Rusia exhibe a niños ucranianos para adopción en una web oficial
La periodista María Senovilla alertó en “De cara al mundo” sobre la existencia de una web oficial rusa que ofrece en adopción a casi 300 niños ucranianos huérfanos, deportados desde territorios ocupados.
La plataforma permite filtrarlos por edad, rasgos físicos o personalidad, como si fueran productos. Según Ucrania, más de 19.000 menores han sido secuestrados desde 2022, muchos con familiares que los reclaman. Algunos, mayores de edad, se han enviado al frente. La Corte Penal Internacional acusa a Putin de esta deportación masiva.
Antes de ir con lo político, vamos, si te parece, con la cruda realidad. La semana pasada explicabas lo que hay realmente cuando se habla de negociar territorios. Hablamos de personas, de familias, de personas mayores, pero la invasión rusa de Ucrania ha provocado también otra situación execrable: niños ucranianos secuestrados a los que ahora están ofreciendo por Internet. Una absoluta vergüenza.
Son niños huérfanos que han sido deportados, como decías, a la fuerza, a la Rusia, desde los territorios ocupados en Ucrania, desde el Donetsk, desde el sur de Zaporilla, desde Jersón, y que ahora están expuestos en un catálogo online como si fueran objetos disponibles para ser adoptados de inmediato por familias rusas.
En la página web, que es una página web del Gobierno perteneciente al Ministerio de Educación, hay 294 huérfanos menores de 17 años, y las familias interesadas en adoptarlos los pueden filtrar por el color de ojos, por las aficiones o por el carácter, para elegir a un niño ucraniano a la carta. Las organizaciones de Derechos Humanos ya han denunciado que esta aberración es similar a un catálogo de esclavos, y que el objetivo es borrar la identidad, la condición de ucranianos, de todos los menores huérfanos, que no tienen a nadie que les protejan allí.
Hablamos de casi 300 niños huérfanos, pero son solo una parte de los miles de niños ucranianos que han sido deportados ilegalmente a Rusia desde que empezó la invasión a gran escala. Esta información la contamos en estos micrófonos, se desveló hace un par de años, gracias a una investigación periodística internacional, en la que también participaron medios de España, y ya entonces se dijo que el Kremlin había secuestrado a un mínimo de 13.000 menores. El Gobierno de Ucrania después aumentó esta cifra a 19.500. Dicen que hay 19.500 menores ucranianos que han sido secuestrados por Rusia, y la mayoría de ellos tienen padres o familiares que los están reclamando.
Algunos de estos padres, más bien las madres, que son las que pueden salir del país, se han arriesgado incluso a entrar en Rusia para buscar a sus hijos y traerlos de vuelta, pero ha sido solo una pequeñísima parte. La mayoría siguen allí y se han dado casos tan horrorosos como el de niños que, al cumplir los 18 años estando en suelo ruso, han sido movilizados forzosamente y enviados al frente de combate a matar a sus familias, a matar a los ucranianos. La propia Melania Trump envió una carta a Putin, que fue entregada por Donald Trump en Alaska, para pedirle que deje al margen del conflicto a los menores una consideración que probablemente sea ignorada por Putin.
De hecho, esta deportación masiva e ilegal de niños de Ucrania a Rusia es uno de los motivos por los que Putin está bajo orden de arresto de la Corte Penal Internacional. Algo que al mandatario ruso también le da exactamente igual.
Tremendo también como Donald Trump cambia de opinión cada dos por tres. Ahora anima a Ucrania a atacar a Rusia cuando ha estado pidiendo su rendición y que negocie territorios por paz. Cambia de opinión, pero también de actitud porque según le interesa. Y el ejemplo que podemos poner es alfombra roja y “la bestia”, la limusina para Putin. Y recepción de segunda para los europeos y Zelensky. Habría que analizar esto.
Sí, sí, así es. Este cambio de opinión, esta declaración de Trump de que Ucrania debería pasar a la ofensiva por los ucranianos se lo ha tomado al pie de la letra, porque el Ministerio de Defensa ruso ha informado esta misma mañana de que ha derribado 59 drones ucranianos de ala fija sobre nueve de sus regiones.
Los ataques ucranianos se han dirigido también a las bases militares que Rusia tiene instaladas en la ocupada Crimea y parece que lograron hacer blanco contra un oleoducto en la provincia de Briansk, que además surtía petróleo a Hungría, uno de los países de la Unión Europea que está siempre constantemente poniendo palos en la rueda cada vez que se habla de ayudar a Ucrania.
