Gustavo de Arístegui: Análisis geopolítico 5 de febrero
A continuación, se presenta el análisis de la actualidad global, estructurado en temas clave para una comprensión clara y directa
- Introducción: La confluencia de las crisis estructurales
- El “softwaremageddon” y la Gran Reconfiguración de la inteligencia artificial
- El arresto de Alex Saab: ¿capitulación o maniobra de narcorrégimen?
- Rusia y la Era de la Inestabilidad Nuclear: el fin de las “barandillas”
- Japón y la lección de la sensatez fiscal
- El polvorín de Omán: negociar con el patrocinador del terror
- Australia y la alerta antiterrorista: el enemigo interno
- España ante la borrasca Leo y la irrelevancia estratégica
Introducción: La confluencia de las crisis estructurales
Las últimas veinticuatro horas han consolidado un paisaje que no es meramente volátil, sino profundamente inquietante por su naturaleza multicausal y su capacidad de retroalimentación. Nos encontramos en lo que he denominado en mis análisis como la “tormenta de la desinhibición autoritaria”: mientras las capitales occidentales a menudo se pierden en los laberintos del pensamiento débil y la fragmentación identitaria, los actores revisionistas del orden internacional —del Kremlin al narcorégimen de Caracas, pasando por la teocracia expansionista de Teherán— han decidido que las reglas de la posguerra fría ya no son una limitación, sino un estorbo que puede ser ignorado con impunidad.
En Wall Street, el sector software vive lo que los analistas ya han bautizado como el “software‑mageddon”: una caída abrupta y sincronizada de los grandes valores de software y servicios tecnológicos, con sesiones de pérdidas del 15–20% en compañías consideradas hasta hace unos meses pilares del crecimiento. No se trata de una simple corrección de mercado; es una purga casi darwinista impulsada por la irrupción de la inteligencia artificial generativa, que deja al descubierto qué modelos de negocio estaban construidos sobre arena y cuáles pueden integrar la IA en su núcleo sin ser canibalizados por ella.
Esta sacudida financiera coincide con un hito sombrío en la seguridad global: la expiración práctica del último gran tratado de control nuclear entre Rusia y Estados Unidos. Moscú, en palabras del viceministro Serguéi Riabkov, se declara “lista para un mundo sin límites nucleares”, enterrando de facto el New START y dejando al planeta sin barandillas estratégicas por primera vez en más de medio siglo. La combinación de opacidad nuclear, guerra en Ucrania y agresividad retórica del Kremlin configura una ecuación explosiva donde el error de cálculo ya no es un riesgo teórico, sino un escenario tangible.
En nuestra propia órbita, el arresto de Alex Saab en Venezuela —el hombre del dinero de Maduro, pieza central en la arquitectura de lavado, oro, petróleo sancionado y suministros opacos—, realizado por el SEBIN en Caracas, revela las grietas de un narcorégimen que empieza a canibalizar a sus propios operadores para ganar minutos de oxígeno frente a la asfixia financiera y judicial de Washington. Mientras tanto, el intento de atentado en Perth, Australia, durante la marcha del “Invasion Day”, y el embate de la borrasca Leo sobre la Península Ibérica, actúan como recordatorios brutales de que el terrorismo ideológico y la fragilidad climática no son notas al pie, sino amenazas estructurales que exigen una gobernanza basada en la lucidez y no en el voluntarismo mágico.
Este informe analiza cómo estos vectores —tecnológicos, nucleares, criminales, climáticos y terroristas— se entrecruzan para configurar un poliedro de riesgo que afecta tanto al riesgo país como a la estabilidad global, y que exige una respuesta occidental firme, atlantista, europeísta y, sobre todo, libre de complejos frente al populismo colectivista y los revisionismos de cualquier signo.
