Groenlandia: la pieza clave del Ártico que vuelve a tensar la relación entre Trump y Europa

El interés de Estados Unidos por la isla danesa, en base a la “seguridad nacional”, reabre el debate sobre su valor estratégico, militar y económico en plena rivalidad con Rusia y China
Donald Trump, habla mientras el secretario de Estado, Marco Rubio, y el secretario de Defensa, Pete&nbsp;Hegseth, observan durante una rueda de prensa tras un ataque estadounidense contra Venezuela,&nbsp;desde el club Mar-a-Lago de Trump en Palm Beach, Florida, Estados Unidos, el 3 de enero de 2026 - REUTERS/ JONATHAN ERNST</p>
Donald Trump, habla mientras el secretario de Estado, Marco Rubio, y el secretario de Defensa, Pete Hegseth, observan durante una rueda de prensa tras un ataque estadounidense contra Venezuela, desde el club Mar-a-Lago de Trump en Palm Beach, Florida, Estados Unidos, el 3 de enero de 2026 - REUTERS/ JONATHAN ERNST
  1. Groenlandia vuelve al centro del debate internacional
  2. El Ártico como pieza estratégica del siglo XXI
  3. Cambio climático, rutas comerciales y poder global
  4. Recursos estratégicos y deshielo del Ártico
  5. Presencia militar y acuerdos de defensa de Estados Unidos
  6. Antecedentes históricos y escenarios probables

Al igual que sucedió en su primer mandato, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha situado de nuevo a la isla ártica de Groenlandia en el centro del debate geopolítico, económico y militar, tras la intervención en Venezuela que terminó con la captura de Nicolás Maduro

Groenlandia vuelve al centro del debate internacional 

En su llegada a la Casa Blanca, Trump ya sugirió públicamente sus intenciones de compra de Groenlandia, las cuales fueron rechazadas por la primera ministra danesa. “Groenlandia no está en venta”, afirmó entonces la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, en una comparecencia ante la prensa en Copenhague. 

<p paraid="1097308981" paraeid="{e5392468-5ffc-42b1-83c1-e100a80ae492}{87}">La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, da la bienvenida al primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, el día de la cumbre de la Comunidad Política Europea en Copenhague, Dinamarca, el 2 de octubre de 2025 - REUTERS/ LEONHARD FOEGER</p>
La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, da la bienvenida al primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, el día de la cumbre de la Comunidad Política Europea en Copenhague, Dinamarca, el 2 de octubre de 2025 - REUTERS/ LEONHARD FOEGER

Trump ha insistido en los últimos días, esta vez enmarcando su ambición en términos de “seguridad nacional” y sin descartar opciones más contundentes. Tras una aparición en la Casa Blanca, el expresidente argumentó ante la prensa estadounidense: “Necesitamos Groenlandia por razones de seguridad nacional. Está rodeada de barcos rusos y chinos, y Dinamarca no podrá manejarlo sola”, unas palabras que han elevado más si cabe la tensión con Europa, pero ¿pertenece realmente Groenlandia a Dinamarca? 

Groenlandia es un territorio semiautónomo integrado en el Reino de Dinamarca, con apenas 57.000 habitantes y una superficie de 2,16 millones de kilómetros cuadrados, lo que la convierte en la isla más grande del mundo. En lo político, las decisiones sobre su pertenencia a Dinamarca o de su independencia, dependen exclusivamente de los ciudadanos groenlandeses. 

Según una encuesta citada por el diario Sermitsiaq, el 85 % de los groenlandeses no quiere formar parte de EE. UU. Desde el Gobierno autónomo han insistido en que cualquier cambio de estatus debe decidirse “por y para el pueblo groenlandés”. 

<p>anifestantes se reúnen frente al consulado de Estados Unidos durante una protesta bajo el lema «Groenlandia pertenece al pueblo groenlandés», en Nuuk, Groenlandia, el 15 de marzo de 2025 - PHOTO/ Christian Klindt Soelbeck/Ritzau Scanpix/vía REUTERS</p>
anifestantes se reúnen frente al consulado de Estados Unidos durante una protesta bajo el lema «Groenlandia pertenece al pueblo groenlandés», en Nuuk, Groenlandia, el 15 de marzo de 2025 - PHOTO/ Christian Klindt Soelbeck/Ritzau Scanpix/vía REUTERS

El Ártico como pieza estratégica del siglo XXI 

Esta condición es la que ha llevado a Estados Unidos a utilizar una retórica de compra o adquisición, la cual sería legal siempre y cuando los ciudadanos que residen la acepten, aunque tiene varias cuestiones poco éticas. A esto se le une la decisión de la Casa Blanca de abandonar 66 organismos internacionales y es aquí donde se encuentra una de las claves del interés de la Administración Trump. 