Es el segundo ataque con drones que Ucrania lleva a cabo esta semana contra objetivos militares y estratégicos, pero la realidad es que comparado con los ataques y bombardeos masivos que Putin lanza contra Ucrania, estos drones ucranianos son casi insignificantes. Y por mucho que ahora Donald Trump le diga al Gobierno ucraniano que juegue al ataque, armar una ofensiva eficaz no es algo que se pueda organizar de la noche a la mañana, que parece que es lo que pide ahora el presidente estadounidense.
¿Pero por qué pagan los europeos y esas armas se las compran a Estados Unidos?
Ese es uno de los motivos, pero es que, aunque paguen los europeos y aunque ahora Trump esté dispuesto a venderle armas requiere tiempo y requiere otra cosa muy importante, que es capital humano. Hacen falta hombres, que en Ucrania venimos denunciando desde hace meses, que es uno de los grandes problemas que tiene, porque los que estaban interesados en ir al frente ya se prestaron voluntarios hace mucho tiempo y ahora se está llevando a cabo una movilización que no está sentando nada bien a la sociedad y que lo que está generando son reclutas que no están tan motivados como los defensores ucranianos que había al principio de la guerra.
Y por retomar el tema del cambio de postura de Trump, que este detalle es importante, este cambio de postura se ha producido justo después de que Rusia haya bombardeado una fábrica de electrodomésticos situada en el oeste de Ucrania, cerca de la frontera con Polonia, que pertenecía a una empresa estadounidense. Zelensky se ha apresurado a denunciar que este ataque ha sido deliberado y esto supondría, una bofetada en la cara de Trump a pocos días de que le hubiera puesto a Putin esa alfombra roja, porque hace justo una semana que se producía ese encuentro entre Vladimir Putin y Donald Trump en Alaska donde le puso una limusina presidencial y una alfombra roja a pie de escalerilla en el avión para recibirle con todos los honores con los que después, el lunes pasado, no recibió a todos los líderes europeos que acompañaron a Zelensky a la Casa Blanca.
Afortunadamente, en este encuentro, a diferencia de aquel otro que se produjo hace unos meses, Donald Trump no humilló al presidente ucraniano. Yo creo que era parte del motivo por el que algunos líderes europeos, España no estaba, pero algunos líderes europeos arroparon a Zelensky para que no se volviera a producir una situación como esta, pero en comparación con los honores que le hizo a Putin, la recepción de la Casa Blanca fue un poco de segunda. De hecho, después de las conversaciones, se dedicó a mostrarle su colección de gorras de béisbol y una serie de cosas que no hizo con Putin, con el que estuvo hablando de negocios, con el que estuvo hablando de explotar Alaska, con el que estuvo hablando de cuestiones serias y más para tener en cuenta.
Este ataque en el que Rusia bombardeó las instalaciones estadounidenses fue un ataque masivo con 574 drones y 40 misiles, uno de los más potentes que se han producido en los últimos meses y que, además de la destrucción de esa fábrica, destruyó casas, destruyó empresas ucranianas, mató e hirió a personas, a ucranianos, y la diferencia ha sido que esta vez parece que ha abierto los ojos al presidente Trump. Llegó a decir que, si en dos semanas no hay resultados, no hay movimientos rusos hacia la paz, tras todos estos esfuerzos diplomáticos que se están haciendo por parte de Estados Unidos, por parte de Occidente, tal vez habría que plantear un enfoque distinto, porque es muy difícil, aseguraba Trump, ganar una guerra sin atacar al país invasor. Es la primera vez que pronuncia estas palabras.
Y además añadió que Ucrania es un gran equipo con una fantástica defensa al que no se le permite jugar al ataque. Tenemos que recordar que Ucrania tuvo terminantemente prohibido atacar objetivos en suelo ruso hasta finales de 2024, justo antes de que Biden desalojara la Casa Blanca, le dio permiso a Zelensky para usar los misiles tácticos Atacams contra Rusia. Se han producido algunos ataques, sobre todo en el norte, en la zona de Kursk, de Briansk, cuando aún tenía Ucrania ocupada una parte de ese territorio, pero tampoco se ha producido ningún gran ataque contra suelo ruso, más allá de estos que se hacen con drones.
No sabemos si esto ahora puede abrir un nuevo capítulo, si pueden llegar armas con las que Ucrania sea capaz de alcanzar objetivos significativos. Desde luego es un punto de inflexión muy importante las palabras de Trump, este cambio de opinión, y queda a esperar, si no se retracta en los próximos días, que todo es posible.
Además, por si tuviera poco con ese ataque a esa empresa americana en Ucrania, Sergei Lavrov, el ministro de Asuntos Exteriores ruso está dando largas a la reunión con Zelensky, y mientras tanto, sobre el terreno, Moscú ha tomado tres localidades, y los ataques, como bien decías, han sido masivos en los últimos días.
