En la estela de Bukele, Laura Fernández arrasa en las elecciones presidenciales de Costa Rica

<p>La candidata presidencial Laura Fernández, del Partido Popular Soberano (PPSO), gesticula mientras lidera las elecciones generales en San José, Costa Rica, el 1 de febrero de 2026 - REUTERS/ MAYELA LÓPEZ</p>
La candidata presidencial Laura Fernández, del Partido Popular Soberano (PPSO), gesticula mientras lidera las elecciones generales en San José, Costa Rica, el 1 de febrero de 2026 - REUTERS/ MAYELA LÓPEZ

Veinte candidatos concurrían a las elecciones presidenciales celebradas en Costa Rica, y solo una, la candidata del conservador Partido Pueblo Soberano (PPSO), Laura Fernández, logró rebasar el listón del 40 % de los votos (llegó al 49 %), para proclamarse presidente electa sin necesidad de una segunda vuelta

A gran distancia le siguió el representante del centrista Partido Liberación Nacional (PLN), Álvaro Ramos, que cosechó el 33 %, mientras que ninguno de los candidatos restantes alcanzó siquiera el 5 % de los sufragios.

La arrolladora victoria de Laura Fernández, politóloga de 39 años, se ha cimentado en una campaña que promete desarrollar aún más la política de mano dura contra el narcoterrorismo emprendida por su antecesor, Rodrigo Chaves, tras constatar que la llamada “Suiza de Centroamérica” se había sumido en el caos a causa de la proliferación del narcotráfico y su consiguiente aumento de la delincuencia, incluidos los homicidios: nada menos que 17 por cada 100.000 habitantes, un “índice insoportable, propiciado por la impunidad”, según palabras del mismo presidente.  

La presidente electa no ha tenido empacho alguno en ratificar sus propuestas y promesas electorales, empezando por la más llamativa de todas: construir una megacárcel en Costa Rica semejante a la edificada en El Salvador por el presidente Nayib Bukele, quién fue precisamente el primer dirigente iberoamericano en felicitarla por su triunfo electoral aplastante.  

<p>Agentes de policía conversan tras confiscar un vehículo denunciado por robo, mientras los costarricenses se preparan para las elecciones del domingo, con las encuestas indicando a Laura Fernández, del Partido Popular Soberano (PPSO), como clara favorita, en medio de un aumento del tráfico de drogas y la violencia que ha erosionado la imagen del país como un paraíso turístico pacífico, en San José, Costa Rica, el 27 de enero de 2026 - REUTERS/ MAYELA LÓPEZ</p>
Agentes de policía conversan tras confiscar un vehículo denunciado por robo, mientras los costarricenses se preparan para las elecciones del domingo, con las encuestas indicando a Laura Fernández, del Partido Popular Soberano (PPSO), en San José, Costa Rica, el 27 de enero de 2026 - REUTERS/ MAYELA LÓPEZ

La seguridad se ha convertido en su máxima prioridad, para limpiar el país de una delincuencia disparada, que ha propiciado un frenazo al turismo, que antaño viajaba con toda tranquilidad al territorio que concentra la mayor biodiversidad del mundo en relación con su tamaño. Recuperar la seguridad y estabilidad en ese paraíso natural se ha convertido en la mayor obsesión de Fernández.  

Por el contrario, la oposición de la izquierda y ultraizquierda consideran que las radicales propuestas de seguridad de la presidente electa son parte de un supuesto plan de la derecha conservadora del país para consolidar una “dictacracia”, es decir un régimen autoritario al estilo del salvadoreño implantado por Bukele. Fernández niega tales fines, pero defiende que es imprescindible luchar contra el caos impuesto por las pandillas y el narcotráfico con medidas de mano dura: aumento de las condenas e incluso declaración del estado de emergencia en las zonas del país más azotadas por la violencia. 

También defiende una reforma de los poderes del Estado, alusión nada velada a la judicatura, a la que tanto Fernández como Chaves culpan de “haber fomentado la impunidad”. Como en todo el continente, está en el ambiente la sensación de que las inmensas cantidades de dinero que maneja el crimen organizado facilita la compra de voluntades, y entorpece la lucha contra este cáncer, que ha crecido de manera imparable.  

<p>El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, habla durante una rueda de prensa con el presidente electo de Chile, José Antonio Kast (no aparece en la imagen), en la Casa Presidencial de San Salvador, El Salvador, el 30 de enero de 2026 - REUTERS/ JOSE CABEZAS</p>
El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, habla durante una rueda de prensa con el presidente electo de Chile, José Antonio Kast (no aparece en la imagen), en la Casa Presidencial de San Salvador, El Salvador, el 30 de enero de 2026 - REUTERS/ JOSE CABEZAS

Otra de las acusaciones que la oposición lanza contra el actual presidente y su sucesora, que será investida el próximo mes de mayo, es la intención de proceder a una reforma constitucional. A este respecto, el expresidente del país y Premio Nobel de la Paz en 1987, Oscar Arias, arremetió en plena jornada electoral contra ambos mandatarios, acusándolos abiertamente de promover el fin de la democracia. “Lo primero que quieren los dictadores -dijo- es reformar la Constitución para mantenerse en el poder”. A lo que Chaves respondió secamente con un “aquí no hay dictadura alguna”, mientras que Fernández replicaba que “nadie quiere arbitrariedad ni autoritarismo en Costa Rica y, como nueva presidente de la República jamás lo permitiré”.  

Con Costa Rica, en términos geopolíticos, la ola liberal conservadora se extiende por el continente tras los últimos triunfos de los candidatos de la derecha en Chile, Bolivia y Honduras. Este mismo año también habrá otras dos elecciones cruciales en Brasil y Colombia, países regidos actualmente por los presidentes izquierdistas Lula da Silva y Gustavo Petro, respectivamente.