España y Marruecos consolidan acuerdos para un Atlántico más estable y seguro

España y Marruecos atraviesan un momento decisivo en la manera de gestionar dos espacios clave para la estabilidad regional: el marítimo atlántico frente a Canarias y el espacio aéreo sobre el Sáhara
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, conversa con el jefe del Gobierno del Reino de Marruecos, Aziz Akhannouch - PHOTO/Pool Moncloa/Borja Puig de la Bellacasa
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, conversa con el jefe del Gobierno del Reino de Marruecos, Aziz Akhannouch - PHOTO/Pool Moncloa / Borja Puig de la Bellacasa. La Moncloa, Madrid - 4.12.2025
  1. Un nuevo enfoque al espacio marítimo atlántico
  2. Monte Tropic: minerales y oportunidad de cooperación
  3. El espacio aéreo sahariano
  4. El Atlántico como símbolo de estabilidad y prosperidad compartida

Históricamente, la cuestión saharaui y los espacios canarios han estado cargados de sensaciones y opiniones políticas y jurídicas. Sin embargo, en base a las relaciones actuales entre los Gobiernos de España y Marruecos –hoy reunidos en la Moncloa en el marco de la XIII Reunión de Alto Nivel (RAN), la cooperación y la equidad son los términos que mejor engloban las dinámicas actuales. 

Los marcos jurídicos detrás de los espacios marítimos y aéreos están fijados y son claros. No obstante, tal y como señaló Daniel Abascal en el artículo publicado el 23 de noviembre, el consenso solo se consigue “cuando ambas partes aceptan que el entendimiento no nace de la imposición, sino de la ecuanimidad navegada con paciencia”. Una óptica que encaja con las actuales relaciones bilaterales

Un nuevo enfoque al espacio marítimo atlántico

La ausencia de claridad entre las delimitaciones marítimas y aéreas ha sido una realidad durante décadas, pero los cambios en la geopolítica actual han reavivado el debate, especialmente, tras la decisión de Naciones Unidas de anunciar que el Plan de Autonomía marroquí sobre el Sáhara Occidental como base. 

Las grandes posibilidades de inversión en materia energética han sido el sustento que ha alimentado la polémica sobre la necesidad de llegar a acuerdos sobre dichos espacios, los cuales serán negociados.  

Marruecos sostiene que su espacio debe ser mayor y que, por lo tanto, las actuales delimitaciones no reflejan la enorme desigualdad entre el archipiélago canario y los más de 3.500 kilómetros de costa. España, por su parte, se basa en la seguridad jurídica de Canarias y en los límites establecidos en 2010, los cuales no solicitaron a las autoridades marroquíes. 

Y es aquí donde ambas Administraciones buscan mantener un diálogo basado en el equilibrio geopolítico y en la concesión de ambas partes para llegar a un acuerdo de beneficio mutuo. 

Monte Tropic: minerales y oportunidad de cooperación

El Monte Tropic se ha convertido en el tema de la semana y se ha cargado de un amplio simbolismo por parte de todo el espectro político. La clave: los minerales estratégicos que se encuentran en él, a pesar de que, en el corto plazo, su extracción no es para nada viable, un aspecto que reduce o desactiva la urgencia y relevancia que este tema ha obtenido en la última semana. 

La Convemar (Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar) en su artículo 83.3, invita a los Estados a evitar acciones unilaterales en zonas de posible superposición de plataforma continental. Es decir, señala que las partes implicadas deben colaborar en estudios conjuntos para que, llegado el momento, se puedan establecer mecanismos de explotación compartida. 

El espacio aéreo sahariano

La gestión del espacio aéreo sobre el Sáhara ha sido durante décadas responsabilidad del centro de control de Gran Canaria. No obstante, el contexto político actual, la responsabilidad marroquí sobre éste es cada vez mayor. 

A pesar del ruido político, el desafío sobre las delimitaciones –también la del Monte Tropic– es más técnico que político. Obviando los intereses, la premisa que debe prevalecer es la seguridad del espacio. Para ello Marruecos y España cuentan con protocolos compartidos del más alto nivel y una coordinación total. 

Es por ello por lo que hay que resaltar que las nuevas delimitaciones que puedan surgir de las conversaciones entre España y Marruecos no tienen como objetivo el desplazamiento de nadie, sino de adaptación a la nueva realidad con un fortalecimiento y aumento de la seguridad como bases. 

El Atlántico como símbolo de estabilidad y prosperidad compartida

Una visión compartida del Atlántico debe ser el foco de las negociaciones. Además de los detalles técnicos muy importantes en la cuestión y que no deben pasarse por alto– el Atlántico debe verse como un espacio de responsabilidad y estabilidad compartida entre Madrid y Rabat. 

En este contexto, ambos países han dejado claro que el silencio desgasta. Es por ello por lo que términos como equidad, prosperidad y confianza deben ser las bases que asienten el diálogo. 

Las relaciones entre España y Marruecos han propiciado la firma de grandes acuerdos, los cuales no nacen de la nada, sino de años de trabajos y esfuerzos diplomáticos por parte de ambos países. 

El desafío está claro y Daniel Abascal lo introdujo a la perfección: “el auténtico equilibrio viene de la mano de la responsabilidad compartida”.