Mourinho ahoga al Real Madrid en Lisboa y destroza el proyecto de Arbeloa

Los dos goles de Mbappé no fueron suficientes

<p>El entrenador del Real Madrid, Álvaro Arbeloa - REUTERS/ PEDRO NUÑES</p>
El entrenador del Real Madrid, Álvaro Arbeloa - REUTERS/ PEDRO NUÑES
  1. El efecto Mourinho en el Estadio de la Luz
  2. Mbappé marca primero y el Benfica remonta
  3. Segunda parte: tercer gol y clasificación en movimiento
  4. Segundo gol de Mbappé, cambios y expulsiones
  5. Gol en el 98 y celebración de Mourinho
  6. Ronda previa, sanciones y contexto del fútbol español

El Real Madrid afrontó el partido ante el Benfica como un trámite. Todo estaba resuelto tras los seis goles al Mónaco y se las prometían felices con un mes de enero tranquilo sin Copa del Rey dedicado a poner los cimientos del proyecto de Arbeloa.  

El efecto Mourinho en el Estadio de la Luz

Pero no contaban con el efecto Mourinho. Después de los halagados entre entrenadores donde el discípulo y el maestro recordaron que cualquier tiempo pasado fue mejor, llegaba el momento de saltar al césped del Estadio de la luz en medio de una intensa lluvia que no cesó en todo el partido. Ahí no había amistades, el propio Carreras sufrió en sus piernas la virulencia con la que sus antiguos compañeros afrontaron un duelo decisivo que, ni ganando, les ponía en la ronda previa, pero que decidieron luchar cada minuto.  

La plantilla del Real Madrid no está preparada para esos envites. Ni física, ni mentalmente. Demasiado ritmo, demasiado ímpetu, demasiadas ganas de ganar ante un equipo blanco que imprimió al partido algo más de ritmo, suficiente para ganar al Villarreal, pero escaso para frenar a un Benfica comandado por Otamendi.  

<p>El entrenador del Benfica, José Mourinho - REUTERS/ RITA FRANCA</p>
El entrenador del Benfica, José Mourinho - REUTERS/ RITA FRANCA

Mbappé marca primero y el Benfica remonta

Un centro perfecto de Asencio a la cabeza de Mbappé abrió el marcador. El Benfica había tenido ocasiones muy claras, pero los blancos pegaron primero. Ese gol, se produjo únicamente porque el francés tiró un desmarque que vio el canterano blanco. No hubo táctica, ni pizarra, solo un destello. Y de eso no se vive. Antes del descanso el Benfica le había dado la vuelta al marcador a base de garra con un gol de cabeza de Schjelderup y otro de penalti de Pavlidis por culpa de una nueva falta de Tchouaméni en el área.  

Nada más comenzar la segunda parte Schjelderup anotó el tercero, pero eso no parecía inquietar al Real Madrid que se daba por clasificado para octavos de final entre los ocho primeros. A esa hora de la noche la clasificación empezó a moverse peligrosamente para dejar en evidencia el potencial del fútbol español. El Barça remontaba y acabaría en el Top8, pero el Atlético ya perdía en casa ante el Bodo Glint y el Sporting de Portugal anotaba el tercer gol en San Mamés, dejaba al Athletic sin Champions y mandaba al Real Madrid al noveno puesto.  

Segunda parte: tercer gol y clasificación en movimiento

Nada más comenzar la segunda parte Schjelderup anotó el tercero, pero eso no parecía inquietar al Real Madrid que se daba por clasificado para octavos de final entre los ocho primeros. A esa hora de la noche la clasificación empezó a moverse peligrosamente para dejar en evidencia el potencial del fútbol español. El Barça remontaba y acabaría en el Top8, pero el Atlético ya perdía en casa ante el Bodo Glint y el Sporting de Portugal anotaba el tercer gol en San Mamés, dejaba al Athletic sin Champions y mandaba al Real Madrid al noveno puesto.  

