Rusia, África y el Sáhara: el juego diplomático que superó a los separatistas
“La legitimidad no se concede, se afirma mediante los hechos sobre el terreno y el reconocimiento internacional”; esta máxima se hizo más evidente durante el segundo Foro Ministerial de la “Asociación Rusia-África” en El Cairo, celebrado los días 19 y 20 de diciembre, donde la exclusión del Frente Polisario demostró cómo la realidad internacional puede voltear por completo las ambiciones separatistas.
Mientras Argelia esperaba que el foro se convirtiera en una plataforma para impulsar su agenda separatista, Moscú recordó a todos que la política realista se construye según criterios de poder, reconocimiento internacional y legitimidad ante la ONU, y no según los deseos de actores que buscan aliados en el espacio africano.
La decisión rusa no fue simplemente un acto organizativo; fue un mensaje doble: primero, que la Asociación Rusia-África debe permanecer como un marco de cooperación entre Estados soberanos, y no como un instrumento para avanzar agendas parciales; y segundo, que el tema del Sáhara no puede ser utilizado como herramienta de presión o chantaje en esta plataforma.
Este mensaje refleja la conciencia de Moscú sobre la sensibilidad del tema y su comprensión de que politizar el foro socavaría su credibilidad y alejaría a los países africanos de una cooperación económica y comercial efectiva con Rusia.
Por su parte, Argelia no se limitó a un gesto diplomático; intentó, al margen del foro, encontrar brechas para introducir la cuestión del Sáhara en discusiones bilaterales con algunos países africanos, como el encuentro del ministro de Exteriores argelino, Ahmed Attaf, con la ministra de Relaciones Internacionales y Comercio de Namibia, Salma Ashipala.
Sin embargo, estas maniobras no alteraron la ecuación: el foro se mantuvo como una fortaleza cerrada frente a cualquier intento de politización, mientras el enfoque permaneció en los objetivos centrales: profundizar la asociación económica y comercial y ampliar los horizontes de cooperación práctica, lejos de conflictos simbólicos.
Lo más evidente es cómo Argelia, que siempre se ha presentado como un actor central en la Unión Africana, se encontró en un nuevo aprieto diplomático. La firme presencia rusa y el respeto a la legitimidad internacional expusieron la fragilidad de la propuesta separatista y reafirmaron que cualquier influencia fuera del reconocimiento de la ONU permanece débil, sin importar las garantías o presiones bilaterales.
Este posicionamiento adquiere mayor relevancia si se considera la política constante de Moscú desde 2019: mantener relaciones con Estados reconocidos internacionalmente, evitar cualquier entidad que carezca de soberanía y apegarse a los estándares legales internacionales, incluido el apoyo creciente a la iniciativa de autonomía marroquí.
En este mismo contexto, la reciente postura rusa se puede interpretar a la luz de acontecimientos diplomáticos previos, como la apertura de Sergey Lavrov hacia la propuesta de autonomía y la negativa de Moscú a utilizar el veto contra la Resolución 2797 del Consejo de Seguridad de la ONU. Todas estas señales reflejan una estrategia clara: basarse en la legitimidad internacional y en los hechos reales sobre el terreno, evitando ceder ante reclamaciones o presiones externas, independientemente de las relaciones con países africanos o los contratos militares con Argelia.
Al final, este desarrollo demuestra que las grandes potencias, al enfrentar conflictos regionales complejos, tienden a optar por el realismo sobre los deseos separatistas, y que la capacidad de las agendas ilusorias para penetrar la escena internacional disminuye cuanto más se fundamenta la política en la legalidad y el reconocimiento internacional.
El futuro parece, por tanto, gobernado por la lógica de soluciones realistas. La autonomía marroquí sigue siendo hoy un eje que no puede ser ignorado en ningún proceso de negociación, mientras Argelia enfrenta una nueva realidad: que las ambiciones separatistas solo encuentran resonancia si se alinean con la legitimidad internacional.
Abdelhay Korret, periodista y escritor marroquí

