La Unión Africana hace la fuerza

Tomás Pérez Benz

44 países africanos han firmado un acuerdo para crear una zona de libre comercio continental que permite crear un mercado homogéneo de más de 800 millones de personas. A pesar de los plazos que se marcan para su puesta en marcha (180 días previa ratificación nacional de los firmantes) no es previsible que suponga un cambio radical a corto plazo en las relaciones comerciales con terceros países.

Se trata de una declaración de carácter político que se enfrentará a numerosos obstáculos para su puesta en marcha efectiva. La experiencia previa de otras zonas de libre comercio africanas (p. ej. CEDEAO) muestra que la ausencia de infraestructuras logísticas adecuadas que comuniquen los países entre sí (muchos de ellos aún disponen de pistas de tierra en lugar de carreteras para el comercio transfronterizo, el ferrocarril es una quimera en mucho países, ...), la dificultad de eliminar la excesiva burocracia existente, el caos aduanero, la debilidad de numerosas divisas, etc, … son algunas de las barreras a superar a corto y medio plazo.

En cambio se trata de una formidable herramienta de negociación comercial ante terceras potencias (USA, China, Turquía, Unión Europea) de cara a la captación de inversiones productivas que permitan estimular el empleo a través del empleo y el aumento del PIB en el continente africano. Los países africanos han entendido que la unión hace la fuerza.

Supone asimismo la creación de un gran mercado en una zona con mayor crecimiento económico del planeta, lo que sin duda beneficiará a empresas de países tradicionalmente competitivos en la región (China y Turquía especialmente).

La inexistencia de una apuesta por la internacionalización global de la empresa española, más centrada en el mercado latinoamericano, nos puede dejar fuera de un mercado en el que la marca España frecuentemente goza de un prestigio incluso superior al de otros países con intereses tradicionales en la región. No es extraño ver en numerosos estantes de gasolineras y mercadillos africanos productos españoles (galletas, jabones, aceites, toallitas) que gracias al contrabando han realizado un largo recorrido hasta llegar a los consumidores que los reclaman. Ello supone no sólo una pérdida de oportunidad de negocio sino también una pérdida de control del producto y su marca con el riesgo que ello conlleva.

Nuestras empresas no tienen barreras muy diferentes a las de otros países. Acceder a estos mercados conlleva un esfuerzo que no todo el mundo está dispuesto a realizar. En cambio, quienes han asumido el reto han visto cómo en tiempos de incertidumbre se les ha abierto una ventana que ha servido para salvar o hacer crecer sus negocios.

El español no es un idioma dominante en África, pero tampoco lo son el alemán o el turco y es frecuente ver empresas de estos y otros países en los mercados africanos. Es más, ya empiezan a verse empresas latinoamericanas negociando productos y servicios en países como Senegal o Marruecos.

En cambio, la falta de una estrategia a medio plazo, la comodidad de acceder al mercado latinoamericano y el escaso músculo financiero de nuestras empresas lastran nuestras posibilidades de acceder a un espacio económico emergente.

No es por falta de ocasiones. En sectores como la ingeniería (en prácticamente todas sus familias), el comercio, los bienes de equipo, la maquinaria industrial, la tecnología, la producción agrícola y ganadera, la gestión del agua, etc, … surgen frecuentemente oportunidades de negocio que las empresas españolas dejan pasar por falta de preparación adecuada para acceder a esos mercados.

Este es un buen momento para estar en el inicio de un proceso que nos puede dar buenos réditos en lugar de esperar a que la iniciativa haya madurado de tal manera que no quede hueco para nosotros. Para ello es necesario una apuesta conjunta y decidida de las administraciones, el mercado financiero y el sector empresarial más allá de las declaraciones institucionales.

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