¿Qué pasará en el mercado internacional del petróleo tras la intervención de Estados Unidos en Venezuela?
La pérdida de potencial del sector petrolífero de Venezuela en los últimos años por falta de inversiones ha minimizado el impacto en el mercado internacional del petróleo que podría haber tenido la intervención de Estados Unidos en el país caribeño
- Caída de la producción venezolana
- Infraestructuras obsoletas
- Llamamiento a las petroleras de EEUU
- Consecuencias para las empresas españolas
La reacción del mercado petrolífero internacional a la intervención de Estados Unidos en Venezuela ha sido más limitada de lo que se preveía: el precio del petróleo cotizaba este lunes, 5 de enero, prácticamente sin cambios, con un descenso medio del precio del 0,6 %. El barril de Brent (referencia para el mercado europeo) cotizaba a 60,42 dólares, un 0,5 % menos que en la sesión anterior, mientras que el West Texas Intermediate (WTI, referencia para el mercado americano) lo hacía a 59,96 dólares el barril, un 0,6 % menos.
Por si quedaran dudas, la OPEP + (que engloba a los países de la OPEP, más Rusia, Kazajistán, Azerbaiyán, Malasia, México, Bahrein, Brunei, Omán, Sudán y Sudán del Sur, países productores de petróleo que no pertenecen a la organización) se ha encargado de aclarar mediante un comunicado que los acontecimientos de Venezuela no modificarán sus planes de mantener estable su oferta de crudo al menos hasta el próximo mes de abril.
El petróleo cerró 2025 con una bajada interanual cercana al 20 %, debido al exceso de oferta. Tanto el Brent como el WTI registraron sus mayores bajadas porcentuales desde la pandemia.
Caída de la producción venezolana
Con estos datos a la vista, pierde peso uno de los argumentos que más se han repetido en las últimas horas para explicar la intervención de Estados Unidos en Venezuela y la detención de Nicolás Maduro: el deseo de la Administración Trump de hacerse con el control de las importantes reservas petrolíferas venezolanas.
Hay que tener en cuenta que la producción actual de petróleo de Venezuela es muy baja; de hecho, el estado de Nuevo México tiene una producción anual de crudo mayor que la del país caribeño. Hasta el Reino Unido cuenta con una producción muy similar a la Venezuela: apenas 100.000 barriles anuales menos.
Es cierto que Venezuela cuenta con las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, concentradas en la llamada Faja Petrolífera del Orinoco. Pero se trata de un crudo muy concentrado, que requiere del uso de diluyentes y de una tecnología especial para su extracción, que complica y encarece las operaciones.
La extracción de petróleo de esta zona requiere de una inversión previa en la construcción de una refinería especializada que permita procesar este tipo de crudo, además de mano de obra especializada e infraestructuras logísticas. Por este motivo, el precio de extracción por barril se dispararía, lo que haría que la extracción no fuera rentable desde el punto de vista económico.
Además, este tipo de refinerías emiten grandes cantidades de CO2 a la atmósfera, lo que complicaría aún más la situación desde el punto de vista medioambiental.
Según los datos de la OPEP, las reservas probadas de Venezuela en 2024 eran de 303,22 millones de barriles. Sin embargo, cinco años antes, en 2020, estas reservas ascendían a 303,56 millones de barriles. La conclusión es que en estos cinco años apenas se ha extraído petróleo de esas reservas.
Así, aunque según los datos de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA), Venezuela acapara aproximadamente el 17 % de las reservas petroleras probadas del mundo, su producción actual es apenas una fracción de esa magnitud.
Infraestructuras obsoletas
La explicación es que, desde principios de la década de 2010, la falta de inversiones en el mantenimiento y modernización de las infraestructuras, unido a las sanciones impuestas por los Estados Unidos al sector petrolífero venezolano, provocó una drástica reducción de la producción de petróleo de Venezuela.
A comienzos del siglo XXI, la producción ascendía a más de tres millones de barriles diarios (el récord está en los 3,7 millones de barriles diarios de 1997). En 2024, en cambio, la producción media apenas alcanzó los 921.000 barriles diarios.
Esto ha hecho desaparecer a Venezuela del ránking de los mayores productores mundiales de petróleo, que está encabezado precisamente por los Estados Unidos, seguidos de Arabia Saudí, Rusia, Canadá y China.
Un reciente estudio realizado por la consultora especializada en energía Wood Mackenzie estima que conseguir que Venezuela vuelva a producir 1,5 millones de barriles diarios costaría entre 20 y 30.000 millones de dólares, sin contar con el mantenimiento de las infraestructuras de oleoductos y gasoductos, que necesitarían una inversión similar.
Dar el salto hasta una producción de 3 millones de barriles diarios, cerca del récord de 1997, requeriría unas inversiones de entre 85.000 y 130.000 millones de dólares, en un plazo de diez años, según la consultora.
Llamamiento a las petroleras de EEUU
Con el objetivo de modernizar y reflotar la producción petrolífera de Venezuela, muy necesitada de inversiones, la Administración Trump ha lanzado una oferta a los ejecutivos de las principales compañías petrolíferas estadounidenses, muchos de cuyos activos en Venezuela fueron decomisados por el Gobierno bolivariano.
Ahora, Trump ofrece a estas compañías la posibilidad de recuperar esos activos o, al menos, recibir una compensación por sus propiedades confiscadas, a cambio de que regresen a Venezuela a inviertan en la reactivación de la industria petrolera en el país.
De esta forma, la Administración Trump se asegura, por una parte, que las empresas estadounidenses amplíen sus mercados y recuperen lo que perdieron por las expropiaciones de Chavez y Maduro, y por otra reconstruir un sector muy importante para la economía de Venezuela y así ofrecer mejores perspectivas de vida a la población, minimizando la posibilidad de un nuevo levantamiento o golpe de estado.
Entre las petroleras más interesadas en regresar a Venezuela está ConocoPhillips, empresa que obtuvo un laudo a su favor de 11.000 millones de dólares por la expropiación de sus yacimientos de Petroznata, Hamaca y Golfo de Paria.
Por su parte, ExxonMobil obtuvo en 2011 una indemnización de 900 millones de dólares por la nacionalización de sus campos de Cerro Negro y La Ceiba. Además, en 2023, un nuevo laudo reconoció una indemnización a su favor de 77 millones de dólares.
La única compañía petrolera estadounidense que ha mantenido sus operaciones en Venezuela ha sido Chevron. Aunque la deuda original con la petrolera ascendía a 5.000 millones de dólares, la licencia especial del Gobierno estadounidense le permitió seguir exportando petróleo, lo que le permitió recuperar una buena parte de esa cantidad.
Consecuencias para las empresas españolas
La intervención de Estados Unidos en Venezuela ha modificado un tablero en que también están en juego los intereses de importantes empresas españolas.
Evidentemente, la principal implicada es la petrolera Repsol que, a cierre del primer semestre de 2025, contaba con una deuda de 358 millones de euros que, en principio, se iban a pagar con crudo. Sin embargo, esta operación se frenó a causa del embargo establecido por los Estados Unidos.
Fuentes cercanas a la compañía aseguran que se está negociando discretamente con las autoridades estadounidenses para lograr un acuerdo que permita a la compañía española repatriar el petróleo.
Al margen del sector petrolífero, otras importantes empresas españolas se encuentran a la espera de acontecimientos para poder recuperar sus deudas con el Gobierno venezolano: BBVA (180 millones de euros en dividendos); Iberia (200 millones); Air Europa (180 millones), Telefónica (200 millones); Meliá (140 millones); o Duro Felguera (120 millones).