El “softwaremageddon” y la Gran Reconfiguración de la inteligencia artificial
Contexto y hechos
El mercado de valores vive una sacudida telúrica. El sector software, tradicionalmente refugio de crecimiento del S&P 500, ha entrado en una espiral de ventas masivas tras varios trimestres de exuberancia vinculada al relato de la IA. Compañías que hasta hace seis meses se percibían como infraestructuras intocables del mundo digital han sufrido correcciones de entre un 15% y un 20% en una sola sesión, según análisis de Reuters y otros medios financieros.
Los factores que confluyen son tres:
- Saturación del gasto corporativo en licencias y servicios de software tras años de expansión.
- Dudas crecientes sobre hasta qué punto la IA generativa es un complemento que añade valor o un sustituto letal de muchos productos de software de “capa intermedia”.
- Un contexto de tipos de interés altos y de inflación rebotando en EEUU, que encarece la financiación y penaliza especialmente a los modelos intensivos en I+D sin flujo de caja robusto.
En paralelo, el fondo soberano de Noruega —unos 2–2,2 billones de dólares bajo gestión, el mayor del mundo— ha traducido el temor en números muy concretos. Norges Bank Investment Management ha presentado stress tests que modelizan un escenario de “AI correction” con caídas potenciales de hasta el 53% en algunos segmentos de renta variable, especialmente los más expuestos a una sobrevaloración de las expectativas de IA. Estos escenarios no se limitan a la tecnología: se combinan con choques climáticos severos, fragmentación geopolítica y crisis de deuda, poniendo el foco en el riesgo de correlación entre shocks que hasta ahora se evaluaban por separado.
Implicaciones geopolíticas y económicas
- Soberanía tecnológica y concentración de poder. El “software‑mageddon” es el preámbulo de una consolidación masiva: las empresas que no integren la IA en el corazón de su modelo de negocio serán absorbidas o desaparecerán. Para Occidente, esto implica una vulnerabilidad estratégica: si la innovación y la infraestructura digital quedan concentradas en tres o cuatro hiperescalares estadounidenses, la autonomía digital europea —ya precaria— se diluirá, y muchos Estados quedarán reducidos a meros clientes de plataformas privadas para funciones tan sensibles como la defensa, la ciberseguridad o la gestión de infraestructuras críticas.
- La sombra larga de China. Pekín observa esta volatilidad como una oportunidad histórica. Mientras los mercados occidentales castigan al software por incertidumbre en la monetización de la IA, el régimen de Xi Jinping continúa subvencionando masivamente su ecosistema de IA, chips y computación avanzada, empleando IA también para gestionar riesgo climático, logística y control social, con una visión de Estado a treinta años. Su objetivo declarado es el desacoplamiento selectivo (decoupling) para fijar los estándares tecnológicos del futuro y reducir así la capacidad de presión de Washington y sus aliados.
- El fin del dinero fácil y el riesgo de oligopolio. Con una inflación estadounidense que “no se apaga, sino que vuelve a calentarse”, la Reserva Federal se ve forzada a mantener una política monetaria más dura, lo que encarece la financiación del I+D y pone en desventaja a los actores medianos frente a los gigantes con caja neta. El resultado probable es un oligopolio tecnológico difícil de regular para democracias que ya sufren para adaptar su marco jurídico a la velocidad de la IA.
- Impacto en seguridad y defensa. La corrección bursátil, unida a los stress tests de NBIM, anticipa una reasignación de capital hacia activos percibidos como “reales” (energía, materias primas críticas, infraestructuras, defensa) y hacia compañías que aporten resiliencia frente a shocks climáticos y geopolíticos. Si esta transición se gestiona con inteligencia, puede reforzar la base industrial de defensa de las democracias; si se cede al populismo regulatorio o al proteccionismo miope, el resultado será pérdida de competitividad frente a regímenes autoritarios.
Perspectivas y escenarios
- Escenario optimista: la corrección depura excesos, disciplina a los actores más débiles y permite que el capital fluya hacia quienes integran la IA de forma productiva y hacia sectores estratégicos como defensa, energía y ciberseguridad, fortaleciendo la capacidad de resistencia occidental frente a Rusia, China, Irán y otros.
