Opinión

Los españoles, cada vez más europeístas y menos confiados en las instituciones nacionales

Con la excepción del personal sanitario y médico, que les siguen generando un buen nivel de confianza, los españoles están progresivamente más desapegados de las instituciones de su país, especialmente de los partidos políticos (90% de desconfianza), Congreso de los Diputados (78%) y Gobierno de España (73%). Tan demoledores datos proceden del Eurobarómetro, cuyos resultados correspondientes a la oleada de invierno fueron presentados en la Representación de la Unión Europea en España.

Otras instituciones, fundamentales para el sostenimiento de la arquitectura democrática, aunque en menor medida de rechazo, tampoco alcanzan siquiera el 50% de la confianza de los españoles: Justicia (51% de reticentes) y las autoridades públicas locales o regionales (48% que desconfían).

Contrastan estos datos con el deseo de los españoles de que se tomen más decisiones a nivel de la UE (2 de cada 3). Viene ello respaldado por un aumento considerable de los españoles que se sienten ciudadanos de la Unión Europea (86%), cinco puntos porcentuales más que el ya optimista dato de la oleada del Eurobarómetro anterior.

Esa oposición entre la desconfianza en las instituciones nacionales y su correspondiente confianza en las europeas es la que lleva a que una aplastante mayoría de nuestros compatriotas anhelen cada vez más políticas comunes a todos los miembros de la UE: en materia de defensa (84%), política de migración (82%), energética (82%) e incluso exterior (81%). En la misma línea, 7 de cada 10 españoles (69%) considera que la voz de la Unión Europea cuenta en el mundo, lo que tiene el correlato implícito de que piensan que la voz de España no es lo suficientemente escuchada y apreciada.

Sí parecen coincidentes los datos de la muestra del Eurobarómetro con los de la mayoría de las encuestas españolas. Así, la principal preocupación de nuestros conciudadanos es la subida de precios/inflación/coste de la vida (54%). Hace un año, esta preocupación era la primera para el resto de los europeos y tan solo la tercera para los españoles, que han aumentado nada menos que en 27% sus dificultades para llegar a fin de mes. Este capítulo va seguido de la situación económica del país y personal, el desempleo, la sanidad y el suministro energético.

Llama poderosamente la atención que los españoles tienen mucha más desconfianza hacia los medios de comunicación que el resto de los europeos (70% frente a un 58%). Los españoles, en un 68%, considera que la información política obtenida en las redes sociales no es de fiar, cifra que sube hasta un 78% cuando responden si se encuentran a menudo con noticias falsas. Es lo que lleva a una mayoría aplastante de ciudadanos a considerar que la desinformación es un gravísimo problema para el país, y por ende para la democracia en general. Es alentador no obstante que el 55% afirme que “identifica fácilmente” la desinformación.

El componente sentimental hacia su tierra de los españoles hace también su aparición en las respuestas que otorgan a su grado de apego a su pueblo o terruño (93%); a su país (88%); a la UE (70%) y a Europa (72%).

Respecto de la gran iniciativa europea, el Plan NextGenerationEU, tantos los españoles como el conjunto de los ciudadanos de la UE (53 y 54% respectivamente) piensa que sus 800.000 millones de euros de dotación resultarán efectivos para responder a los desafíos económicos actuales, si bien existe aún una parte considerable (36% de españoles y 31% del conjunto de la UE-27) que cree que el plan será inefectivo.

A destacar también que los españoles están muy por encima de sus conciudadanos europeos (71% frente a 52%) en cuanto a la ampliación de la Unión a nuevos miembros.

No estuvo entre el exhaustivo cuestionario del Eurobarómetro pero, según respondió Lucas González, director en funciones de la Oficina de la UE en Madrid, se aprecia que el conjunto de los europeos, españoles incluidos, distingue cada vez más lo que se juega en elecciones locales, regionales, nacionales o europeas, lo que hace confiar en que los comicios europeos de 2024 avancen precisamente en el proceso de integración europea.