El fotoperiodismo como testigo de la actualidad

Alejandro Velarde

Pie de foto: niños sirios protegiéndose en unas cuevas sin agua ni electricidad tras los bombardeos, de Ricardo García Vilanova

La tristeza, el miedo o la desesperación son sentimientos que pueden verse reflejados en las imágenes que ofrece Upfront. Fotorreporteros de guerra, una exposición del Centro Cultural Conde Duque, en colaboración con la AECID.

En esta muestra, que permanecerá abierta hasta el 31 de enero, se reúne una gran colección de fotografías junto con algunos videos, lecturas y poemas. Una serie de trabajos realizados por veintitrés profesionales hispanos que, además de compartir un mismo idioma, realizan su labor desde una mirada única.

Estos fotógrafos captan desde los mejores ángulos y en los momentos precisos varias realidades que pueden ser sentidas por el público no solo a través de las imágenes, también gracias a la oscuridad que envuelve la sala de exposiciones y a una banda sonora de fondo que transmite al visitante los sentimientos que las fotografías quieren transmitir. Estas sensaciones se muestran a través de escenarios en los que el dolor, la guerra o la falta de estructuración social son predominantes, como es el caso de Siria, Chad, el Congo, Honduras o Haití.

Para ofrecer panoramas de territorios en conflicto, algunos fotoperiodistas como  Mayson, Ariana Cubillos, Guillem Valle, JM López o Manu Bravo captaron planos generales, como edificios desprendiendo humo tras los bombardeos en Siria, e imágenes de los distintos bandos enfrentados con el objetivo de dar a conocer las diferentes partes de un mismo acontecimiento.

Las cámaras no se olvidan de enfocar también a los civiles con tomas de niños refugiándose en cuevas sin suministros para sobrevivir, familiares de soldados fallecidos llorando al lado de los cadáveres de sus seres queridos o cuerpos sin vida que nunca se llegaron a identificar.

Todos estos daños colaterales son representados en  piezas fotográficas tomadas por autores como Natacha Pisarenko, Ricardo García Vilanova, Diego Ibarra Sánchez o Sergio Caro, que muestran lo sucedido después de las ofensivas llevadas a cabo por  los diferentes grupos armados en Afganistán. También se exponen los trabajos de Raúl Gallego y Miguel Ángel Sánchez, que se centran en dar a conocer el dolor de las víctimas durante el conflicto palestino-israelí.

No todas las fotografías tienen como tema principal el dolor humano, hay algunas que dan más  importancia al escenario que a las personas, como las realizadas tras los ataques en iglesias o escuelas de mujeres de Pakistán por parte de algunos sectores radicales. Estas imágenes son el reflejo del descontento del fanatismo religioso y del sectarismo islamista ante temas como la educación femenina, la presencia del cristianismo o la influencia de los modelos occidentales.

Algunos autores hacen hincapié en el dominio de las supersticiones en zonas tanto de África como de América. Creencias como el vudú, retratada en una fotografía de Luis de la Vega que da a conocer la necesidad de un senegalés de recurrir a un brujo para realizar un sangriento y siniestro ritual que le ayude a tener éxito para alcanzar las Islas Canarias en cayuco.

La inmigración es otro de los asuntos que trabajaron algunos fotoperiodistas como Sergio Caro o José Colón, encargados de mostrar la desesperación de los migrantes africanos por lograr  cruzar la frontera con Melilla, o Pep Bonet, que en su documental audiovisual En la Sombra ofrece una visión de la complicada vida de las personas que decidieron instalarse en Johannesburgo (Sudáfrica) en busca de nuevas oportunidades.

En otras imágenes se pueden muestran las situaciones de extrema pobreza que viven los habitantes de países que atraviesan fuertes crisis económicas, como la de Argentina en 2003, que también tuvo consecuencias en la salud y la nutrición de las personas.

La miseria de estos países suele venir acompañada de un alto grado de violencia, como lo demuestran las fotografías tomadas en Honduras, Guatemala y Brasil por Esteban Félix y Rodrigo ABD, con las que se podría hacer un estudio de la gran cantidad de asesinatos, atracos, agresiones y violaciones que se producen al año en estos lugares.

Estos desastres políticos, sociales y humanitarios no solo se dan en los países conocidos con bajo índice de desarrollo, algunos fotógrafos como Olmo Calvo decidieron no salir de España y ofrecer al público tomas de acontecimientos sucedidos en su país de origen como las huelgas mineras de Asturias o los desahucios.

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