Bourita acusa al régimen de los ayatolás de utilizar al grupo independentista saharaui como ‘proxy’ para desestabilizar el Magreb

Marruecos endurece su retórica contra Irán por armar al Frente Polisario

photo_camera AP/JACQUELYN MARTIN - El ministro de Asuntos Exteriores de Marruecos, Nasser Bourita

El jefe de la diplomacia marroquí, Nasser Bourita, interpreta como pocos el contexto geopolítico. El ministro de Exteriores aprovechó una rueda de prensa conjunta con su homólogo yemení para reforzar la postura exterior de Marruecos. “El mundo sabe mucho acerca de las actividades nucleares de Irán, pero Irán también está trabajando a través de intermediarios para desestabilizar el norte y el oeste de África”, expresó un Bourita que cargó con dureza contra la República Islámica por armar a grupos extremistas en Oriente Medio y el Magreb, entre ellos el Frente Polisario. 

El diplomático puso el acento en el presunto respaldo militar y armamentístico que Teherán ofrece desde hace décadas al grupo independentista saharaui, un respaldo del que Marruecos dice tener constancia. La asistencia se coordina, según Rabat, a través de la Embajada iraní en Argel. Pero, como recuerda la analista Mariam El Atouabi en Atlantic Council, el reino alauí “aún no ha aportado pruebas visuales que corroboren sus afirmaciones”. “En todo caso, puede que estas no sean del todo infundadas, teniendo en cuenta las crecientes ambiciones de Irán en la región”, matiza. 

Marruecos no tiene dudas de que los vínculos entre el Frente Polisario y Teherán existen y son fluidos. Bourita insistió en que el apoyo no se limita a un nivel político, sino también y, sobre todo, a nivel militar. La Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC, por sus siglas en inglés), un Estado paralelo en Irán que opera como nexo entre la cúpula de poder persa y sus milicias regionales afines, forma, equipa y suministra material de alta tecnología, especialmente drones, al Polisario, asegura Rabat. Unos aviones no tripulados de fabricación iraní que están siendo utilizados por Rusia en su invasión de Ucrania.

Frente Polisario

Las declaraciones de Bourita sirvieron como respuesta a la provocadora intervención en Mauritania del ministro del Interior de la autodenominada República Árabe Saharaui Democrática (RASD) y miembro del buró político del Frente Polisario, Omar Mansour. El presidente del país sahelo-sahariano, Mohamed Ould Ghazouani, recibió la semana pasada en Nuakchot a una delegación del grupo encabezada por el propio Mansour. Desde allí, el que fuera representante del Polisario en Francia aseguró que en un futuro próximo utilizarían drones en una nueva ofensiva contra las fuerzas marroquíes. 

“La cuestión de los actores armados no gubernamentales, incluido el Polisario, se ha convertido en un fenómeno que supone una amenaza para la paz y la seguridad regionales e internacionales, considerando que el acceso de estos actores a las armas y a las tecnologías avanzadas es muy peligroso”, declaró Bourita tras reunirse en Rabat con el titular de Exteriores yemení, Ahmed Awad bin Mubarak. “Los países que les permiten disponer de estas armas deben asumir toda la responsabilidad”, añadió el curtido diplomático en alusión a la cesión de armas iraníes al grupo independentista saharaui y otras milicias afines como Hizbulá. 

iran-acuerdo-nuclear

La respuesta de Irán no se hizo esperar. El portavoz del Ministerio de Exteriores persa, Nasser Kanaani, rechazó de plano las acusaciones de Bourita. “En lugar de jugar a culpar y lanzar acusaciones infundadas contra la República Islámica de Irán, sería mejor que se preocupara y se responsabilizara de la inseguridad que amenaza a los países y naciones de la región debido a la normalización con el régimen sionista del apartheid”, remarcó en referencia a las fluidas relaciones entre Marruecos e Israel, con quien firmó hace casi un año un acuerdo de cooperación militar sin precedentes. 

El respaldo de Irán al Frente Polisario ha sido visible en el marco de Naciones Unidas. El consejero de la Misión Permanente iraní ante la ONU, Mohammad Reza Sahraei, reiteró en marzo que Teherán abogaba por la defensa “el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui” y exigía a Marruecos que pusiera fin “a las violaciones de derechos humanos en las zonas ocupadas”. 

Bourita se mostró tajante. “El comité de la Liga Árabe encargado de limitar la injerencia iraní tenía claro que Irán es ahora el patrocinador oficial del separatismo y del terrorismo en nuestra región, desgraciadamente esto se hace con cierta complicidad”, trasladó el lunes. 

atalayar-manifestacion-hezbola

El endurecimiento de la postura de Rabat coincide con un alud de críticas a escala internacional contra Irán tras la muerte bajo custodia policial de la joven kurda Mahsa Amini, de 22 años, detenida por la Policía de la moral por presuntamente llevar mal puesto el velo. Ya van dos semanas de movilizaciones multitudinarias en Irán que han puesto contra las cuerdas al régimen. 

El recrudecimiento de las relaciones irano-marroquíes coincide también con la paralización de las negociaciones para reanudar el Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC), el acuerdo nuclear de 2015 que limitaba el programa nuclear iraní. De momento, la firma parece lejana, casi imposible, todo lo contrario que hace apenas unas semanas, cuando las expectativas eran altas incluso en Bruselas. Pero la fuerte represión de las Fuerzas de Seguridad contra las manifestantes ha dinamitado los puentes entre los signatarios, entre los que Marruecos tiene aliados de peso. 

Las relaciones entre Irán y Marruecos, en realidad, nunca han sido peores. En 2018, Rabat decidió romper los vínculos diplomáticos con Teherán tras la publicación interna de un informe de inteligencia que revelaba la red de asistencia militar prestada al Frente Polisario por Teherán a través de Kassim Tajideen, un empresario libanés vinculado a Hizbulá. No era ni mucho menos la primera vez que las relaciones se resentían. En 2009, Rabat hizo lo mismo después de acusar a Irán de propagar el chiismo en Marruecos, aunque las relaciones fueron restableciéndose de forma paulatina.