El Polisario califica de 'maniobra de diversión' el abandono del sur del Sáhara por Marruecos

Paco Soto

Pie de foto: el jefe del Frente Polisario, Brahim Ghali.

El Frente Polisario, movimiento político apoyado por Argelia que lucha contra Marruecos por la independencia del Sáhara Occidental, no cree que su enemigo quiera solucionar el conflicto saharaui. Conflicto que envenena desde hace varias décadas las relaciones entre Marruecos y Argelia y frena la construcción política y económica del Magreb. El presidente del Polisario y de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), Brahim Ghali, calificó de “maniobra de diversión” el abandono militar unilateral de la región de Guerguerat, una zona conflictiva del sur del Sáhara Occidental fronteriza con Mauritania, por parte del Reino de Marruecos. Rabat envió tropas de las Fuerzas Armadas Reales (FAR) a la citada región el pasado verano para, oficialmente, combatir el contrabando, y acusó ante la ONU al Polisario de llevar a cabo incursiones militares y “provocaciones” en este territorio. Según Ghali, la única solución para resolver la crisis saharaui es llevar a cabo un referéndum de autodeterminación bajo los auspicios de Naciones Unidas en la antigua colonia española que contemple la solución independentista.

Marruecos se opone a la consulta y, a cambio, ofrece una amplia autonomía al territorio en discordia, pero bajo su exclusiva soberanía. Ghali hizo saber que el Polisario no retirará sus milicias armadas de la región de Guerguerat. El líder del movimiento independentista saharaui comunicó la posición oficial de la dirección con motivo del 41 aniversario de la proclamación de la RASD. Ghali estimó que en la “actual situación la responsabilidad es únicamente de Marruecos”. Además, Ghali exigió al secretario general de la ONU, el portugués António Guterres, y al Consejo de Seguridad de dicha institución que adopten “medidas concretas y directas para poner fin a las violaciones marroquíes del derecho internacional”. El jefe del Polisario lamentó que el referéndum de autodeterminación, en la práctica, haya sido apartado por la ONU desde que Kofi Annan asumió las riendas de la secretaría general de Naciones Unidas. El alto fuego firmado entre Marruecos y el Polisario el 26 de septiembre de 1991 es “frágil”, según Ghali, quien criticó el hecho de que la ONU ni siquiera haya sido capaz de elaborar un censo electoral de cara al referéndum. 

Llamamiento a España y Francia

Brahim Ghali hizo un llamamiento a España y Francia para que colaboren en la resolución del conflicto saharaui. Tanto Madrid como París saludaron la retirada de tropas marroquíes en la región saharaui de Guerguerat. Estados Unidos, la Unión Europea (UE) y la ONU adoptaron la misma posición. España es la antigua potencia colonial del Sáhara Occidental. La llegada del socialista José Luis Rodríguez Zapatero al poder significó un cambio de estrategia de España respecto a la crisis del Sáhara Occidental. España no rechaza el referéndum de autodeterminación bajo supervisión de la ONU, pero en la práctica, por razones económicas y geopolíticas, ve con buenos ojos la propuesta autonómica marroquí. Por su parte, Francia no es ambigua en este asunto; apoya abiertamente a Marruecos y defiende la solución autonómica para el Sáhara Occidental.

Valoración positiva

Los dirigentes y medios de comunicación marroquíes saludaron la decisión de su país de retirarse unilateralmente de la zona de Guerguerat. Fue una decisión que tomó el Rey de Marruecos, Mohamed VI, de común acuerdo con el Gobierno. En este sentido, el especialista marroquí en cuestiones estratégicas y militares Abderrahman Mekkaoui aseguró que la medida tomada por Rabat es “racional”. Según declaró el especialista al periódico digital marroquí ‘yabiladi.com’, la decisión “responde a la demanda del secretario general de la ONU, António Guterres, un político que conoce bien el Magreb y la naturaleza del conflicto saharaui y las tensiones entre Marruecos y Argelia”. Marruecos asegura que quiere contribuir activamente en la pacificación del Sáhara Occidental y la estabilidad del Magreb. Es por este motivo que, según sus dirigentes, el país magrebí ingresó en la Unión Africana (UA) en la cumbre que dicho organismo celebró en Addis Abeba (Etiopía) el pasado mes de enero.

Responsabilidad argelina

Abderrahman Mekkaoui se mostró convencido de que el origen del conflicto saharaui está en Argelia, cuyo afán por controlar países y situaciones políticas hace difícil mantener relaciones diplomáticas estables por parte de Marruecos. “Argelia intenta exportar sus crisis políticas, económicas y sociales, y quiere provocar tensiones militares en la región”, afirmó el investigador y profesor universitario. “Es por este motivo que Marruecos pide a Argelia que asuma sus responsabilidades africanas e internacionales”, indicó Mekkaoui. Por su parte, los medios argelinos informaron sobre la celebración del 41 aniversario de la proclamación de la RASD, y destacaron que la comunidad internacional no puede ser “indiferente ante el sufrimiento del pueblo saharaui”.

El escollo de Malí 

La sombra del conflicto saharaui es alargada, y es por esta razón que el Rey Mohamed VI anuló la visita oficial que tenía que llevar a cabo en Malí, un país golpeado por el terrorismo yihadista y las tensiones territoriales, en el marco de su última gira africana. El monarca quiso protestar por la influencia que ejerce Argelia en algunos sectores de la clase dirigente de Malí, sobre todo en círculos del entorno del presidente del país, Ibrahim Boubacar Keïta. Marruecos colabora activamente en varios proyectos económicos, sanitarios y en el ámbito de las infraestructuras con Malí y Mohamed VI goza de popularidad en al país subsahariano. Por ello, Rabat no entiende que Bamako no haya retirado todavía su apoyo a la RASD y colabore estrechamente con Argelia. Los dirigentes malienses relativizan las discrepancias con Marruecos y califican de excelentes las relaciones diplomáticas entre ambos países. El pasado 23 de febrero, el secretario particular del monarca alauita, Mounir El Majidi, encabezó una delegación marroquí que visitó Bamako para inaugurar una clínica prenatal.

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