Nueva guerra saudí en Yemen

Los acontecimientos de Hadramaut vuelven a recordar la política de uso de la fuerza sin rendición de cuentas
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  1. Del terreno a la política
  2. Diferencia de escenarios… y constancia del enfoque
  3. La impunidad como factor estimulante
  4. Una nueva prueba para la comunidad internacional

La provincia de Hadramaut, en el este de Yemen, fue escenario de ataques aéreos llevados a cabo por la Fuerza Aérea saudí, que coincidieron con una ofensiva terrestre ejecutada por fuerzas leales a la Hermandad Musulmana. Esto provocó víctimas civiles y suscitó interrogantes sobre los motivos de la campaña militar contra fuerzas que habían sido aliadas en la lucha contra los hutíes y el terrorismo.

Las fuerzas aéreas saudíes lanzaron varios bombardeos contra posiciones de las fuerzas del Consejo de Transición del Sur, tras registrarse demandas populares para la restauración del Estado del sur de Yemen.

Según informes de organizaciones de derechos humanos y medios de comunicación, los bombardeos aéreos causaron víctimas civiles, entre ellas siete miembros de una misma familia, la familia Al-Amudi, que murieron tras el ataque directo contra su vivienda en una zona del valle de Hadramaut, en un hecho que desató una ola de condenas y exigencias de abrir una investigación internacional independiente.

Asimismo, instituciones de derechos humanos advirtieron sobre información documentada que indica el ataque al aeropuerto civil de Seiyun, además de informes sobre equipos de ambulancias que habrían sido bombardeados mientras realizaban labores humanitarias. Estos acontecimientos elevaron el nivel de preocupación por la ampliación de las violaciones contra la población civil y los bienes de carácter civil.

Del terreno a la política

Esta escalada coincidió con un clima de controversia política y de derechos humanos. Observadores consideran que lo que ocurre en Hadramaut no puede separarse de un enfoque político-securitario más amplio que Riad sigue fuera de sus fronteras, basado en imponer su voluntad mediante la fuerza militar, en ausencia de una rendición de cuentas internacional real.

Señalan que este enfoque refleja una misma mentalidad de seguridad, que trata la realidad sobre el terreno que no le resulta favorable como una amenaza que debe ser eliminada, ya sea mediante operaciones militares u otras herramientas de seguridad. Esto trae a la memoria alguno de los casos más controvertidos de los últimos años.

Expertos conocedores de la actual realidad política, económica, social y cultural saudí señalan que no se corresponde la actuación en Yemen, con esa nueva realidad alcanzada gracias a una evolución profunda y sustancial en los dirigentes y en la sociedad saudí como consecuencia de la Saudi Vision 2030 impulsada con éxito por el hombre fuerte Mohamed bin Salman, príncipe heredero destinado a ser el sucesor en el trono del Reino, aunque todavía quede alguna resistencia de personalidades que podrían intentar una conspiración al lograr que se den órdenes tan graves como los ataques contra el puerto de Mukalla en Yemen, dentro de una nueva estrategia. Además, podrían estar interesados en provocar el enfrentamiento entre Arabia Saudi y los Emiratos Árabes Unidos, antiguos aliados en la región.  

Diferencia de escenarios… y constancia del enfoque

La consecuencia es que algunos analistas vinculan lo que ocurre hoy en Hadramaut con acontecimientos del pasado considerando que la diferencia geográfica no cambia la esencia del enfoque, que ve en la voz libre o en la reivindicación de derechos un peligro que debe ser contenido o aplastado.

En Hadramaut, dicen, esta mentalidad se traduce en bombardeos aéreos y en el ataque a zonas civiles, así como en la coordinación sobre el terreno con fuerzas ideológicas controvertidas, mientras que el mismo enfoque se materializó anteriormente con actuaciones de impacto internacional.

La impunidad como factor estimulante

Expertos en derecho internacional afirman que la falta de rendición de cuentas en algunos casos en el pasado envió un mensaje implícito de que las violaciones graves pueden ser contenidas políticamente, lo que alentó a la ampliación del margen de uso de la fuerza en otros escenarios, entre ellos Yemen.

Citan como prueba la audacia de atacar instalaciones civiles en Hadramaut y las alianzas sobre el terreno que acompañaron a los bombardeos aéreos, en un momento en que algunas de estas fuerzas están sometidas a una estrecha vigilancia internacional por su vinculación con ideologías extremistas.

Una nueva prueba para la comunidad internacional

Mientras el Ministerio yemení de Asuntos Jurídicos y Derechos Humanos anunció el inicio de la recopilación de información y la verificación de los informes sobre víctimas civiles, organizaciones de derechos humanos consideran que lo que ocurre en Hadramaut representa una nueva prueba para la credibilidad de la comunidad internacional frente a la cultura de la impunidad.

Observadores advierten de que limitarse a declaraciones de preocupación, sin medidas reales de rendición de cuentas, solo conducirá a la repetición antiguos escenarios, lo que sitúa la protección de la población civil y de los derechos humanos ante un desafío renovado.