- Escenario pesimista: la presión política y social ante la volatilidad lleva a respuestas improvisadas —impuestos mal diseñados, restricciones arbitrarias, represión financiera— que sofocan la innovación en las democracias mientras regímenes como el chino aprovechan la ventana para ganar terreno tecnológico sin trabas.
Para España y buena parte de Europa, el riesgo es quedar atrapados como usuarios tardíos de tecnologías críticas diseñadas en otros centros de poder, mientras se sigue debatiendo en clave doméstica sobre temas ajenos a la disputa real por el liderazgo tecnológico y la seguridad.
El arresto de Alex Saab: ¿capitulación o maniobra de narcorrégimen?
Análisis de los hechos
El arresto de Alex Saab en Caracas, ejecutado por el SEBIN —un aparato de inteligencia que hasta ahora le había brindado protección—, marca un punto de inflexión en la dinámica de supervivencia del régimen de Nicolás Maduro. Saab, empresario colombo‑venezolano y estrecho aliado de Miraflores, es mucho más que un testaferro: ha sido el arquitecto financiero de los esquemas de oro, petróleo sancionado, importaciones opacas de alimentos y combustible, y el enlace clave en redes de lavado de dinero que implican a terceros países y empresas pantalla.
El operativo se ha producido tras su paso por la justicia estadounidense, después de su detención en Cabo Verde y su posterior liberación en el marco de un intercambio que permitió la salida de ciudadanos estadounidenses retenidos en Venezuela. De acuerdo con fuentes citadas por Reuters y otros medios, Washington ha confirmado que tiene información directa de la detención y que espera una colaboración plena de Caracas, lo que abre la puerta a una posible extradición en plazos relativamente breves.
En paralelo, también ha trascendido el arresto de Raúl Gorrín, influyente empresario mediático vinculado al chavismo, lo que refuerza la idea de una operación de mayor calado, sea en forma de purga interna, sea como ofrenda negociadora a EEUU.
Implicaciones estratégicas
- Desmantelamiento parcial de redes financieras chavistas. Saab no es un político ni un mero intermediario: es el ingeniero que conectaba las palancas de poder del régimen con la economía sumergida global —oro, crudo, contratos sobrevalorados, importaciones alimentarias y financieras—, garantizando liquidez para comprar lealtades militares y políticas. Su caída desestabiliza el sistema de incentivos que sostiene al círculo militar‑empresarial que mantiene a Maduro en el poder.
- Mensaje inquietante para Moscú y Teherán. Rusia e Irán observan que un socio al que han apoyado política y materialmente es capaz de entregar a una figura de ese nivel cuando la presión externa se hace insoportable. Eso siembra dudas sobre la fiabilidad de Caracas como peón en el tablero global y puede enfriar —o encarecer— el apoyo ruso e iraní al régimen, justo cuando Moscú necesita recursos para su guerra y Teherán está sometido a presión regional.
- Justicia internacional frente a realpolitik. Washington demuestra que la persecución judicial de redes criminales y de narcoterrorismo vinculadas a dictaduras puede rendir frutos, incluso a largo plazo. Pero el riesgo está en que el chavismo intente convertir el sacrificio de Saab y Gorrín en ficha de cambio para conseguir alivio de sanciones y legitimidad de cara a sus “simulacros” electorales. El precedente de concesiones prematuras en otros escenarios (Cuba, parcialmente Irán) aconseja máxima firmeza: la rendición de un peón no puede blanquear a una organización mafiosa enquistada en el Estado.
- Impacto regional. Saab conoce los nombres, cuentas y rutas que conectan al chavismo con élites políticas y empresariales de otros países latinoamericanos, así como sus posibles vínculos con actores como Hezbolá e Irán en el plano financiero. Si coopera con la justicia estadounidense, las ondas expansivas pueden alcanzar a sectores de la clase política de la región que han coqueteado con el “bolivarianismo” mientras se beneficiaban de sus redes opacas.