Ha habido 157 ataques rusos en el frente de combate en las últimas 24 horas, para que te hagas una idea de la presión que está ejerciendo el Kremlin para arrebatar todo el territorio posible a Ucrania antes de que le obliguen a parar la guerra, si es que eso es posible. Pero esta situación, estas intenciones, ya las adelantó el Gobierno ucraniano antes incluso de que Trump se reuniera con Putin. Dijo que tenía muy poca fe en este encuentro porque la actitud del Ejército ruso sobre el terreno de combate, sobre el campo de batalla, era todo lo contrario a un momento previo a querer una negociación.
O sea, el Ejército ruso ahora está presionando más, está intentando anexarse, destruir todo el territorio posible para pasar por encima, para conseguir adentrarse más kilómetros en Rusia. No está preparando el terreno para sentarse a una mesa de negociaciones. Todo lo contrario.
El hecho también de que Trump le haya dado un importante espaldarazo a Putin, al sacarle de ese ostracismo, de ese aislamiento internacional al que le habían sometido y ponerle una alfombra roja en Alaska, a Putin le ha servido para blanquear su imagen, para, a efectos de propaganda, vender la foto en su país como que está ganando la guerra y como que además le han legitimado. Y cabe esperar que el Ejército ruso ahora mismo, lejos de revertir esa situación, de congelar, aunque sean los frentes de combate para poder sentarse a una mesa de negociación, ya no digo alcanzar un alto del fuego, pero congelar los frentes, va a ser todo lo contrario. Putin está lejos de esa postura.
Además, Rusia ha advertido que cualquier debate sobre las garantías de seguridad que Occidente esté considerando para Ucrania, que es otro de los elementos clave, pero esas garantías que no tengan en cuenta la postura de Moscú no van a llevar a nada, claro. Estamos hablando de soldados en tierra que nadie quiere poner, estamos hablando de garantías de seguridad en el espacio aéreo, pero eso es muy complicado.
Además, Zelensky ha contrarrestado estas peticiones de Rusia y ha dicho que por parte del Gobierno ucraniano va a ser lo contrario, que hasta que no haya unas garantías, ellos ni van a ceder ningún tipo de territorio, ni van a ceder a ninguna de las demandas de Rusia, que en la mayoría de los casos es que son imposibles. Rusia lo que está demandando es que Ucrania le entregue el norte de Donetsk, que es ese trocito del Donbass que aún está bajo el control del Gobierno de Ucrania, que se lo entregue sin prestar batalla y a cambio ofrece congelar el resto del frente de combate, o sea, ni siquiera ofrece devolver ningún territorio en el sur de Zaporilla o en el sur de Jersón. Lo que ha propuesto es quedarse con lo que tiene y que además le regalen el norte de Donetsk.
Esto es inviable, primero porque el 75 % de la población ucraniana no quiere que se cedan territorios y esto generaría un malestar social que sería inasumible para el Gobierno de Zelensky. Pero es que además hay que tener en cuenta que, si esto se produjera, si Ucrania regalara el norte de Donetsk a Rusia, el Ejército ruso avanzaría de un plumazo a esa frontera que hay entre el Donbass y las provincias de Dnipro y de Járkov. Y lo que tendría por delante sería una extensión, una llanura que es muy difícil de defender por parte de Ucrania y que sería una lanzadera, estas palabras las dijo Zelensky, una lanzadera para una nueva invasión sin tener prácticamente nada por delante.
Porque el norte de Donetsk, por su orografía, es mucho más fácil de defender que si consiguen avanzar hasta la provincia de Dnipro. Los expertos a nivel táctico y militar dicen que, de seguir a este ritmo, por mucho que Rusia presione, para conseguir conquistar por la fuerza ese norte de Donetsk podrían pasar probablemente años. Y lo que está pidiendo Putin es que no, que se lo regalen a cambio de nada.
Son demandas que Ucrania difícilmente va a poder dar y si ahora además Putin mantiene su postura de que pase a un terreno ofensivo, esto no se va a producir. Además, volviendo al tema de las garantías, Ucrania estos días está recordando que ya hubo un pacto, una garantía que se le dio al país para preservar su integridad territorial, en 1994 con esos acuerdos de Budapest que firmaron Washington, Reino Unido y Rusia y que no han servido para nada, han sido papel mojado. En algún momento se va a tener que hablar si no es de la incorporación de Ucrania a la OTAN, será de la incorporación de Ucrania a la UE.
Y mientras no haya ese tipo de garantías reales y mientras no se produzca algún gesto de buena voluntad de Rusia, que ahora mismo no está teniendo lugar, esa mesa de negociación es imposible que avance.
