La pintura de Arsenia Tenorio, una torrentera de colores

Antonio Regalado

Me he internado en la manchega llanura, hasta Quero (Ciudad Real), en el sur del sur de Madrid, para recuperar una amistad nacida a finales del pasado siglo y que la tierra –siempre la tierra- pone en olvido por medio. He llegado a su estudio a primera hora de la mañana y he observado que Arsenia Tenorio (Retamosa de la Jara, Toledo) ha revolucionado su arte. “No, es una evolución natural: intento despojar mis cuadros de todo lo que sobra”, me corrige la artista. Degustamos un café y me dispongo a descubrir en vivo y en directo las sensaciones que emanan de decenas  de cuadros repletos de luz y de vida. 

-Arsenia, tu trabajo no tiene nada que ver ya con tus etapas del pasado siglo. Atrás quedan 4.000/5.000 trabajos…

- Mi obra está repartida por medio mundo. Es extensa e intensa.  Yo arriesgo en cada lienzo. Mi secreto es sencillo: pongo toda la pasión en cada pincelada. Cada obra es única, apenas retoco, todo fluye espontáneamente, va saliendo de adentro a fuera.

La soledad del creador

- Eso es tener poder, el poder de transformar el mundo.

-  Si, es un poder mágico, incontrolado. Poder en la mente, en el corazón. Más que poder, energía vital. Pintar es un desafío, un desasosiego, una inquietud, una actitud cuasi mesiánica…  Crear  implica riesgos, temor a equivocarse…y cuando sentimos esa sensación es más fácil buscar soluciones ya hechas de quienes terminaron exitosamente su tarea. Por ello, cuando trabajo, intento desbloquear todo lo que me impide no ser yo, y cuando comienza esa fluidez (mitad amor y mitad temor) me vacío de miedos, conecto la mente a mis manos y todo comienza a funcionar tal y como quería…

Tu trayectoria profesional ha pasado por el academicismo, la abstracción hasta llegar a esa mistura  de luces y colores que se refleja en series tan acusadas como “Mis ciudades favoritas”.

-Mi devenir es revolucionariamente moderado. Las series no son invenciones del azar, son consecuencia de la evolución del proceso creativo. Los diferentes registros o lenguajes empleados por el artista persiguen un único fin: transmitir sensualidad. El cambio marca la nueva narrativa pictórica. La colección “Mis ciudades favoritas” intenta quizá, una vez más, conectar con el tipo de lenguaje más multicultural que existe, el arte;  poner al descubierto lo que todas tienen en común: muros, puertas, puentes y ventanas. Esas estructuras que a base de hacerlas tan nuestras, terminamos por concebirlas infranqueables.

-Me estás descubriendo que detrás de tu obra hay todavía un  gran desgarro de emigración interior…

Si. Nos olvidamos de que nacer allí o aquí es una circunstancia. Más importante que la tierra, son las personas;  es mi lucha por romper barreras. Ten en cuenta  que mis padres fueron de los primeros inmigrantes españoles, que se trasladaron de Toledo a Extremadura buscando un trabajo mejor;  yo lo he vivido y conozco ese rechazo, ese desprecio de ser “forastera” por pisar un  trozo  más lejano de suelo español. Lo malo es, que cuando regresas de nuevo a tu provincia te hacen sentir algo parecido.

- Quiero entender que en la era de las tecnologías y de las redes sociales, la discriminación y la incomunicación son dos elementos muy comunes.

- Algo así. El artista es el mayor comunicador de la sociedad que le ha tocado vivir. La crítica social es necesaria, lo difícil es, encontrar el equilibrio para contar la realidad. Hoy la humanidad se nutre de reflexiones televisivas ya hechas, donde el arte y la opinión pública pueden bailar juntos al son de las tecnologías sin disfrutar ni tan siquiera de su propia música. Sutilmente se nos marcan las formas y las maneras de decir, las pautas para percibir, y en definitiva, se muestra una realidad que no es la nuestra, es la suya.

-¿Y tú quisiste establecer tus propias reglas en “La exposición  de los Recortes”, instalada en la Fundación Antonio Saura, de Cuenca?

En cierto modo.  En “La exposición de los recortes”, mostré la huella de una crisis bestial, al menos para los que la hemos padecido en carne propia. Puse lo mejor de mí como artista. Los soportes eran materiales de deshecho: papeles, cartones…, pero la exposición lució espléndida. A tiempos difíciles,  más coraje. Se realizó sin casi un euro  para materiales ni nadie nos ayudó. Se hizo con presupuesto cero. Con mucho corazón.  Duro, muy duro de verdad, cuando ves correr dinero púbico en todas direcciones; esto hay que  decirlo en voz alta.

