El Islam proclama que todos nacemos iguales (I)

El sábado, 26 de agosto de 2017, Su Santidad, Hazrat Mirza MasrurAhmad, líder de la Comunidad Musulmana Ahmadía y Quinto sucesor del Mesías Prometido, pronunció un discurso ante una gran cantidad de invitados no-áhmadis procedentes de Alemania y otros países que asistieron al Yalsa Salana (Convención Anual) de Alemania 2017, organizada por la Comunidad Musulmana Ahmadía de Alemania. A continuación se presenta la transcripción de dicho discurso. 

Tras la recitación del Tashahhud, Ta’awwuz y Bismillah, el Quinto Jalifa del Mesías Prometido (lpD) dijo: 

“A todos los distinguidos invitados, Assalamo Alaikum Wa Rahmatul’lahe Wa Barakatohu – que la paz y las bendiciones de Al’lah sean con todos ustedes. 

Sin duda alguna, estamos atravesando una época de gran inestabilidad y agitación. Si echamos un simple vistazo a la actual situación mundial, presenciamos conflictos, hostilidad y desasosiego en prácticamente todas las esferas. Mientras que el mundo parece haber alcanzado la definitiva conclusión de que el islam es culpable de su volátil situación, yo pienso que no es acertado decir que los musulmanes sean los únicos que avivan las llamas del desorden que arden a lo largo de todo el mundo. 

No obstante, es causa de profunda consternación que los llamados musulmanes y grupos musulmanes hayan deteriorado obstinadamente la paz del mundo, al haber esparcido odio, tensiones y temores entre las comunidades no musulmanas, y que hayan emprendido las atrocidades más terribles. Ciertamente, yo, personalmente no tengo ningún reparo en aceptar el hecho de que dichos musulmanes han desempeñado un papel significativo en realimentar el desorden e incitar la discrepancia en la sociedad.  

La causa principal de ello ha sido el hecho de que los clérigos o grupos extremistas musulmanes han atacado a los musulmanes vulnerables y, lejos de guiar o ayudar a estas personas frustradas y desorientadas, han envenenado sus mentes con extremismo y les han radicalizado. 

Por desgracia, algunos han recibido tal lavado de cerebro que han realizado horribles atrocidades terroristas, mientras que otros que quizás no hayan realizado ataques, comparten esa perversa ideología. De manera similar, desde hace tiempo hemos visto como algunos gobiernos musulmanes maltratan a su gente e infligen crueldades e injusticias incalculables sobre ellos, causando división y provocando levantamientos y guerras civiles sanguinarias. Aún así, ha de quedar bien claro que no importa cuánto proclamen los extremistas, todos los actos terroristas y extremistas, sean ya causados por grupos o individuos radicales, tanto en el mundo occidental como en los países musulmanes, son contrarios a las enseñanzas del islam. Sin lugar a dudas, las enseñanzas del islam son una garantía de la paz y seguridad para la humanidad. Sus enseñanzas están arraigadas en la compasión, misericordia y humanidad y son éstos verdaderos valores islámicos sobre los que la Comunidad Musulmana Ahmadía ha enfatizado incansablemente y se ha esforzado en extender alrededor de todo el mundo desde hace más de 125 años. 

Por consiguiente, permítanme reiterar una vez más que, bajo ninguna circunstancia permite el islam ningún tipo de crueldad, injusticia u acto inmoral. Desde su comienzo, las enseñanzas del islam buscan unir a la humanidad, más que crear divisiones entre personas de diferentes comunidades. De hecho, el primer capítulo del Sagrado Corán, que los musulmanes creen ser la Palabra de Dios revelada al Fundador del islam (lpbD), establece que Al’lah Todopoderoso es el ‘Señor de todos los mundos’. Por definición, Al’lah Todopoderoso no sólo es el Dios de los musulmanes, sino también el Dios de los cristianos, judíos y la gente de todas las fes y, de hecho de las personas que carecen de fe y tampoco creen en Su existencia. Así, Al’lah es el mayor Proveedor y Sostenedor para toda la humanidad y Él ha rociado Su gracia y misericordia sobre todas las personas, independientemente de su linaje, credo o color. 

