Diplomacia Real: Mohamed VI se convierte en miembro fundador del “Consejo de la Paz” por invitación oficial de Trump
Un reconocimiento internacional del liderazgo del rey Mohamed VI en el corazón de una nueva arquitectura mundial para la paz
El tablero diplomático mundial vive un giro importante este lunes 19 de enero de 2026. Mohamed VI ha aceptado oficialmente la invitación del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, para convertirse en miembro fundador del “Consejo de la Paz”. Esta decisión, anunciada por el Ministerio de Asuntos Exteriores, Cooperación Africana y Marroquíes Residentes en el Extranjero, sitúa al Reino en la primera línea de una iniciativa audaz destinada a redefinir los mecanismos de resolución de las crisis internacionales, con un enfoque inmediato en la estabilidad de Oriente Medio.
Lejos de ser una simple formalidad protocolaria, esta llamada directa de la Casa Blanca al Soberano constituye un reconocimiento explícito del liderazgo real. Al solicitar al monarca marroquí, el presidente Trump subraya la confianza excepcional de la que goza Marruecos en la comunidad internacional. Esta distinción sitúa al Reino en un círculo muy reducido de naciones influyentes, junto a dirigentes de primer nivel como Vladimir Putin, Recep Tayyip Erdogan o Javier Milei, confirmando el estatus de Marruecos como un nexo indispensable entre las potencias mundiales.
El “Consejo de la Paz” se concibe como una organización internacional de nuevo tipo. Su ambición va más allá de los marcos tradicionales para privilegiar un enfoque pragmático de la gobernanza en las zonas devastadas por los conflictos. El objetivo es claro: transformar las zonas de tensión en espacios de estabilidad duradera mediante acciones sobre el terreno y resultados tangibles. Para Rabat, esta instancia representa una oportunidad de aportar una voz moderada y constructiva, capaz de influir en las grandes decisiones que configurarán la seguridad del mañana.
En esta misma dinámica, el Reino ha expresado su apoyo entusiasta a la segunda fase del plan de paz global impulsado por la administración estadounidense. Esta etapa crucial prevé, en particular, la creación de un Comité Nacional para la administración de Gaza, concebido como un órgano transitorio destinado a restablecer el orden y la gestión civil. Marruecos ve en esta estructura una respuesta concreta a las urgencias humanitarias y de seguridad, al tiempo que prepara el terreno para una solución política duradera.
La participación del Rey en esta instancia internacional se inscribe en la continuidad de su compromiso inquebrantable como presidente del Comité Al-Quds. Marruecos reitera con firmeza su posición de principio: el establecimiento de una paz justa y global. El Reino continúa abogando por la creación de un Estado palestino independiente, sobre la base de las fronteras de 1967, con Al-Quds Este como capital, garantizando una coexistencia pacífica y segura con el Estado de Israel.
La arquitectura propuesta por Washington, compuesta por cuatro organismos distintos para la gestión de Gaza, ya despierta el interés de los observadores internacionales. Si algunos ven en ella los inicios de una reconfiguración de las instancias multilaterales, para Marruecos se trata ante todo de una herramienta de eficacia diplomática. La implicación de personalidades de diversos horizontes, desde el egipcio Al Sisi hasta el canadiense Mark Carney, demuestra la voluntad de crear una coalición de acción capaz de superar los bloqueos históricos de la diplomacia clásica.
Al incorporarse a este consejo como miembro fundador, Mohamed VI consagra a Marruecos como una potencia de propuesta y un mediador de confianza. Esta asociación estratégica con los Estados Unidos ilustra una visión marroquí de la paz: una paz que no se decreta únicamente en las cumbres, sino que se construye mediante la cooperación práctica y el respeto de la legitimidad histórica. El Reino se afirma así, una vez más, como la brújula de la estabilidad en una región en plena transformación.
