Argelia y el Polisario forzados a sentarse en la mesa de negociación en Madrid
Washington ha impuesto negociaciones secretas y altamente sensibles en Madrid, este domingo, dentro de la embajada estadounidense, con la participación de Marruecos, el Frente Polisario, Mauritania y su patrocinador oficial, Argelia, según han revelado fuentes fiables cercanas a la organización de las reuniones.
A petición de Estados Unidos, Francia y De Mistura, Marruecos ha desarrollado significativamente su propuesta de Autonomía de 2007. La propuesta original, que constaba de tan solo tres páginas, se ha convertido en un documento detallado de aproximadamente 40 páginas presentado en Madrid.
A pesar de la participación del enviado de la ONU al Sáhara Occidental, Staffan de Mistura, el liderazgo real del proceso de negociación ha pasado a ser decididamente estadounidense, encabezado por Massad Boulos, enviado del presidente Donald Trump a África, junto con el embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Michael Waltz.
Esto concuerda con la reciente declaración de Boulos, quien afirma que resolver el conflicto del Sáhara Occidental es una "máxima prioridad" para la administración Trump, insistiendo en que la negociación debe partir de la resolución 2797 aprobada en octubre por el Consejo de Seguridad de la ONU, que considera la propuesta de Autonomía bajo soberanía marroquí, como la base seria, realista, justa, duradera y mutuamente aceptable, para resolver el conflicto.
En este contexto, Argelia y Mauritania parecen encontrarse en una posición de maniobra limitada, ante una invitación estadounidense descrita como no negociable. Esto refleja el alcance de la presión política y diplomática que Washington ejerce para impulsar a las partes hacia un acuerdo definitivo.
En definitiva, bajo el auspicio de Estados Unidos, Marruecos y el Frente Polisario se reúnen en Madrid para entablar nuevas conversaciones sobre el futuro del Sahara. Estas negociaciones, de carácter confidencial, se llevan a cabo en la embajada de Estados Unidos y cuentan también con la participación de Argelia y Mauritania. Las conversaciones están dirigidas por representantes de la administración Trump y con la presencia del enviado especial de la ONU, Staffan de Mistura.
Mientras que el Frente Polisario sigue maniobrando con cartas que han perdido su valor, recibiendo a figuras diplomáticas en intentos desesperados por darles una apariencia de legitimidad, tal es la reciente recepción del nuevo embajador venezolano en su residencia en suelo argelino, como si se agarrara a un clavo ardiendo, el asunto se encamina hacia un nuevo punto de inflexión, más serio y delicado, en el escenario internacional.
Marruecos presenta un plan de Autonomía detallado durante negociaciones en Madrid
A petición de Estados Unidos, Francia y De Mistura, Marruecos ha desarrollado significativamente su propuesta de Autonomía de 2007. La propuesta original, que constaba de tan solo tres páginas, se ha convertido en un documento detallado de aproximadamente 40 páginas.
Esta nueva propuesta fue elaborada por tres asesores cercanos al rey Mohamed VI: Fouad Ali El Himma, Taieb Fassi Fihri y Omar Azziman, en coordinación con instituciones estatales y los Ministerios de Asuntos Exteriores y del Interior.
Esta decisión refleja la seriedad de Marruecos y su disposición a entrar en una fase decisiva de las negociaciones. Rabat llega a estas negociaciones con una baza muy relevante: una versión ampliada de su plan de autonomía, que ahora consta de unas cuarenta páginas. Este documento, elaborado por varios consejeros Reales y ministros clave, busca fortalecer la propuesta de autonomía para las provincias del Sur con un enfoque más sólido a nivel institucional.
Washington está impulsando que las discusiones se desarrollen en el marco de la resolución 2797 del Consejo de Seguridad, que reconoce la iniciativa marroquí como una base “seria y creíble” para alcanzar una solución política duradera. Aunque Argelia y el Polisario mantienen su defensa del principio de autodeterminación, la diplomacia estadounidense, que ahora lidera el proceso, busca acelerar una resolución del conflicto, considerándolo una prioridad absoluta.
Para Marruecos, el reto es doble: lograr un mayor respaldo internacional a su plan de Autonomía y disminuir el papel de la MINURSO, cuyo mandato expira en otoño.
La misión de la ONU, ya debilitada por restricciones presupuestarias, no está en condiciones de organizar el referéndum previsto en 1991, el cual ha quedado políticamente desfasado.
Estas conversaciones se desarrollan en un contexto favorable para Marruecos, respaldado por el apoyo explícito de la Unión Europea a su iniciativa, así como por el reconocimiento de su soberanía sobre el Sáhara por parte de Estados Unidos y Francia.
Aunque Madrid ha sido elegida por razones prácticas para albergar las conversaciones, no ha participado en la preparación de las mismas.