Las palabras árabes usadas en el Corán son (Rabbil Aalamin), donde Al’lah Todopoderoso ha usado la palabra ‘Aalam’ que se ha traducido al castellano como “mundos”. Sin embargo, ninguna traducción puede reflejar el verdadero alcance de la palabra ‘Aalam’, que es increíblemente vasta y de gran alcance. Al usar esta palabra, Al’lah Todopoderoso deja claro que Él no es simplemente un Proveedor y Sostenedor para las personas de una determinada religión o para una era en particular; más bien es el Creador y Sostenedor para la gente de todas las naciones, para todos los creyentes y para todos los tiempos. Estas palabras están impregnadas de belleza inigualable y gran sabiduría, pues han consagrado la sacralidad del principio de igualdad universal y han dejado claro que no hay lugar alguno en el mundo para ningún tipo de superioridad racial o nacional. Estas palabras dejan claro que las bendiciones de los favores de Al’lah no se limitan a ninguna raza o etnia en particular, pues son concedidas de forma indiscriminada. 

Al ser éstas las verdaderas enseñanzas del islam, es causa de lamento que el racismo y la intolerancia aún prevalezcan en el mundo. De hecho, entre la propia gente que alega que el islam discrimina a los no-musulmanes, hay personas culpables de cuánto acusan al islam. Por ejemplo, hace poco un político estadounidense declaró que las personas blancas habían contribuido a la civilización humana mucho más que otras razas, como los negros o los asiáticos. También un dirigente político veterano ha expresado su opinión de que los blancos son “genéticamente superiores” a otros. Opiniones tan extremistas como éstas únicamente avivan el resentimiento y desolación entre las personas de otras razas y etnias. 

Por el contrario, el islam proclama que todos los seres humanos nacen iguales, independientemente de su origen o color de piel. Enseña que ninguna raza es superior a otra, ni los descendientes de cierto linaje están más dotados que otros y que Al’lah es el Proveedor para toda la humanidad. Aunque es cierto que el progreso personal de uno depende de su entorno y esfuerzo, las facultades básicas concedidas a la humanidad permanecen las mismas y no están predefinidas por la geografía o raza. De hecho, hace 1400 años, en el Sermón de Despedida, ofrecido tras el último peregrinaje, el Santo Profeta (lpbD) se refirió a este mismo tema al pronunciar un discurso trascendental que estableció la base para la paz mundial. 

En palabras tan eternas como iluminadas, proclamó que las personas nacen iguales y que un blanco no tiene superioridad sobre un negro, ni tampoco un negro la tiene sobre un blanco. Así mismo, dijo que un árabe no puede proclamar superioridad sobre un no-árabe, como tampoco un no-árabe puede  proclamarla sobre un árabe, blandiendo así una eterna llama que ilumina la senda hacia los derechos humanos universales. Ciertamente, estamos viviendo en una época en la que el islam es muy malentendido; por ello es realmente importante reiterar este principio iluminador que prueba que el islam está en contra de toda clase de discriminación y prejuicios. Dios no sólo nos ha hecho iguales únicamente en nuestros atributos físicos y mentales, sino más bien, nosotros creemos que en aras del desarrollo y bienestar espiritual, Al’lah ha provisto de los medios de salvación y guía a todas las personas del mundo.  

En términos religiosos, el islam dice que los profetas han sido enviados por Dios Todopoderoso a todas las naciones y a los musulmanes se les ordena respetarles y honrarles. Así, nosotros tenemos una gran estima hacia los Fundadores de todas las religiones y nunca podemos tan siquiera imaginar hablar en contra de alguno de ellos. De hecho, los verdaderos musulmanes se abstienen de hablar mal de cualquier profeta o persona santa, aún cuando aquellos que están en contra del islam opten por burlarse, maldecir y denigrar al Profeta del islam (lpbD). 