El segundo gol de Mbappé no arregló nada las cosas. El equipo no carburaba y los cambios terminaron de reventar los ánimos. Tchouaméni y Güler salieron del campo tremendamente enfadados con Arbeloa y con razón. El nuevo entrenador ha decidido que Vinicius y Bellingham sean intocables, además de Mbappé que sí se lo ha ganado a base de goles.   

<p>El Real Madrid Kylian Mbappé celebra marcando su primer gol - REUTERS/ PEDRO ROCHA</p>
El Real Madrid Kylian Mbappé celebra marcando su primer gol - REUTERS/ PEDRO ROCHA

Segundo gol de Mbappé, cambios y expulsiones

El segundo gol de Mbappé no arregló nada las cosas. El equipo no carburaba y los cambios terminaron de reventar los ánimos. Tchouaméni y Güler salieron del campo tremendamente enfadados con Arbeloa y con razón. El nuevo entrenador ha decidido que Vinicius y Bellingham sean intocables, además de Mbappé que sí se lo ha ganado a base de goles.   

Las expulsiones de Asencio y Rodrygo fueron fruto de la desesperación blanca que no encuentra la forma de atacar a sus rivales. Mourinho hizo cambios defensivos pensando que el 3-2 les metía en la ronda previa, pero sus ayudantas y los gritos de Rui Costa en el palco le hicieron despertar y mando al meta Trubin a rematar una falta en el 98. Los dos metros de portero, su cabezazo y la grada consiguieron el 4-2 y una clasificación agónica de un equipo que estaba destinado a despedirse de Europa.  

Gol en el 98 y celebración de Mourinho

Las expulsiones de Asencio y Rodrygo fueron fruto de la desesperación blanca que no encuentra la forma de atacar a sus rivales. Mourinho hizo cambios defensivos pensando que el 3-2 les metía en la ronda previa, pero sus ayudantas y los gritos de Rui Costa en el palco le hicieron despertar y mando al meta Trubin a rematar una falta en el 98. Los dos metros de portero, su cabezazo y la grada consiguieron el 4-2 y una clasificación agónica de un equipo que estaba destinado a despedirse de Europa.  

El técnico portugués celebró el gol como solo él sabe, un recuerdo a sus grandes noches europeas con el Inter o a sus victorias con el Real Madrid ante el Barça de Guardiola. Incluso tuvo que pedir a Arbeloa y a Chendo por ir a su banquillo a celebrar con la grada en medio del diluvio de Lisboa.  

<p paraid="231946401" paraeid="{ea5d6ed9-e706-4390-aabf-ffc446bd8635}{116}">Anatoliy Trubin celebra después del partido - REUTERS/ KACPER PEMPEL</p>
Anatoliy Trubin celebra después del partido - REUTERS/ KACPER PEMPEL

Ronda previa, sanciones y contexto del fútbol español

La noche más oscura del Real Madrid le deja fuera de los ocho mejores y con una ronda previa ante el Bodo Glint o ante el Benfica, una vez más. Pero sus problemas no acaban ahí, dos rojas, varios apercibidos y un Bernabéu que el domingo a las dos de la tarde volverá a señalar a los jugadores y al palco por una planificación terrible que deja al Real Madrid muy tocado e incapaz de hacer frente a los poderos equipos de la Premier que metieron a cinco equipos entre los ocho mejores de Europa.  

El fútbol español sufre la asfixia económica de los últimos años por parte de LaLiga. Hubo que pagar deudas a hacienda contraídas en los 90 y luego someterse a un control de salarios y gastos tan duro, que ya hay equipos de la segunda división inglesa fichando jugadores de la segunda división española. Sevilla y Valencia no han sabido mantener el nivel esperado y la liga española solo tiene el valor de que el Real Madrid y el Barça disputan la competición, el resto no ha podido convertirse en equipos punteros, más bien en caricaturas que rondan el descenso cada temporada. 

Arbeloa no parece la solución. Y Mourinho no pudo subirse al avión blanco como hubiera querido el presidente. La gestión de los jugadores ha sido demasiado básica y solo un milagro de Pintus para lograr un físico potente puede conseguir que el Real Madrid no se hunda en febrero. Porque fútbol no hay. Y futbolistas, tampoco.