Estados Unidos no puede permitirse ignorar la importancia estratégica de Groenlandia en un mundo cada vez más inestable” y añadió que “el Ártico será una de las regiones decisivas del siglo XXI”, afirmó el secretario de Estado, Marco Rubio, en una entrevista concedida a Fox News

Con el aumento de las temperaturas y del desarrollo exponencial del cambio climático, el futuro de las rutas comerciales a nivel global podría pasar por el control de la región ártica, por lo que el peso estratégico de Groenlandia superaría con creces su dimensión demográfica. Situada entre América del Norte, Europa y Rusia, este enclave ocupa una posición clave en el Ártico, una región cada vez más disputada por las grandes potencias. 

<p>El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, junto al secretario de Defensa de EE. UU., Pete Hegseth, habla con los medios de comunicación el día de una sesión informativa para la Cámara de Representantes sobre la situación en Venezuela, en el Capitolio, en Washington D. C., EE. UU., el 7 de enero de 2026 - REUTERS/ EVELYN HOCKSTEIN </p>
El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, junto al secretario de Defensa de EE. UU., Pete Hegseth, habla con los medios de comunicación el día de una sesión informativa para la Cámara de Representantes sobre la situación en Venezuela, en el Capitolio, en Washington D. C., EE. UU., el 7 de enero de 2026 - REUTERS/ EVELYN HOCKSTEIN 

Cambio climático, rutas comerciales y poder global 

Una hipótesis deducible sería considerar que Trump quiere abandonar y presionar para que las políticas que impulsan estas 66 instituciones en favor de la reducción de emisiones y la protección medioambiental se vean debilitadas o directamente desmanteladas, con el objetivo de acelerar el aumento de la temperatura global y adelantar la apertura de las rutas marítimas del Ártico

En ese marco, la Casa Blanca podría justificar su posición alegando que potencias rivales como China y Rusia no respetan los compromisos climáticos y continúan degradando el medio ambiente, lo que, según este argumento, dejaría a Estados Unidos en una situación de desventaja estratégica si mantuviera restricciones ambientales que limiten su capacidad de competir por el control de esos futuros corredores comerciales. 

Es por ello por lo que Trump, defendió esta estrategia en una entrevista con Newsmax, donde aseguró que “Estados Unidos no puede seguir financiando estructuras que trabajan contra nuestros intereses”. En términos similares se expresó en su red social Truth Social, al afirmar que “los acuerdos globales han debilitado nuestra soberanía durante décadas”. 

Manifestantes se reúnen frente al consulado de Estados Unidos durante una protesta bajo el lema «Groenlandia pertenece al pueblo groenlandés», en Nuuk, Groenlandia, el 15 de marzo de 2025 - PHOTO/ Christian Klindt Soelbeck/Ritzau Scanpix/vía REUTERS
Manifestantes se reúnen frente al consulado de Estados Unidos durante una protesta bajo el lema «Groenlandia pertenece al pueblo groenlandés», en Nuuk, Groenlandia, el 15 de marzo de 2025 - PHOTO/ Christian Klindt Soelbeck/Ritzau Scanpix/vía REUTERS

Recursos estratégicos y deshielo del Ártico 

Groenlandia es un lugar donde se cruzan la crisis climática, los recursos valiosos y una geopolítica cada vez más tensa”, explicó Geoff Dabelko, profesor de Seguridad y Medio Ambiente de la Universidad de Ohio, en declaraciones recogidas por Associated Press. 

Más allá del factor militar, el interés de Trump tiene una clara dimensión económica. Groenlandia alberga importantes reservas de minerales estratégicos, incluidas tierras raras esenciales para la industria tecnológica, además de uranio, níquel, cobalto y zinc.  