Perspectivas y escenarios
- Escenario de cooperación y extradición. Si Saab es extraditado rápidamente a EEUU y colabora, se abre la posibilidad de un “efecto dominó” de delaciones que acelere la erosión del núcleo financiero del chavismo y exponga complicidades internacionales que algunos preferirían mantener en la penumbra.
- Escenario de maniobra táctica. Si el régimen utiliza el arresto como teatro para negociar un alivio de sanciones, sin extradición efectiva ni ruptura real de sus redes, estaremos ante una operación de maquillaje que exige una respuesta occidental coordinada: no se puede premiar a una dictadura por “detener” a los delincuentes que ella misma creó y protegió.
En ambos casos, la posición que defendemos es clara: máxima presión contra las narcodictaduras de Venezuela, Cuba y Nicaragua; apoyo decidido a las fuerzas democráticas; y cooperación estrecha con socios regionales que estén dispuestos a romper de verdad con el eje Caracas‑La Habana‑Teherán.
Rusia y la Era de la Inestabilidad Nuclear: el fin de las “barandillas”
Análisis de la Doctrina de Moscú
Las palabras de Serguéi Riabkov, viceministro de Exteriores ruso, tienen la frialdad de lo deliberado: al afirmar que Rusia está “lista para un nuevo mundo sin límites nucleares”, el Kremlin no solo certifica la muerte de New START, sino que proclama su comodidad en un entorno sin reglas. Ello se suma a decisiones previas de suspender inspecciones, limitar el intercambio de información y desarrollar sistemas de vectores y ojivas que ya escapaban de facto al espíritu de los acuerdos existentes.
Desde ahora, no hay inspectores sobre el terreno, no existen límites vinculantes al número de ojivas desplegadas, y los canales técnicos de comunicación y verificación se reducen a mínimos, justo cuando la guerra en Ucrania y la retórica nuclear rusa han elevado la tensión a niveles inéditos desde la crisis de los misiles en Cuba.
Implicaciones globales
- Disuasión en crisis. La disuasión nuclear clásica se basaba en la previsibilidad: saber cuántas armas tiene el adversario, cómo están desplegadas y qué doctrina rige su uso. Sin tratados, entramos en una era de opacidad estratégica: Moscú explota deliberadamente la ambigüedad para insinuar que cualquier incremento del apoyo militar a Kiev podría ser respondido con empleo de armas nucleares tácticas. Es el chantaje nuclear elevado a categoría de política exterior.
- La carrera de China. Pekín, que nunca estuvo ligado por New START, lleva años aumentando a un ritmo sin precedentes sus silos, misiles y cabezas nucleares, avanzando hacia la paridad estratégica en el horizonte de esta década. La ruptura definitiva entre Washington y Moscú le ofrece el pretexto perfecto para justificar ante su propia población —y ante terceros— una expansión todavía mayor, transformando el viejo equilibrio bipolar en un triángulo inestable de desconfianza mutua.
- Vulnerabilidad europea. Sin el marco de tratados compartidos, Europa se encuentra de nuevo bajo la amenaza directa de misiles rusos de alcance intermedio y corto, incluidos sistemas duales desplegados en Kaliningrado y otros puntos estratégicos. Esto refuerza la urgencia de articular un pilar europeo de defensa robusto dentro de la OTAN, pero siempre bajo la premisa irrenunciable de un atlantismo fuerte: cualquier sueño de “autonomía estratégica” divorciado de EEUU sería, simplemente, una invitación al desastre.
Perspectivas y escenarios
Nos adentramos en una nueva carrera armamentística que no se parece a la de los años setenta: a la dimensión nuclear clásica se añaden ciberarmas, espacio, hipersónicos y sistemas autónomos. La respuesta del mundo libre solo puede ser una combinación de:
- Modernización de la triada nuclear para mantener la credibilidad de la disuasión.
- Refuerzo de sistemas de defensa antimisiles y de alerta temprana.
