Casi 45.000 personas en el estadio Moulay Abdallah de Rabat fueron testigos de cómo el Real Madrid levantaba su octavo título de campeón del Mundo. Es el club que más suma con este nuevo formato y le supone una inyección económica de casi cinco millones de euros.
Es el título que no se celebra demasiado cuando se gana, pero que genera incertidumbre si se pierde. En este caso, en el equipo blanco prefirió utilizar el torneo de la FIFA para ponerse a punto de cara a las intensas semanas que llegan entre liga, Champions y Copa contra el Barcelona.

La alineación de Ancelotti fue de agradecimiento a los jugadores que conquistaron la 14ª en Paris el pasado mes de mayo de 2022. Carvajal, Modric, Kross o Vinicius fueron titulares junto a Benzema, que llegó desde Madrid junto a Courtois y Militao solo para levantar este trofeo.
Del juego del Real Madrid no se pueden sacar muchas conclusiones. Más positivo fue ver como Valverde metía dos goles y ponía en juego el carnet de entrenador de Ancelotti. Fuera de bromas, que la vida personal de uruguayo se haya arreglado, ha hecho que su juego mejore.
Vinicius jugó tranquilo, sin meritorios que le provocaran, ni enemigos de los que defenderse. Eso le convierte en el jugador más desequilibrante de Europa, el que puede reinar en el fútbol si tiene un buen equipo detrás. Incluso mejor que Benzema, que anotó un gol a pase de Rodrygo y al que solo se le espera para las grandes citas.

Ceballos y Asensio tuvieron sus minutos ya con el partido roto, pero siempre a favor del Real Madrid. Minutos de calidad que les sirven para no dejar la rueda de alternativas a Ancelotti cuando el calendario se apriete y lleguen las lesiones.
Enfrente, el Al-Hilal con mucho por hacer en su liga frente al equipo de Cristiano Ronaldo, pero que no fue suficiente para hacer daño al Real Madrid. Marega y Vietto dan el salto de calidad en un equipo que se defendió metido en su área.

Tenía trazas de buen fútbol, salidas de balón interesantes, contragolpes de equipo trabajado, pero no controlaron el sistema defensivo y la pegada blanca les hundía una y otra vez.
El Real Madrid coronó la pasada temporada con el Mundial de Clubes y da por cerrado aquel tiempo de milagros y remontadas que tardará décadas en repetirse con el mismo guion.
Octavo trofeo mundial para el Real Madrid, quinto para Ancelotti y con la mayoría de los jugadores del equipo blanco entre los que más títulos de este tipo han levantado. Algo que muestra el impacto que tiene el Madrid fuera de nuestras fronteras.

La afición se lo pasó en grande y puso en blanco las pantallas de sus móviles durante en partido en un gesto que le dio más colorido al partido. Fuegos artificiales y una bonita entrega de trofeos pusieron el punto final a un Mundial de Clubes que deja al Flamengo tercero tras ganar al Al Ahly 2-4 en la final de consolación.
Más extraño fue ver a Infantino repartiendo copas. El tipo que un día se encargaba de sacar las bolas de los torneos UEFA, ahora es un hombre que viste de traje y lleva unas llamativas zapatillas blancas de Adidas, vive en Qatar y se hace fotos con los árbitros como si fuera uno más.