El informe anual de la Economist Intelligence Unit refleja una mejora del reino alauí, que escala dos posiciones en el ranking mundial respecto al año pasado

Marruecos se asienta como la segunda democracia más sólida de la región MENA

PHOTO/FILE - Kristalina Georgieva, Ajay Banga y Aziz Akhannouch
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Marruecos cerró al año pasado con una tendencia positiva en términos de calidad democrática. Mientras los países de la región se sumen en regímenes cada día más autoritarios, Rabat mejora el nivel de su sistema político. Así lo refleja el informe anual de la Economist Intelligence Unit en su índice de democracia de 2023, que sitúa a Marruecos como la segunda mejor democracia de la región MENA (Oriente Medio y Norte de África).

Marruecos mejoró su calidad democrática en 2023

El informe clasifica a Marruecos como un “régimen híbrido”, con una puntuación general de 5,04 sobre 10, lo que le hace estar por encima de la media dentro de ese tipo de sistemas. Estos datos reflejan una mejora respecto al año 2022, ascendiendo dos puestos en la clasificación internacional, en la que el reino alauí se sitúa en el puesto 93 de 167.

Este estudio se basa en cinco categorías fundamentales para el estudio de los sistemas democráticos: proceso electoral y pluralismo, funcionamiento del Gobierno, participación política, cultura política y libertades civiles. Uno de los puntos en los que Marruecos ha mejorado en mayor medida es en el proceso electoral (5,25 sobre 10), a pesar de que el propio informe señala la todavía gran influencia de la Casa Real marroquí en la elección del presidente.

El primer ministro de Marruecos, Aziz Akhannouch, se reunió el martes en Bruselas con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von Der Leyen, en presencia del ministro de Asuntos Exteriores, Cooperación Africana y Marroquíes residentes en el extranjero, Nasser Bourita
El primer ministro de Marruecos, Aziz Akhannouch, se reunió el martes en Bruselas con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von Der Leyen, en presencia del ministro de Asuntos Exteriores, Cooperación Africana y Marroquíes residentes en el extranjero, Nasser Bourita

Aún así, se reconocen los avances del sistema y las reformas que permitieron la celebración de unas elecciones parlamentarias libres y justas en el año 2021. Este aspecto se ve impulsado a su vez por la puntuación de 5,56 obtenida por los marroquíes en el campo de la participación política, lo que se explica gracias al aumento de la participación en las elecciones de 2021, cuando se alcanzó un 50%, casi ocho puntos más que en 2016.

El gran debe del sistema marroquí se encuentra en el aspecto social. Con una puntuación de 4,12 en libertades civiles, Rabat quiere hacer crecer esa marca que, aun siendo una de las mayores manchas en el expediente marroquí, crece respecto a ediciones anteriores, y así se espera que siga siendo en próximos informes.

Democracia en un mar de regímenes autoritarios

Marruecos representa uno de los pocos sistemas que, no sólo son democráticos, sino que cada día lo son en mayor medida. Tan sólo Túnez, en el puesto 82, está por encima en el informe de la Economist Intelligence Unit. Por detrás de este y Marruecos, se encuentran algunos países de la región como Mauritania (108), Argelia (110), Qatar (111), Líbano (112) o Kuwait (114).

Argelia es uno de los que sale peor parado en este informe. Mientras trata de pugnar con Marruecos por el liderazgo regional, el país presidido por Abdelmajdid Tebboune queda fuera de las 100 mejores democracias mundiales, lo que hace aumentar aún más las ya existentes dudas acerca de la calidad democrática argelina.

A nivel global, el volumen de “democracias plenas” sigue siendo el mismo que en el informe anterior, 24. No obstante, existe una gran preocupación en el creciente nivel de inestabilidad entre grandes potencias, además de las numerosas guerras regionales que agitan el panorama internacional. A la invasión rusa de Ucrania, se ha unido la escalada de la tensión en Gaza y la posterior extensión hasta el Mar Rojo con los hutíes de Yemen, armados y financiados por Irán, lanzando ataques.

Y, según este informe, el problema, aunque mayor en países no democráticos, no se limita a estos. También se señalan las dificultades que están enfrentando los países democráticos para solventar estos episodios de inestabilidad, lo que representa una de las mayores preocupaciones a nivel de seguridad internacional.