Proyección exterior

-Te has ganado el respeto en muchos países pero en Toledo eres casi una desconocida.

 Hace muchos años que la serie” Sensaciones sobre el plástico”, se expuso en el Museo de Santa Cruz. Los plásticos, nos gusten o no, han conformado la historia y yo escribí con mis pinceles una crónica actual de aquel tiempo.  La Mandrágora, de TV2 le dedicó un programa destacando la originalidad del tema y de la  técnica; el ABC Cultural, El País de las Tentaciones, The European Magazine, Guadalimar, Futuro, Época y Arte de Vivir, entre otros,   levantaron acta gráfica y literiaria de dicha  exposición. Tanto fue así, que en el Día Nacional del Plástico, el titular de Industria, Josep Piqué  me ofreció un espacio generoso en la sede y el propio ministro inauguró dicha muestra.

A pesar de haber dedicado a Toledo una de las series más original y bonita de “Mis ciudades favoritas” expuesta en San Clemente (Cuenca),  donde en realidad triunfó fue en Madrid. Recuerdo que la  prensa citó la obra como “espectacular en registros y soportes”.  En realidad mi tierra no conoce bien ni mi obra ni mi trayectoria. Todavía. Espero que de ahora en adelante todo cambie.

Sin sombras

-Veo que has agrandado el  tamaño de tus lienzos y, de pronto, has roto con las sombras “batiendo” colores que, en principio, son antitéticos.

- No hay contradicción en los colores.  Los colores crean la luz y la luz es energía. La energía no tiene principio ni fin. El calor, el frío, la fusión deben mezclase para producir sensaciones al espectador. Lo demás no es arte. Me alegra que muchos compradores me agradezcan que cada mañana sienten mi obra de forma distinta. En cuanto a las sombras, ¿para qué quiero hacer una sombra en un blanco si el blanco tiene su propia sombra? Yo procuro que la iluminación de todo el espacio provenga del propio cuadro y, cuando se le aplica luz artificial se vea de otra manera. La luz cambia los cuadros como cambian la noche y el día.

- Has solventado magistralmente los horizontes pintando sobre el bastidor, consiguiendo dimensiones siderales.

- Intento que todo el espacio pierda los límites. Realizar una obra interminable. Si te fijas un poco, cada cuadro explica el tiempo que le has dedicado, la rapidez con que ha sido “escrito”, la pasión que has puesto en él, el trabajo, la firmeza, la ternura que has depositado allí. Un cuadro delata al artista.

- Hasta llegar a la sencillez. Y a la elegancia.

- Sí. En la sencillez reside la elegancia. Pintar es como la vida misma. Con los años te vas desprendiendo de bagajes inútiles y te centras en lo esencial: en ser feliz con las pequeñas cosas.

- Arsenia, a ti la gente te conoce más fuera que dentro de Castilla-La Mancha.  Acabas de llegar de Viena, viajas a Roma casi todas las semanas. ¿Por qué ese trasiego?

-Son viajes relámpago para redecorar espacios inmensos y vacíos de mansiones públicas o privadas que necesitan ser más habitables; me convierto en arquitecta de interiores, me dejo llevar por mi instinto y con lápiz y papel diseño  a vuelapluma un traje a medida que siembro de  flores, cuadros, telas o cristal –o los mezclo-  para convertir ese muro de cemento armado  en una zona con vida propia llena de luz, sonidos, olores  y de colores.

El retrovisor del pasado

El encuentro en el amplio estudio de Quero se rompe poco más de media hora para degustar queso, jamón y un vino de la tierra. Hemos mirado hacia atrás sin ira ni nostalgia recordando la grabación de “En propia voz”, que realizamos para Televisión Española. Por el retrovisor de la vida hemos dado un repaso al peso de los días mientras disfruto de su obra en plenitud. “La pintura digital no puede transmitir sensaciones como un lienzo”, sostiene AT.

Pasamos revista a sus referentes: Chagall, a Paul Klee, a Bacon, y a Naranjo; Y a Barjola, a Piet Mondrián, a Gros y a Gris. Paralelamente, entró en su vida  el teatro conceptual, el templo de El Prado y, cómo no, la genialidad  de Pablo  Picasso y de Salvador Dalí. Bebiendo en esas fuentes del talento, sus pinceladas se desbordaron en todas direcciones.