Sin duda alguna, cuando escuchamos a alguien difamar injustamente en contra de nuestro querido Profeta Muhammad (lpbD), nos sentimos profundamente afligidos y nuestros corazones, gravemente dañados, no contestan con irrespetuosidad hacia los profetas y santidades de otras religiones y credos. Ante el odio y la adversidad, nuestra fe nos obliga a responder con amor y mostrar actitudes pacíficas en todo momento. Tanto es así que el islam no únicamente prohíbe hablar en contra de otras religiones o profetas, sino que va mucho más allá diciendo (capítulo 6, versículo 109 del Sagrado Corán), que los musulmanes no deben hablar mal de los ídolos venerados por los idólatras, pues ello puede provocarles, debido a la ignorancia, y maldecir a Dios Todopoderoso y ello, a su vez, puede ofender y dañar los sentimientos de los musulmanes. 

Por consiguiente, lejos de permitir un ciclo de odio perpetuo, que conduce inevitablemente a hostilidades y conflictos, el Corán llama la atención de los musulmanes a mostrar paciencia y altos valores morales en todo momento. Además, el capítulo 3, versículo 65 del Sagrado Corán, pone los cimientos de la tolerancia religiosa entre la gente de todas las fes y credos, donde establece que la gente religiosa, y sobre todo la gente del Libro, debe unirse en su creencia de forma colectiva en la existencia de Dios. Así, el Corán llama a la humanidad a buscar terrenos comunes y dejar de lado cualquier diferencia que pueda existir. Aquí, el Corán también sostiene que, aunque los no-musulmanes son libres de decidir si quieren o no seguir este mandamiento, los musulmanes están obligados, en cualquier circunstancia, a abrir sus corazones y respetar las creencias de los demás. 

Otra alegación que a menudo es dirigida contra el islam es que éste permite la coacción y agresión con fin de forzar a la gente a aceptar el islam. No hay nada que pueda estar más lejos de la realidad. En el capítulo 2, versículo 257, el Sagrado Corán ha declarado de manera incondicional que no ha de existir coacción alguna en asuntos de religión o fe. Mientras que el islam sostiene que el Sagrado Corán es una enseñanza completa y universal, uno de sus rasgos inherentes es que la religión es un asunto del corazón y ningún tipo de presión puede utilizarse para coaccionar a la gente a aceptarlo. Además, en el capítulo 10, versículo 100 del Sagrado Corán, se declara que, aunque Al’lah Todopoderoso tiene el poder para obligar a la humanidad a aceptar el islam, Él permite la libertad de elección y Él desea que la gente escoja su propio camino de manera independiente y libre de represión alguna. Así, el Dios Único que adoramos no es cruel ni exige que toda la humanidad torne hacia Él; más bien, Él es ese Ser Supremo que ha estipulado que cada uno es libre de creer en lo que desee. Ello no significa que los musulmanes no deban predicar su religión, de lo contrario Al’lah Todopoderoso ha instruido a los musulmanes a propagar el mensaje del islam a otros, pero tal propagación ha de llevarse a cabo de manera pacífica, con espíritu tolerante y respeto mutuo. En conformidad, en el capítulo 18, verso 30 del Sagrado Corán, consta que corresponde a los musulmanes informar a la humanidad que el islam es la Verdad procedente de Dios Todopoderoso y quienquiera aceptarla o negarla es libre de hacerlo. Es con este espíritu que nos esforzamos pacíficamente en propagar las verdaderas enseñanzas del islam e invitar a la humanidad a reconocer a Dios Todopoderoso. Buscamos ganar el corazón y la mente de la gente con amabilidad y   compasión. 

Además, el capítulo 10, versículo 26 del Sagrado Corán recoge:  “Pues Al’lah llama a la morada de la paz …”. Mientras se refuerza la noción de que todas las personas son libres de aceptar o rechazar las enseñanzas del islam, este versículo también apunta hacia que Al’lah invita a la humanidad a la paz y la seguridad. Por tanto, cuando Al’lah llama a la morada de la paz, es imperativo que los  musulmanes manifiesten paz y sean el medio de seguridad para toda la humanidad. 

(lpbD) – que la paz y las bendiciones de Dios sean con él. 

(lpD) – que la paz sea con él. 

(Continuaremos este discurso en la siguiente entrega: “EL ISLAM PROCLAMA QUE TODOS NACEMOS IGUALES (II)”. 

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