates en curso, los periodistas establecen vínculos narrativos que enriquecen la discusión e influyen en la percepción del público.
Las pequeñas frases son, por tanto, mucho más que simples frases pegajosas. Se inscriben en una dinámica compleja de comunicación política, donde las estrategias discursivas de los actores se enfrentan a las elecciones de encuadre mediático. Este fenómeno subraya la importancia del lenguaje y la retórica en la construcción y percepción de las realidades políticas y sociales. Un análisis profundo de las pequeñas frases puede así desentrañar apuestas políticas mayores, impulsadas por estrategias de comunicación cuidadosamente elaboradas.
Pequeñas frases de actores internacionales
El análisis de las pequeñas frases pronunciadas por actores internacionales (jefes de Estado, diplomáticos, organizaciones) ofrece una herramienta poderosa para descifrar las interacciones en un conflicto, revelando las estrategias discursivas, los posicionamientos y las dinámicas de poder. Estos enunciados breves e impactantes, a menudo amplificados por los medios, condensan mensajes complejos e influyen en la percepción de la realidad en un contexto internacional.
En este marco, sería tentador –y probablemente fructífero– analizar las recientes evoluciones de la cuestión del Sáhara marroquí a través del prisma de las “pequeñas frases”, concebidas como una herramienta de interpretación que permite destacar cómo estos enunciados breves y contundentes revelan, más allá de su aparente simplicidad, las estrategias diplomáticas en juego y las tensiones políticas subyacentes.
En efecto, en los últimos tres años, el conflicto ha experimentado avances notables, especialmente en torno al creciente apoyo al plan de autonomía marroquí por parte de países como Estados Unidos, España, Francia o el Reino Unido. Estos desarrollos sobre el terreno a menudo se cristalizan en declaraciones contundentes de los actores involucrados, que funcionan como mensajes de posicionamiento estratégico que, amplificados por los medios, enmarcan el debate a favor de Marruecos, descartando claramente la opción separatista defendida por Argelia.
Tres pequeñas frases pronunciadas recientemente por el rey Mohamed VI, el presidente Abdelmadjid Tebboune y el ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, aunque provienen de contextos distintos, se articulan en torno a una búsqueda de consenso y equilibrio en la cuestión del Sáhara marroquí.
Ni vencedor ni vencido
La pequeña frase del rey Mohamed VI, “Ni vencedor ni vencido”, pronunciada el 29 de julio de 2025 durante el discurso del Trono, encarna una estrategia de desescalada y apertura hacia Argelia. Aboga por una solución consensuada que salve la cara a todas las partes, pero que se base exclusivamente en el plan de autonomía marroquí. Una fórmula que busca desdramatizar el conflicto, evitando la humillación del otro y promoviendo un diálogo bilateral constructivo entre Marruecos y Argelia.
Esta pequeña frase, que marcó profundamente las mentes e influyó en la dinámica del conflicto, se inscribe tanto en una ofensiva diplomática marroquí que gana terreno como en una estrategia discursiva refinada, que busca desactivar un nudo de tensión geopolítica que ha durado demasiado. Por su formulación deliberadamente equilibrada e inclusiva, esta expresión propone implícitamente a Argelia una salida digna de este conflicto artificial, evitándole la imagen de un retroceso o una derrota. Un mensaje claro que permite, en efecto, preservar las apariencias de la dignidad estatal, sin exigir una admisión explícita ni una capitulación simbólica. Este tipo de discurso, aparentemente apaciguador, constituye así una herramienta de reajuste narrativo, ofreciendo al adversario una posibilidad de reposicionamiento sin humillación, mientras reafirma la soberanía marroquí en el tratamiento de la cuestión del Sáhara.
Más saharaui que los propios saharauis
La pequeña frase del presidente argelino Abdelmadjid Tebboune, “Argelia no será más saharaui que los propios saharauis”, pronunciada el 10 de octubre de 2025 ante responsables militares en el Ministerio de Defensa, reafirma el apoyo argelino al Frente Polisario mientras marca un matiz de no injerencia. Una pequeña frase a la vez significativa e impactante, que al afirmar que Argelia apoyará la solución que los saharauis (los separatistas) acepten, señala una toma de distancia argelina cuidadosamente medida respecto a la solución final de este diferendo. La pequeña frase del presidente Tebboune funciona aquí como un argumento condensado dentro de una estrategia de comunicación diplomática, que consiste en dar simbólicamente un paso atrás e insiste en la voluntad presidencial de no buscar imponer una solución unilateral al arreglo del conflicto, así como de apoyar cualquier resultado aceptado por los propios saharauis (el Polisario). Esta pequeña frase, mientras mantiene en el discurso presidencial la retórica de la autodeterminación, parece abrir una puerta a una aceptación condicional si los «saharauis» lo consienten.