Sus cuadros, uno a uno, son mucho más que apilados contra la pared forjando un muro de desmesurada energía. Aprendo de las sombras, las fugas, los acentos, las inflexiones; es como escuchar música. Cierras los ojos y sueñas en la conjunción de tinturas, prismas, pretextos, capas, pigmentos, tejidos, tintes… entre miles de tubos de pintura y pinceles de todos los tamaños. Un universo  único  dentro de mil mundos de sueños posibles. O imposibles.

Puentes, puertas y ventanasArsenia Tenorio

Pone últimamente su pincel sobre los puentes, las puertas y  las ventanas de cada ciudad porque esas piedras ajadas por el tiempo retratan como nadie a los hombres y a las mujeres que las habitaron. “Los puentes comunican, las puertas explican la historia familiar y las ventanas, balcones y celosías,  dejan entrar el amor, la luz y el viento a todos los rincones de la estancia”, explica Arsenia Tenorio mientras me muestra su interpretación personal  de la Puerta del Sol en Toledo, o de la entrada a la Iglesia de la Basílica de la Virgen del Rocío, en Huelva. Distingo de inmediato rincones de Madrid, de Cuenca, de Alcázar, de Chicago, de Roma… Unos trazos sencillos, firmes, poderosos… un pliegue, un movimiento, un color otoñal identifican a toda la ciudad. “Las piedras nos hablan igual que los paisajes y las personas”, defiende la artista. “Solo hay que saber dialogar con ellos”. 

Exponiendo por el mundo

Arsenia TenorioA pesar de todo, y de todos,  tu  pintura,  Arsenia, ha sido la imagen de acontecimientos muy importantes. Me viene a la memoria la serie sobre Andalucía en el 2004, que s representó en el Festival Internacional de Flamenco de  Estados Unidos., celebrado en Chicago-Illinois, donde se dieron cita figuras como José Mercé, Paco de Lucía y Gerardo Nuñez. Si no recuerdo mal Jaume Plensa firmaba la escultural.

“En efecto. Mi obra gustó mucho, tanto que volví de nuevo a exponer  el año siguiente en Chicago en El Instituto Cervantes. Mientras Toledo y España se volcaban con el IV Centenario de la primera edición de El Quijote,  mi exposición vanguardista “Gigantes del siglo XXI”, dedicada al capítulo VIII de la inmortal obra de don Miguel, abría el curso académico del Instituto Cervantes de dicha ciudad. Allí fui recibida como invitada especial en un almuerzo del  Women´s Athletic Club of Chicago, el lugar más emblemático y referente para las sufragistas del Estado de Illinois. Otro acontecimiento importante, la Gala de la IWA (Internacional Women Associates), me encargó la imagen para su catálogo e invitación en 2012 y 2013;  mi obra se vestía de largo para este acontecimiento mundial, en la celebración internacional femenina más importante de la ciudad del automóvil”.

 Y prosigue su periplo viajero; “Podría enumerar más ciudades y acontecimientos, de América, Europa, Asia, África y como no, de España: Madrid (Casa de Vacas, Bellas Artes), Barcelona, Jaén, Marbella, Pamplona, Santander, La Coruña -donde mi obra fue finalista en el Premio más meritorio  de Arte,  la VIII Muestra de Arte Unión Fenosa. Mis trabajos se han podido ver y admirar  en pinacotecas y ferias internacionales de Alemania,  Holanda, Méjico, Brasil, Japón, Bali y Singapur”. 

La otra orilla

ArseniaTenorio ha expuesto en medio mundo pero guarda un recuerdo especial de sus viajes al norte de África. La artista califica ese mundo tan especial como una torrontera de colores. “Uno de los elementos predominantes en mi pintura, es el color. Por ello me atrajo de singular manera, ese laberinto de colores allá por los años 70, de Túnez y Marruecos. Allí y entonces nació la obra que tengo de esta colección.

Más tarde visitaría Libia, y en el 2007 haría una exposición e impartiría un curso de grabado en el Instituto Cervantes de Tánger para artistas árabes y profesores de arte.

La kasbah con sus mercados, ropas..., el misterio y a la vez la comunicación en la sutileza de las miradas y los movimientos. El anacronismo del conjunto: especias, frutos, tejidos, calzado, orfebrería..., todo aquello pedía a gritos un espacio en mi obra y en el tiempo. De esta forma continué la serie, y aunque nunca se expuso, yo seguí trabajando en ello, le puse por título: “La otra orilla”.

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