Comenzaría a partir de este jueves

Los bandos enfrentados en Sudán acuerdan en principio un alto el fuego de siete días

photo_camera PHOTO/AFP - Ciudadanos sudaneses saludan a soldados del Ejército, leales a Al-Burhan, en la ciudad de Port Sudan

El Ejército de Sudán dirigido por Abdel Fattah al-Burhan y el poderoso grupo paramilitar de las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR), comandado por Mohamed Hamdan Dagalo, llegaron en principio a un acuerdo para un alto el fuego de siete días en territorio sudanés que debe entrar en vigor a partir de este jueves, según anunció el Ministerio de Asuntos Exteriores de Sudán del Sur y el propio presidente sursudanés Salva Kiir. 

Este nuevo anuncio, efectuado por el Ministerio de Asuntos Exteriores sursudanés y también por el presidente Salva Kiir, llega después de que se incumpliera el último pacto de cese de las hostilidades que se había acordado anteriormente por un plazo corto de 72 horas, bajo la mediación de Arabia Saudí y Estados Unidos. La capital Jartum sufrió bombardeos y disparos de las facciones enfrentadas a pesar de la tregua que se había acordado previamente para tres días. 

La última medida ha sido acordada tras una conversación telefónica con el presiente sursudanés, Salva Kiir, que ha resaltado la importancia de lograr un “alto el fuego duradero” en el país vecino y ha subrayado la necesidad de nombrar representantes y poner en marcha un proceso de negociación para lograr la paz. Un comunicado emitido por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Sudán del Sur, que se había ofrecido a mediar en el conflicto, indicó de esta forma que su presidente, Salva Kiir, enfatizó la importancia de una tregua más larga y de nombrar enviados para las conversaciones de paz, a lo que ambas partes habrían accedido.

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El conflicto estaba teniendo ya tintes dantescos teniendo en cuenta que hay hasta el momento 400.000 desplazados, 100.000 de ellos fuera de las fronteras de Sudán, en su mayoría emigrados principalmente a Chad y Egipto. Lo que está dejando una grave crisis humanitaria, como ha indicado la Organización de Naciones Unidas (ONU).

Las facciones militares beligerantes de Sudán acordaron de esta forma el martes en principio un alto el fuego de siete días a partir del jueves, ya que más ataques aéreos y disparos en el área de la capital Jartum interrumpieron la última tregua que se había establecido para un corto plazo. Pero la credibilidad del supuesto acuerdo de alto el fuego pactado del 4 al 11 de mayo entre el jefe del Ejército sudanés, el general Abdel Fattah al-Burhan, y el líder de las Fuerzas de Apoyo Rápido, el general Mohamed Hamdan Dagalo, no parece clara debido a que se han incumplido acuerdos anteriores. 

El conflicto corre el riesgo de convertirse en un desastre más amplio a medida que países vecinos de Sudán se enfrentan a una crisis de refugiados, que agrava más sus problemas propios, y que los combates dificultan las entregas de ayuda humanitaria en una nación donde dos tercios de las personas ya dependen de alguna ayuda externa. “El riesgo es que esto no sea solo una crisis en Sudán, sino una crisis regional”, dijo Michael Dunford, director del Programa Mundial de Alimentos de la ONU para África oriental. 

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En su caso, el presidente de Egipto, Abdel-Fattah al-Sisi, señaló que su país brindaría apoyo para el diálogo en Sudán entre las facciones rivales, pero que también estaba “teniendo cuidado de no interferir en sus asuntos internos”, como informó el medio Arab News. “Toda la región podría verse afectada”, indicó en una entrevista con un periódico japonés el martes cuando un enviado del jefe del Ejército de Sudán se reunió con funcionarios egipcios en El Cairo.

La actual crisis política y los enfrentamientos entre grupos armados se produjeron por desavenencias entre los jefes de ambas facciones, Abdel Fattah al-Burhan, líder del Ejército regular sudanés, y Mohamed Hamdan Dagalo, líder de las FAR, que habían llegado a un acuerdo en el pasado para cooperar en el ejercicio del poder en Sudán de cara a favorecer una transición democrática hacia unas elecciones libres y el establecimiento de un posterior Gobierno civil. De hecho, Al-Burhan ha lanzado varias veces el mensaje de que su intención es apartar a las Fuerzas Armadas del poder para propiciar un proceso democrático encaminado hacia unas elecciones libres y la consecución de un Gobierno civil en la nación sudanesa. “Queremos construir unas Fuerzas Armadas con estándares aceptables para los regímenes democráticos, y buscamos que las Fuerzas Armadas estén completamente alejadas de la acción política”, explicó Al-Burhan recientemente. 

Todo ello después de que se produjese un golpe de Estado dirigido desde el mismo Ejército sudanés para acabar con el anterior régimen de Omar al-Bashir, quien estuvo 30 años ejerciendo férreamente el poder y quien fue depuesto en 2019 después de un levantamiento popular propiciado por las tensiones sociales y la crisis económica que atravesaba el país. Después llegó el golpe de Estado posterior dirigido por el propio Al-Burhan en octubre de 2021 que terminó con el mandato gubernamental de Abdallah Hamdok, para abrir posteriormente una etapa de negociación entre el estamento militar y el propio poder civil para llevar a cabo la anhelada transición democrática hacia un Ejecutivo civil, aunque con un Ejército ejerciendo principalmente el poder hasta el momento a la espera de la esperada transición.