La primera en África desde la etapa de la Unión Soviética

Rusia planea abrir una base naval en Sudán

photo_camera PHOTO/AP - Rusia planea abrir una base naval en Sudán

Rusia expande su esfera de influencia militar de terrestre a marítima en el continente africano, proponiendo abrir su primera base naval en África desde la época de la Unión Soviética en Sudán. En la época de la URSS, Rusia tuvo una base naval en Somalia, donde ahora tiene una Turquía. En el ámbito terrestre, las fuerzas militares rusas ya se encontraban desplegadas permanentemente en varios países del continente africano como en Egipto, en Mozambique y en la República Centroafricana.

En el ámbito naval, esta base, además de ser la primera en África, es la segunda base rusa fuera del territorio de la antigua Unión Soviética, siendo la otra la de Tartús en Siria. El pacto se firmó este pasado seis de noviembre entre el Gobierno de la transición sudanesa y el primer ministro ruso Mikhail Mishustin, pero no se ha hecho público hasta una semana después. En el acuerdo se estipula que la base del mar Rojo podrá utilizarse para tareas de abastecimiento, reparación y paradas técnicas, lo que será de gran utilidad a los buques rusos que hasta entonces tenían que hacer largas rutas desde el mar Báltico hasta el océano Índico.

El mar Rojo es un enclave estratégico que le permitirá acceder al océano Índico sin necesidad de pasar por su base en Tartús para reabastecerse, como es el caso hasta el momento. A pesar de que se la considera una base naval, no tendrá buques permanentes, sino que funcionará como un centro logístico naval donde pararán los buques, a diferencia de algunas bases militares en Djibouti como la americana que sí tienen barcos permanentes.   

La base tendrá capacidad para 300 personas (militares y personal civil) y cuatro buques de guerra con posibilidad de que tengan capacidades nucleares mientras respeten las legislaciones de seguridad ambiental y nuclear. Rusia también tendrá acceso a los puertos y aeropuertos sudaneses para transportar armas, munición y equipamiento. Otro de los detalles de este acuerdo es el hecho de que esta base naval estará bajo la jurisdicción rusa durante 25 años, con la posibilidad de renovarlo durante otros 10 años.

A cambio, Rusia ha expresado su voluntad de dar soporte militar y equipamiento, incluyendo armamento a Sudán gratuitamente si este país se compromete a defender permanentemente la base con capacidades aéreas. No se conoce cuánto costará la base al Gobierno ruso, pero la de Tartús, que es similar en concepto y tamaño, le cuesta, de acuerdo con las estimaciones de Nezavisimaya Gazeta Daily, 41,5 millones de dólares anuales. 

Esta no es la primera vez que Rusia intenta establecer una base en África, ya lo intentó en el pasado en Djibouti, pero las negociaciones no fueron fructíferas. Djibouti también alberga las bases extranjeras de Estados Unidos, Francia, Japón, China e Italia. A pesar de que el acuerdo se haya firmado este año, con el Gobierno de transición sudanés, la relación militar ruso-sudanesa comenzó en 2017 cuando el expresidente Omar al-Bashir visitó Moscú para firmar un acuerdo de cooperación con Rusia para modernizar las Fuerzas Armadas sudanesas.

Desde entonces, la relación diplomática, económica y militar se ha estrechado, con ejemplos como el acuerdo para la construcción de una central nuclear en Jartum, y la compraventa de vehículos de infantería y helicópteros de combate para actualizar el armamento de las Fuerzas Armadas sudanesas. A pesar del derrocamiento de Al-Bashir, Rusia ha continuado su relación con el general Al-Burhan, que es el presidente del Consejo Soberano, el órgano encargado de llevar acabo la transición en Sudán. 

El Gobierno de transición sudanés ha llegado a este acuerdo con Rusia tan sólo unos meses después del acuerdo de normalización entre Israel y Sudán que fue moderado por Estados Unidos. Las relaciones entre Estados Unidos y Sudán también habían mejorado desde la decisión del presidente Trump de sacar de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo a Sudán, una vez que pagasen sus deudas con las víctimas de varios atentados a distintas Embajadas americanas que habían sido orquestados por Al-Qaeda desde el territorio sudanés.

Este acuerdo con Rusia peligra ante el acercamiento del último año con Estados Unidos. Por su parte, el Gobierno estadounidense no ha comentado sobre esta base naval ya que Sudán todavía no ha confirmado ni desmentido que el acuerdo sea cierto, a pesar de que Rusia haya publicado el borrador del texto en internet. La nueva base naval en Sudán es una continuación lógica de la estrategia rusa en el continente africano, que culminó en 2019 con la cumbre ruso-africana en el Kremlin donde asistieron más de 40 líderes africanos. Rusia se está convirtiendo en una potencia indispensable con el que contar para la toma de decisiones en África, siendo el primer vendedor de armas a la región y ampliando cada día su esfera de influencia militar, política y económica en el continente. 

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