Los republicanos luchan contra la apertura de EE.UU a Cuba e Irán

Natalia González Velázquez

Pie de foto: Cámara de Representantes de EEUU, durante la aprobación del acuerdo nuclear con Irán

El senador republicano Marco Rubio ha sido el que mejor ha explicado la posición mayoritaria del partido conservador ante la ofensiva diplomática de Estados Unidos con Irán y Cuba: “La historia recordará el 20 de julio de 2015 como el Lunes de la Rendición de Obama, el día en que dos enemigos jurados de EEUU le ganaron la partida al presidente y consiguieron concesiones históricas”.

Ese día, el Consejo de Seguridad de la ONU votó a favor del acuerdo sobre el programa nuclear de Irán y Washington vivió la reapertura de la embajada de Cuba, clausurada desde 1961.

Muchos republicanos se han opuesto frontalmente al acuerdo de Estados Unidos con Irán, pero la decisión de llevarlo a votación en el Consejo de Seguridad antes de que lo revisara el Congreso, ha sido lo que ha enfadado a los conservadores.

La mayoría republicana tanto en el Senado como en la Cámara de Representantes votará en contra del acuerdo, pero el presidente Barack Obama ya ha advertido que utilizará su poder de veto para salvaguardar una pieza que él considera clave en su legado presidencial.

Los republicanos necesitarían una mayoría de dos tercios para inutilizar el veto de Obama, es decir, convencer a 44 demócratas de la Cámara de Representantes y 13 senadores del partido opositor. Aunque algunos progresistas no están de acuerdo con el levantamiento de las sanciones de Irán, conseguir esa mayoría no parece viable.

En medio de la campaña de las elecciones presidenciales, todos los republicanos se han comprometido a acabar con el acuerdo con Irán en cuanto consigan llegar a la Casa Blanca.

Sin embargo, son muchos los analistas que opinan que esto no será fácil, puesto que volver a convencer a la comunidad internacional de recuperar las sanciones a Irán requeriría de un esfuerzo diplomático casi imposible, a no ser que Irán violara los términos del acuerdo.

Obstáculos legislativos y financieros a Cuba

En el asunto de Cuba, los republicanos tendrán más margen de maniobra. Aunque no puedan evitar que el Gobierno de Estados Unidos establezca relaciones con el régimen castrista, sí que pueden poner obstáculos legislativos y financieros. “Vamos a hacer todo lo posible para que la Embajada no reciba fondos. Hasta ahora hemos podido cancelar ese esfuerzo y la actual administración no ha podido conseguir los seis millones de dólares que busca para la nueva legislación”, ha asegurado la congresista republicana por Florida, Ileana Ros-Lehtinen.

Por su parte, el líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, ha advertido que bloquearía la nominación de cualquier embajador en La Habana, y ha recordado que el embargo y las sanciones económicas son una normativa del Congreso, y el Gobierno “lo tendrá muy difícil para levantarnos”. 

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