Ganó Milei, Argentina rechaza la cleptocracia kirchnerista
El partido La Libertad Avanza (LLA) del presidente de Argentina, Javier Milei, rompió todos los pronósticos en las elecciones legislativas de mitad de mandato, y se impuso de manera aplastante, con más del 40 % de los votos, a Fuerza Patria (31 %), la última versión del peronismo kirchnerista. Las previsiones de su derrota eran tanto más lógicas cuanto que en la primera vuelta de dichos comicios, celebradas en septiembre, las huestes de Milei habían perdido por 14 puntos.
En la remontada ha tenido mucho qué ver el respaldo político y financiero otorgado a Milei por el presidente norteamericano Donald Trump. Para el “hacedor de paz”, como el mismo Trump se autodenomina, un país como Argentina, que tanto llegara a parecerse a Estados Unidos en riqueza y aspiraciones, no podía caer de nuevo en las garras de un kirchnerismo reconocido en los tribunales como el paradigma de la corrupción y la cleptocracia. Cristina Fernández de Kirchner (CFK para sus partidarios), la líder de la última y más degenerada versión del peronismo, había celebrado la primera vuelta jaleando a sus huestes desde el balcón de su casa, en donde cumple arresto domiciliario tras ser condenada por corrupción. Les había llegado a prometer incluso que volvería, alardeando de que, además de a Dios, había que temerla a ella.
Aquel aldabonazo causó alarma en la Casa Blanca, a la que fue convocado Milei para recibir un maná de 20.000 millones de dólares, y la promesa, Fondo Monetario Internacional mediante, de que tal cifra podría llegar a los 50.000 millones. Con el primer lote, Milei podría sostener el imparable declive del peso (800 por 1 dólar), mientras que, con el préstamo adicional, y en caso de darle la vuelta a los sondeos, podría asegurar los diques que a duras penas contienen la inflación en los dos años que restan hasta las nuevas elecciones presidenciales.
Milei y la Libertad Avanza pueden, pues, mostrar a Trump que su ayuda no ha sido en balde, y que Argentina, cuyos índices de pobreza llegaron a sus máximos durante los mandatos de Fernández (Cristina) y Fernández (Alberto), estaba ya lo suficientemente escarmentada como para no internarse otra vez en las sombras del kirchnerismo. Eso le garantiza a Estados Unidos seguir con el aliado de más peso en el Cono Sur y proseguir con su estrategia de evitar que la extrema izquierda y las dictaduras que se reclaman de la izquierda revolucionaria se extiendan y consoliden en el continente.
El propio Javier Milei tendrá también que modificar la radicalidad de sus “políticas de motosierra”. De hecho, ya había empezado a hacerlo, asombrado él mismo por la severa derrota en la primera vuelta de estas elecciones. Incluso Trump le ha exigido que encuentre aliados, empezando por el partido Propuesta Republicana (PRO), del expresidente Mauricio Macri, cuyos 14 escaños le serían muy útiles para sumarlos a sus 93, y superar así a los 97 con que cuenta Fuerza Patria en la Cámara Baja. Además, ahora se verá obligado a escuchar con mayor atención a los gobernadores de varias provincias, a los que había casi nunigeado en el primer bienio de su mandato.
Entre tales gobernadores no estará, desde luego, Axel Kicillof, el regidor de la provincia de Buenos Aires, tan grande como Italia en extensión, y en la que se concentra el 40 % de la población. Kicillof, que aspira a recoger el testigo de una CFK ya definitivamente amortizada, fue el cerebro económico-financiero de los Kirchner, entre cuyos grandes “méritos” figura la intervención y confiscación de las acciones de la española Repsol en los Yacimientos Parafiscales (YPF), tan pronto como se descubrieron las potencialidades de las reservas en Vaca Muerta. En todo caso, Kicillof perdió su gran mayoría legislativa al ganar las listas de LLA, aunque solo fuera por un solo punto de ventaja. Ese triunfo de las huestes de Milei en Buenos Aires, así como también en las provincias de Córdoba y Santa Fe, además de en ciudades como la propia capital, Entre Ríos y Mendoza, permite al inquilino de la Casa Rosada encarar la segunda parte de su mandato son perspectivas más favorables.
No son muchas las veces que los presidentes de Argentina logran terminar su mandato y transmitir la banda presidencial con toda normalidad democrática a un sucesor elegido en las urnas. También en este apartado la mayoría de las encuestas apostaban por que Milei no llegaría tampoco al final del suyo. Tras conocerse ahora los resultados finales de estos comicios, su horizonte aparece más despejado, pero tendrá que trabajar mucho para disipar incertidumbres y amenazas, y, sobre todo, confirmar las esperanzas que en él ha puesto la mayoría de un pueblo argentino desengañado de tantas promesas vacías, tanto verso engañoso, tanta corrupción y tanta mengua de plata para llegar a fin de mes.
