Nuevo recorte al apoyo militar de EE. UU. a sus aliados
“Durante demasiado tiempo, el gobierno estadounidense ha descuidado, o incluso se ha negado a priorizar a los ciudadanos de nuestro país y a los intereses nacionales tangibles”. Así comienza el documento de 34 páginas en el que el Departamento de la Guerra, el Pentágono, establece la nueva estrategia de defensa nacional
El documento, publicado coincidiendo con el fin de semana, complementa el reciente y más amplio de la nueva estrategia nacional, aunque en el caso del Pentágono se centra casi exclusivamente en los aspectos militares.
No obstante, se alinea con el primero, al reorientar las prioridades y confirmar las reiteradas señales de la Administración Trump de distanciarse de sus socios tradicionales. Además, conmina una vez más y de modo perentorio a sus aliados a que asuman la responsabilidad de su propia seguridad, reconociendo de paso que, por parte de Estados Unidos, sus prioridades son la seguridad nacional y la disuasión frente a China, la superpotencia a la que coloca como la principal amenaza.
Siguiendo la línea tantas veces trazada por el presidente Trump, el documento del Pentágono señala que los miembros europeos más poderosos de la OTAN “están ya bien posicionados para asumir la defensa convencional de Europa”. Capacidad que también reconoce a otro aliado fundamental en Asia, Corea del Sur, a quién atribuye capacidad suficiente para encargarse de disuadir a Corea del Norte de atacar a su vecino al sur del paralelo 38.
Este repliegue del gigante norteamericano sobre su seguridad interior tiene, además, una derivada a todo el continente americano. Así, el documento anuncia que “entablaremos un diálogo de buena fe con nuestros vecinos, desde Canadá hasta nuestros socios de Centroamérica y Sudamérica, pero nos aseguraremos de que respeten y contribuyan a la defensa de nuestros intereses comunes… Y si no lo hacen, estaremos preparados para tomar medidas específicas y decisivas que promuevan de forma tangible los intereses de Estados Unidos”.
También es llamativo el reenfoque del Pentágono respecto de las amenazas interiores: “Priorizaremos nuestros esfuerzos para cerrar nuestras fronteras, repeler cualquier forma de invasión y deportar a los extranjeros indocumentados”, lo que explica bien a las claras que los militares de Estados Unidos podrán ser utilizados para trabajos de policía, al asimilar a una amenaza terrorista contra el país a los inmigrantes indocumentados, más aún si estos cometen algún delito.
La publicación de este documento sucede a la intensa actividad declarativa del propio presidente Donald Trump en el Foro de Davos, con sonadas intervenciones en las que no sólo ha exhibido el enorme poder de su país, al tiempo que no se ha privado de criticar, cuando no de despreciar abiertamente, a Europa.
Los líderes de la UE, en una cumbre urgente celebrada el jueves, decidieron no romper el hilo cada vez más débil del vínculo transatlántico a propósito de Groenlandia, y asumir, tras haberlo criticado en privado, la promesa del secretario general de la OTAN, Mark Rutte, de negociaciones conducentes a que la inmensa isla ártica sea defendida por la organización, pero con liderazgo y atribuciones casi totales de Estados Unidos, obviando el espinoso asunto de la transferencia de soberanía, la que Trump reclamaba “por las buenas o por las malas”.
En esa delegación forzosa que Estados Unidos hace a sus aliados en la defensa propia en determinadas áreas del mundo, Trump volvió una vez más a referirse a España, en tanto que excepción dentro de la OTAN a alcanzar el 5% del PIB en defensa pese a haber firmado Pedro Sánchez el documento en el que se comprometía, junto con los demás miembros, a realizarlo. “Tendremos que hablar con España”, dijo Trump en Davos, como una advertencia de que tal conversación será más de reprimenda y reconvención que de palmadita en la espalda y felicitación.
