Profesión de fe de un europeísta convencido

Nueva Economía Fórum
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La Oficina de Representación de la Comisión Europea en España tiene un nuevo director, Daniel Calleja, uno de aquellos españoles que dejaron su país hace cuarenta años “para trabajar desde las instituciones europeas en aquella gran aventura de la integración europea”

Así lo expresaba él mismo en su presentación oficiosa en la capital de España, en un desayuno de Nueva Economía Fórum, ese espacio que preside el leonés José Luis Rodríguez, en el que ya es característica aceptada que si no eres invitado a comparecer no eres nadie en la política, la economía, la cultura, los medios de comunicación o la sanidad.

En estos tiempos en que la Unión Europea sufre el mayor de los ataques por parte de su antiguo gran aliado, Calleja realizó una encendida defensa de esta, enumerando gran parte de los campos en que no sólo España sino toda Europa ha experimentado una transformación fundamental. Recalcó que “las exportaciones de bienes de España aumentaron de 12.600 millones de euros en 1986 (fecha de la adhesión de España), a los 141.500 millones de 2024. 

Se contabilizan ya más de 200.000 españoles los que han estudiado en otros países de la UE gracias al programa Erasmus+ entre 2021 y 2024. Más de 500.000 agricultores reciben cada año el apoyo de la política agrícola europea. Desde aquel 1986, los investigadores españoles han recibido más de 17.000 millones de euros de financiación de Horizonte Europa, apoyo que ha ayudado a que 30.000 investigadores realizaran sus proyectos, con beneficios directos para toda Europa. 

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Desmintiendo a los pesimistas, Daniel Calleja asegura que “el presupuesto europeo ha hecho más fácil el día a día de millones de españoles. El euro es sin discusión la segunda moneda de reserva del mundo mientras que la UE es la primera potencia comercial y en ayuda al desarrollo. Nuestro país ha recibido desde 1986 más de 150.000 millones de euros en fondos de cohesión. También, en estos últimos cuarenta años, más de siete millones d hogares han obtenido acceso a la banda ancha gracias a los fondos regionales de la UE, abriendo así nuevas posibilidades de formación y empleo. 

La solidaridad europea, a su juicio, se ha hecho especialmente presente en momentos de gran adversidad. Recuérdense los fondos NextGenerationEU, que han apoyado tanto la recuperación tras la pandemia, al igual que han acudido a paliar las consecuencias de los terribles incendios que asolan nuestro país cada verano. También han acudido con casi 3.000 millones, a la reconstrucción de la zona siniestrada tras la devastadora Dana del 29 de octubre de 2024. 

Calleja reivindicó también la contribución de España a la transformación de la Comunidad Europea en la que se integró. Lideró en momentos clave políticas tan importantes como la implantación de la ciudadanía europea, la creación el Fondo de Cohesión, las políticas de igualdad e inclusión, la agenda de digitalización y la transición ecológica, además de programas europeos como Galileo o Copernicus, el apoyo a la innovación y a las pymes. 

Recalcó asimismo cómo “nuestros lazos fraternales con otros continentes, muchos de ellos resultado de una historia, cultura y lengua compartida, han enriquecido a Europa y han impulsado nuevas asociaciones comerciales con Iberoamérica o el Mediterráneo. 

Explicado todo este exuberante próximo pasado, el representante de la CE en España, abordó los retos a los que ahora se enfrenta Europa, muy distintos de los de hace cuarenta años. Tras resaltar que la proliferación de conflictos hace que Europa deba replantearse su lugar y su papel en la escena internacional, señaló algunas cifras claves: Europa representa el 6 % de la población mundial, pero esa cantidad tan modesta de gente es capaz de generar una quinta parte de la riqueza del mundo (18 % del PIB), un gasto público que es el 48 % del PIB global y una inversión del 2,2 % en I+D. Eso sí, advirtió que nuestra inversión en Defensa debe aumentar desde un modestísimo 1,5 %. 

