Anwar Gargash, asesor diplomático del presidente emiratí, celebra la aproximación regional de los socios comunitarios, pero advierte de que las relaciones “no deben ser transaccionales”

Emiratos exige un mayor compromiso europeo en el Golfo: “Necesitamos ver acciones”

photo_camera AP/EBRAHIM NOROOZI - Anwar Gargash, asesor diplomático del presidente de los Emiratos Árabes Unidos

Emiratos Árabes Unidos quiere más. El país del Golfo, rico en reservas energéticas, exige a sus socios europeos la adopción de un nuevo enfoque de acción exterior a escala regional que trascienda el marco del comercio y los hidrocarburos. A Abu Dabi no le basta con exportar gas y petróleo como lo ha hecho hasta ahora, pretende que los miembros de la Unión Europea refuercen su compromiso en la región y extiendan el radio de colaboración bilateral hacia otro tipo de áreas, especialmente en materia de seguridad y defensa ante las amenazas recurrentes del vecino Irán. 

“Lo que estamos escuchando, sobre todo de los alemanes y otros, acerca de volver a comprometerse con el Golfo, me alienta, pero advertiría que no debe ser transaccional”, expresó el diplomático Anwar Gargash, asesor del presidente de emiratí Mohamed bin Zayed, en referencia al reciente acuerdo energético firmado por Qatar y Alemania para suministrar hasta 2 millones de toneladas anuales de gas al país teutón para los próximos 15 años.

La nueva retórica de Berlín y el resto de capitales europeas “obedece en parte a intereses propios: tratar de encontrar nuevos proveedores de gas o de petróleo”, reconoció Gargash durante su intervención en la Conferencia Política Mundial de Abu Dabi. La claridad con la que se expresó el que fuera ministro para Asuntos del Consejo Nacional Federal emiratí le llevó a enviar un mensaje nítido a sus socios europeos: “Necesitamos ver acciones… tiene que ser a largo plazo y estratégico”.

ADNOC

La Unión Europea sigue buscando alternativas al gas ruso para afrontar el invierno con la mira puesta en sortear los cortes de electricidad y otras medidas drásticas de ahorro energético con las que está amenazando, por ejemplo, el Ejecutivo francés de Élisabeth Borne. En esta tesitura, países como Emiratos o Qatar han acabado canalizado el grueso de las demandas europeas para sustituir los hidrocarburos procedentes de Rusia, en otro tiempo asequibles y fáciles de importar. 

La batería de sanciones occidentales, motivadas por la invasión rusa de Ucrania, y que desembocaron la semana pasada en el tope de precios al gas ruso suministrado por vía marítima, alteraron los mercados energéticos y empujaron a las delegaciones europeas a desfilar por Doha o Abu Dabi. El contexto empujó a las monarquías del Golfo a sacar el máximo partido posible. Por un lado, estrechando lazos con los socios comunitarios; por otro, cerrando filas con Rusia en el seno de la OPEP+ para aprobar, entre otras cuestiones, la reducción del volumen de producción en 2 millones de barriles diarios. Todo ello a pesar de las presiones occidentales.

La ambigüedad estratégica de Emiratos Árabes Unidos, socio energético en auge de la UE, no ha disuadido a sus dirigentes de sugerir, como contraprestación a la exportación de hidrocarburos, que los socios comunitarios se involucren en la defensa del Golfo de las amenazas del vecino Irán en un escenario marcado por lo que consideran como un repliegue de Estados Unidos bajo la Administración Biden.

Guardia Revolucionaria Irán

De hecho, Gargash aprovechó su intervención en la Conferencia Política Mundial para alertar de las amenazas del régimen de los ayatolás, su némesis regional. El diplomático emiratí denunció que el mundo “redescubriera” la peligrosidad de Irán solo cuando sus armas “llegaron a Ucrania”

Los temores de Emiratos y su socio regional Arabia Saudí responden a los recientes ataques aéreos contra infraestructuras energéticas lanzados desde Yemen por los insurgentes de Ansar Allah que, precisamente, operan con armamento iraní. Abu Dabi y Riad sostienen que Estados Unidos, con la medida inicial de Biden de bloquear las exportaciones armamentísticas —posteriormente desbloqueada— y, sobre todo, con su abrupta retirada de Afganistán, ha decidido dar un paso atrás en la defensa de Oriente Próximo y el Golfo. De ahí que busquen nuevos socios en materia de seguridad. 

El diplomático emiratí aprovechó la ocasión para cargar contra las intenciones de Biden de reeditar el acuerdo nuclear con Teherán. El reinicio del Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA, por sus siglas en inglés), suscrito en 2015 y violentado en 2018 tras la retirada unilateral del expresidente Donald Trump, parecía hecho hace apenas unos meses, antes del estallido de la denominada Revolución del velo en Irán tras la muerte bajo custodia policial de la joven kurda Mahsa Amini. “Esta es una oportunidad para que todos nosotros vengamos y revisemos todo el concepto”, expresó Gargash en línea con los intereses de sus aliados regionales, entre los que se encuentra Israel. 

Hutíes Saudi Aramco

“Las relaciones entre la UE y los países del Golfo llevan mucho tiempo con respiración asistida. Desde que en 2008 fracasó una primera tentativa de acuerdo de libre comercio entre la UE y el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), se han hecho pocos esfuerzos serios por reavivar la relación”, escriben los analistas Timo Behr y Saskia M. van Genugten en el Middle East Institute (MEI). “En cambio, se han convertido en expertas en pasarse la una a la otra, patinando alegremente de crisis en crisis. Ya se trate de la amenaza nuclear iraní, los hutíes en Yemen, la guerra civil libia o la invasión rusa de Ucrania, a menudo ha sido difícil para la UE y el Golfo encontrar una perspectiva conjunta o una causa común”. 

La UE responde 

La Comisión Europea que preside Ursula von der Leyen percibe a los países del Golfo como “socios estratégicos”, especialmente en una coyuntura de crisis energética. Desde Bruselas se han dado intentos por reforzar su presencia política en la región, sobre todo en un contexto marcado por el acercamiento de las monarquías del Golfo con Rusia y China. El reciente desplazamiento a Riad del presidente chino Xi Jinping pone en evidencia esta deriva, que no solo preocupa al Ejecutivo comunitario, sino que lo hace también y sobre todo en Washington. 

Xi Jinping Arabia Saudí

El jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, ultima el nombramiento del primer enviado especial de la UE para el Golfo. En las quinielas está el nombre de Luigi Di Maio, el exministro italiano de Asuntos Exteriores en el Ejecutivo de Mario Draghi y antiguo líder del populista Movimiento Cinco Estrellas (M5S). El político transalpino es el mejor situado de los cuatro candidatos para hacerse con el puesto, pero en el seno del club comunitario hay cierto escepticismo en torno a su figura. Muchos consideran que no está cualificado para el cargo. 

Las alternativas encima de la mesa serían el griego Dimitris Avramopoulos, el eslovaco Ján Kubiš y el chipriota Markos Kyprianou, según fuentes citadas por el diario londinense the Guardian. Todos ellos han ejercido como ministros de Exteriores en sus respectivos países. 

Borrell decidirá en las próximas semanas, aunque podría demorar el asunto citando a los representantes de los 27 países miembros para votar el nombramiento. Con esta figura política, Bruselas apuesta por reforzar su posición en el Golfo. 

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