“Es una región que se está calentando cuatro veces más rápido que el resto del planeta”, advirtió el científico climático David Holland, de la Universidad de Nueva York, en una entrevista con CNN. “Lo que ocurra en Groenlandia tendrá consecuencias globales”, añadió. 

El deshielo acelerado del Ártico está haciendo la región más accesible, tanto para la extracción de recursos como para el comercio marítimo. Groenlandia se sitúa cerca de rutas que podrían convertirse en corredores clave entre Asia, Europa y América del Norte.  

<p>Glaciar Sermeq, ubicado a unos 80 km al sur de Nuuk, en esta vista aérea sobre Groenlandia - REUTERS/ HANNIBAL HASSCHKE</p>
Glaciar Sermeq, ubicado a unos 80 km al sur de Nuuk, en esta vista aérea sobre Groenlandia - REUTERS/ HANNIBAL HASSCHKE

Presencia militar y acuerdos de defensa de Estados Unidos 

Estados Unidos tiene una presencia militar en Groenlandia que se remonta a la Segunda Guerra Mundial, con instalaciones como la base espacial de Pittufik (anteriormente Thule), esencial para la vigilancia satelital y la alerta temprana de misiles. Peter Ernstved Rasmussen, analista de defensa danés, explicó a Berlingske que la importancia militar de Groenlandia es innegable, apuntando que es la ruta más corta entre Europa y América del Norte. 

Esta presencia se rige por un acuerdo de defensa de 1951 entre Estados Unidos y Dinamarca, que otorga a Washington amplia libertad para operar en la isla. Mikkel Runge Olesen, investigador del Instituto Danés de Estudios Internacionales, comentó al New York Times que Estados Unidos puede construir, mantener y operar bases militares sin mayores restricciones. Olesen considera impensable una posible compra del territorio.

El acuerdo se actualizó en 2004 para incluir al Gobierno groenlandés, lo que les da voz sobre el impacto de las operaciones militares en la comunidad local. Sin embargo, Rasmussen opina que, si Washington quisiera incrementar su despliegue, la oposición sería mínima. Si Estados Unidos desea aumentar su presencia, siempre obtendría un sí, dijo en una entrevista con Olfi, un medio de defensa. Y si quisiera actuar sin consultar, solo necesitaría informar que construirá una base, un aeródromo o un puerto. 

No obstante, Dinamarca ha dejado claro que cualquier ocupación unilateral de Groenlandia por la fuerza no sería tolerada. Medios daneses informaron que el Gobierno danés respondería con fuego inmediato a un ataque estadounidense, reafirmando su soberanía y su compromiso con la defensa del territorio. Esto introduce un riesgo militar directo en la discusión sobre las intenciones de Trump. 

<p>El vicepresidente de los Estados Unidos, JD Vance, flanqueado por el secretario de Energía, Chris Wright, y el asesor de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, Mike Waltz, habla en la base espacial militar estadounidense Pituffik, en Groenlandia, el 28 de marzo de 2025 - PHOTO/ JIM WATSON via  REUTERS</p>
El vicepresidente de los Estados Unidos, JD Vance, flanqueado por el secretario de Energía, Chris Wright, y el asesor de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, Mike Waltz, habla en la base espacial militar estadounidense Pituffik, en Groenlandia, el 28 de marzo de 2025 - PHOTO/ JIM WATSON via  REUTERS

Antecedentes históricos y escenarios probables 

La insistencia de Trump se enmarca en una larga historia de expansión territorial estadounidense. A lo largo de la historia, Washington ha recurrido a compras, tratados y anexiones por razones estratégicas, desde la compra de Luisiana y Alaska hasta la adquisición de las Islas Vírgenes, precisamente a Dinamarca en 1917. Sin embargo, varios expertos legales consultados por Foreign Affairs recuerdan que el derecho internacional actual, que se basa en la soberanía y la autodeterminación de los pueblos, imposibilita una operación similar hoy. 

Por ahora, lo más probable es que no haya una compra ni anexión formal, sino un fortalecimiento progresivo de la presencia militar estadounidense y de los acuerdos de seguridad. Groenlandia seguirá siendo danesa, pero su rol en la rivalidad entre Estados Unidos, Rusia y China crecerá, lo que aumentará la presión diplomática sobre una isla que, sin buscarlo, se ha vuelto una pieza clave en el escenario global.