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Reconoció no obstante que, con una población europea cuyo 21 % es mayor de 65 años, cifra que será del 31 % en 2050, “el modelo europeo no tiene garantizada la viabilidad”. Recordó al respecto la famosa frase de Emmanuel Macron: “Europa es mortal”, para subrayar que “no podemos seguir dependiendo de los EE. UU. para nuestra defensa, de la energía a base combustibles fósiles de Rusia, y de China para nuestra industria. Urge un cambio de modelo para reforzar nuestra autonomía estratégica y nuestra soberanía política, económica, industrial y militar. Y no tenemos mucho tiempo, de manera que hay que acelerar nuestro proceso de integración en los próximos cinco años”. 

En esa misma lógica, Daniel Calleja respaldó el reforzamiento de nuestra competitividad a marchas forzadas, preconizado por la presidenta de la CE, Úrsula von der Leyen. Es preciso asimismo cerrar la creciente brecha en innovación en el ámbito digital y hacerlo a la europea; liberar todo el potencial del mercado único de aquí a 2028 en capital, energía, servicios y telecomunicaciones; lograr una economía descarbonizada, liderando los esfuerzos en transición limpia a escala global. 

Reconoció que “sin financiación privada será imposible abordar todas esas necesidades de inversión a las que ha de hacer frente Europa para mantener o ganar el pulso a otros actores globales. Y no eludió una puyita: “Los ahorros de los ciudadanos europeos son mayores que los de los hogares de Estados Unidos, pero 300.000 millones de euros de esos ahorros se marchan de Europa a Estados Unidos cada año…” Ensalzó no obstante la nueva Estrategia de Seguridad Económica de la UE, en un mundo en el que todo se está convirtiendo en un arma. 

No podía dejar pasar el gran reto de nuestros días: garantizar nuestra seguridad colectiva en un contexto internacional difícil. A tal efecto, subrayó que “nuestra seguridad pasa, en primer lugar, por la de Ucrania, “a la que la UE y sus Estados miembros han aportado ya 187.300 millones de euros”. 

Para Daniel Calleja, afrontar todos estos desafíos debe acompañarse de la firme voluntad de preservar el modelo social europeo y no olvidar el corazón de tantas de sus políticas: ese deseo de lograr una mayor cohesión social, territorial y económica. A este respecto, recordó que en la preservación de los valores y el modo de vida europeo juega un papel decisivo el sector primario. Como muestra del interés que al respecto muestra la actual CE, la propuesta de nuevo presupuesto a largo plazo de la UE reserva una cantidad fija -más de 300.000 millones de euros- para asegurar los ingresos de los agricultores y los preserva del riesgo ligado a la inflación. 

Y, en fin, el lacerante problema de la vivienda también fue abordado por Calleja, que anunció para antes de que finalice el año “el primer plan europeo en materia de vivienda, para atajar el mal de que nuestros jóvenes se vean obligados a renunciar a sueños profesionales o postergar el deseo de formar familia por el coste prohibitivo de la vivienda en tantas partes de Europa, grave problema que conocemos bien en España”.

En este rápido pero exhaustivo repaso, el nuevo director de la CE en España se felicitó del recién aprobado Escudo Europeo de la Democracia, que quiere impulsar la capacidad de Europa para contrarrestar la manipulación de la información y la desinformación; reforzar nuestras instituciones; proteger las elecciones libres y los medios de comunicación independientes, y garantizar que los europeos puedan ejercer sus derechos y participen en la vida democrática. 

Y una conclusión rotunda: “No hay nada más importante que defender los valores fundacionales de la UE porque forman parte de nuestro código genético: la libertad, el Estado de derecho, la solidaridad, la dignidad de la persona y los derechos fundamentales. Y lo haremos a través de un arsenal de instrumentos: los procedimientos judiciales, la condicionalidad de los fondos europeos y el informe anual sobre el Estado de derecho”.