- Recuperación de canales técnicos de diálogo —no por ingenuidad, sino por puro realismo— para minimizar el riesgo de error de cálculo.
Cualquier señal de debilidad, dividendo de paz mal entendido o regreso al pacifismo mágico será leída por el Kremlin como licencia para seguir avanzando más allá de Ucrania, sea a través de la fuerza directa o de la presión híbrida sobre los flancos oriental y meridional de la Alianza.
Japón y la lección de la sensatez fiscal
Hechos y análisis económico
En un mundo donde demasiados gobiernos han convertido el endeudamiento en atajo político y la expansión fiscal en dogma, Japón está empezando a enviar una señal en sentido contrario. Un asesor económico clave de la primera ministra Takaichi, identificado como miembro del ala reflacionista, ha pedido públicamente recuperar la disciplina fiscal y contener el crecimiento del gasto, subrayando que la credibilidad presupuestaria es hoy el recurso más escaso. Japón combina todavía tipos de interés muy bajos con una deuda pública superior al 250 % del PIB y presiones inflacionistas moderadas, pero persistentes, lo que obliga a repensar el equilibrio entre estímulo y sostenibilidad.
Implicaciones para el orden liberal
Japón demuestra que se puede ser una potencia innovadora, con un tejido industrial avanzado y un Estado del bienestar sólido, sin entregarse a la borrachera de la deuda perpetua que algunos sectores de la izquierda radical europea venden como panacea. La disciplina fiscal no es “austericidio”; es la condición de posibilidad de un Estado social duradero y de un esfuerzo de defensa creíble en el Indo‑Pacífico frente a las pretensiones hegemónicas de China sobre las Senkaku, Taiwán y las rutas marítimas regionales. Para el eje atlantista y europeísta, el mensaje es claro: sin cuentas públicas saneadas, no habrá ni transición digital y ecológica ordenada, ni refuerzo de la OTAN, ni autonomía estratégica real frente a Moscú y Pekín.
El polvorín de Omán: negociar con el patrocinador del terror
Contexto de las conversaciones
Estados Unidos e Irán se citan en Mascate, Omán, bajo una premisa falsa: que se puede aislar el expediente nuclear de Teherán del conjunto de su comportamiento regional. Mientras los diplomáticos discuten límites al enriquecimiento de uranio y garantías técnicas, los hutíes atacan el comercio internacional en el mar Rojo, Hizbulá mantiene un nivel de tensión peligrosamente alto en la frontera norte de Israel, y milicias proiraníes en Irak y Siria siguen actuando como brazo armado de la Guardia Revolucionaria.
Washington desea ampliar la agenda para incluir misiles balísticos, drones y actividad de proxies, pero Teherán insiste en acotar el diálogo al dosier nuclear, utilizando el resto de sus instrumentos —terrorismo, sabotaje, presión sobre socios árabes moderados— como palanca de negociación.
Implicaciones estratégicas
Irán emplea estas conversaciones como escudo político y cronómetro técnico: cada ciclo negociador le proporciona tiempo adicional para avanzar en conocimiento y capacidades nucleares, aunque no dé el salto formal a la bomba. La administración estadounidense se mueve en un equilibrio extremadamente delicado: contener el riesgo de guerra abierta en Oriente Medio sin caer en el error histórico del apaciguamiento (appeasement), que solo ha servido en el pasado para financiar y legitimar la maquinaria de represión interna y agresión externa de los ayatolás.
Para Israel, las monarquías del Golfo y las democracias occidentales, el peligro no está solo en el número de centrifugadoras, sino en el ecosistema completo de terror patrocinado por Teherán: Hizbulá, Hamás, hutíes, milicias iraquíes y redes en Asia Central. Cualquier acuerdo que ignore ese entramado sería, en el mejor de los casos, un alto el fuego nuclear temporal al precio de perpetuar la guerra por delegación contra aliados clave de Occidente.