Esta declaración no implica necesariamente un desentendimiento argelino inmediato ni una reducción explícita del apoyo al Polisario. “Los argelinos no quieren ser más saharauis que los propios saharauis” puede interpretarse como una forma de subrayar que Argelia respetará la elección “saharaui”, manteniendo su rol de apoyo en lugar del decisor. Por lo tanto, la pequeña frase no constituye una limitación explícita del apoyo argelino al Polisario, pero refleja una inflexión estratégica en un contexto de creciente presión. Un mensaje que puede leerse como un intento de reafirmar el principio de autodeterminación para mantener la coherencia ideológica, de asegurarse una flexibilidad táctica frente a una agenda separatista en dificultades, y de responder a las críticas internas y externas al reposicionar a Argelia como un actor que solo aporta su apoyo y no como un decisor.
Estaremos listos para discutir
Finalmente, la pequeña frase de Serguéi Lavrov, “estaremos listos para discutir dichas iniciativas (autonomía) siempre que sean aceptables para todas las partes”, formulada el 13 de octubre de 2025 durante una conferencia de prensa con representantes de medios árabes, se inscribe en un contexto de debates intensos en el Consejo de Seguridad de la ONU sobre el Sáhara marroquí, mientras Rusia preside las sesiones de octubre de 2025 y se espera una resolución determinante a finales de octubre. Lavrov expresa una posición matizada sobre el conflicto, marcando un posible deslizamiento de la postura rusa, tradicionalmente alineada con Argelia, hacia una apertura condicional al plan marroquí de autonomía.
Al presentar la iniciativa marroquí como una “forma de autodeterminación” compatible con las resoluciones de la ONU, el jefe de la diplomacia rusa marca una evolución significativa, ya que Rusia hasta entonces había insistido en un referéndum como mecanismo de autodeterminación. En el marco de esta apertura, que queda estrictamente subordinada a la aceptación “por todas las partes”, Lavrov insiste en que ninguna solución debe ser impuesta y que Rusia apoyará un resultado “basado en un equilibrio honesto de los intereses”.
Al indicar una apertura al plan marroquí de autonomía, bajo la condición de un consenso unánime bajo los auspicios de la ONU, la pequeña frase de Lavrov refleja un recalibramiento geopolítico influenciado por la guerra en Ucrania y los intereses rusos en el norte de África, que consistiría en apoyar a Marruecos sin debilitar a Argelia. Así, la pequeña frase actúa como un argumento condensado que, al reforzar la posición marroquí, busca inscribirse en el equilibrio ofrecido anteriormente por SM el Rey Mohamed VI con “Ni vencedor ni vencido” y posteriormente aceptado por el presidente Tebboune con “No ser más saharaui que los propios saharauis”, lo que podría influir en la concreción de un voto en la ONU que favorezca una resolución equilibrada basada en la propuesta marroquí de autonomía.
Por su complementariedad, estas tres pequeñas frases se articulan en una nueva dinámica: en primer lugar, el llamado marroquí al compromiso sin humillación encuentra eco en la apertura condicional rusa, mientras que la posición argelina parece encontrar una salida digna al pretender priorizar la voluntad «saharaui», lo que en principio podría facilitar un terreno de entendimiento y abrir una perspectiva prometedora para esta cuestión.
Estas tres pequeñas frases, cada una fundamentada en una retórica argumentativa específica, transmiten un conjunto complejo de posiciones que logran condensar con eficacia. Su análisis nos ha permitido poner en evidencia apuestas políticas mayores, reveladoras de estrategias de comunicación cuidadosamente construidas. En conjunto, las tres pequeñas frases señalan un posible deshielo, donde esta nueva dinámica podría conducir a una reanudación de las negociaciones en el marco del proceso de la ONU, que podrían evolucionar hacia una solución mutuamente aceptable, establecida sobre la base de una autonomía bajo soberanía marroquí y respaldada por actores internacionales.