Perspectivas y escenarios
El único escenario aceptable pasa por combinar presión económica y diplomática sostenida, apoyo inequívoco a Israel y a los aliados árabes moderados, y la exigencia de incluir misiles y proxies en cualquier marco de negociación serio. La tentación de buscar un “éxito” rápido en forma de papel firmado en Omán, a costa de mirar hacia otro lado ante la exportación de terrorismo de Teherán, sería una derrota estratégica para el mundo libre.
Australia y la alerta antiterrorista: el enemigo interno
Hechos
El intento de atentado en Perth durante una manifestación del “Invasion Day” (Día Nacional) ha sido calificado oficialmente como acto de terrorismo. Un hombre de 31 años fue detenido tras lanzar un artefacto explosivo improvisado —una bomba con fragmentos metálicos y tornillos destinada a maximizar las heridas— contra una concentración de cientos de personas; por fortuna, el dispositivo no causó muertos gracias a la rápida intervención policial. Las autoridades han indicado que la motivación estaría vinculada a odio racial y extremismo de derechas, convirtiendo este caso en uno de los más graves en Australia Occidental en términos de amenaza terrorista interna.
Implicaciones para la seguridad nacional
Este episodio subraya una verdad incómoda: el terrorismo no es un fenómeno “importado” que solo se manifiesta en escenarios de guerra o en países con fallas institucionales, sino una amenaza que se alimenta de radicalización ideológica, discursos de odio y brechas sociales también en democracias avanzadas y prósperas. Las redes yihadistas siguen siendo el foco prioritario, pero los supremacismos violentos y los extremismos identitarios de signo diverso buscan exactamente lo mismo: utilizar las libertades de la sociedad abierta para destruirla desde dentro.
Para un socio clave del AUKUS como Australia, la lección es doble: reforzar la inteligencia y las unidades antiterroristas sin someterlas al corsé de la corrección política, y al mismo tiempo evitar que la respuesta al extremismo alimente nuevas fracturas comunitarias que puedan ser explotadas por potencias hostiles.
España ante la borrasca Leo y la irrelevancia estratégica
Hechos y análisis crítico
La borrasca Leo ha descargado lluvias torrenciales sobre buena parte de la Península Ibérica, llevando ríos y embalses a niveles cercanos al desbordamiento, provocando inundaciones, cortes de carreteras, cierre de cientos de centros educativos y evacuaciones de miles de personas en zonas de Andalucía, Portugal y otras regiones. Las autoridades han advertido de riesgos adicionales de deslizamientos de tierra y daños significativos en infraestructuras críticas.
Sin embargo, el problema de fondo no es solo meteorológico: España vuelve a ser noticia internacional más por catástrofes climáticas, tensiones políticas internas o gestas deportivas aisladas que por una proyección estratégica acorde con su peso potencial en la UE, la OTAN y el mundo iberoamericano. Mientras Francia, Alemania o los países nórdicos reaccionan al “software‑mageddon” y a los stress tests noruegos con debates de calado sobre soberanía digital, seguridad energética y resiliencia financiera, el debate español aparece demasiado a menudo capturado por luchas partidistas, disputas territoriales y una agenda marcada por socios de extrema izquierda y nacionalismos insolidarios.
Implicaciones
Un país con la posición geográfica, la densidad empresarial y el capital humano de España no puede resignarse a ser espectador periférico del rediseño del orden tecnológico, energético y de seguridad. La gestión de la borrasca Leo ilustra las debilidades en planificación territorial, gestión del agua e infraestructuras de resiliencia frente al cambio climático, pero también la ausencia de una narrativa estratégica que conecte estos retos con la necesidad de reforzar la voz española en Bruselas, en la OTAN y en los grandes consorcios industriales europeos.
España debe recuperar la ambición de ser puente entre Europa y América Latina, referente en el Mediterráneo y actor fiable en el eje atlantista, liderando la respuesta frente al eje Caracas‑La Habana y contribuyendo de forma proactiva al debate sobre IA, defensa y disuasión en el marco europeo.