Sáhara Occidental: inicio de negociaciones sobre la base del plan autonómico de Marruecos
El Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (ONU) dio su aval a la propuesta autonómica de Marruecos para el Sáhara Occidental como la base más seria y creíble para rematar las negociaciones por una solución negociada para el futuro de la soberanía del Sáhara Occidental.
Recientemente, Dajla, en el Sáhara Occidental, acogió el foro MD Sáhara para analizar los mecanismos de cara a implementar la autonomía regional del Sáhara bajo soberanía marroquí, en el marco de la reciente invitación del rey Mohamed VI a los órganos políticos nacionales, las instituciones y las fuerzas sociales del país a participar en el desarrollo de una visión integral para la iniciativa de autonomía en el Sáhara. Además, el Foro MD Sáhara conmemoró el 50 aniversario de la Marcha Verde, símbolo de unidad nacional y de ambición continental de Marruecos.
Nourdine Mouati, analista geopolítico, gestor de proyectos de cooperación internacional y miembro activo de la sociedad civil en Dajla, expuso ante los micrófonos del programa “De cara al mundo” las claves sobre el Sáhara Occidental tras el respaldo dado por Naciones Unidas a la propuesta autonómica de Marruecos, la cual ya había sido apoyada por más de 100 países en el escenario internacional, incluidas naciones tan relevantes como Estados Unidos, Francia, Alemania o España.
Señor Mouati, la resolución 2797 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, con 11 votos a favor, tres abstenciones y un país que no votó, es clara a la hora de impulsar la convocatoria de la mesa de negociación, donde la base de la discusión sea el plan de autonomía para el Sáhara bajo soberanía marroquí, presentado por el rey Mohamed VI en 2007. ¿Qué pasos hay que dar ahora?
Ha sido una decisión histórica. Histórica también por la abstención también de países que ofrecían apoyo a Argelia en este conflicto artificial, como puede ser Rusia o China, pero la cuestión ahora principalmente es, como dijo Su Majestad el Rey en su discurso del 31 de octubre, empezar ya a preparar las siguientes fases.
Las siguientes fases se resumen en que se deben iniciar negociaciones sobre la única base del plan de autonomía marroquí. No se van a negociar más soluciones o más ideas que se le ocurra a la otra parte, principalmente a Argelia.
Se van a iniciar las negociaciones, se va a iniciar también un proceso de consulta a nivel nacional y ese proceso de consulta pues será dirigido no solo a los pobladores, que son mayoría del territorio, de los territorios del sur de Marruecos, sino también a la población de Tinduf, a la población que es originaria del territorio, que son marroquíes, y luego también habrá que cambiar la Constitución e integrar plan de autonomía.
Principalmente, esos son los pasos a dar, negociaciones, consulta y también las modificaciones a nivel de la Constitución del Reino de Marruecos. Esos son los pasos que hay que dar. Varios países a nivel internacional insistieron en que es la única solución realista y viable y hay que trabajar sobre ella.
A veces se obvian otros aspectos históricos y es que hay unas dos cuestiones muy importantes.
Marruecos fue el país que introdujo esta cuestión, este conflicto artificial en Naciones Unidas en 1963. Es decir, nosotros creemos en Naciones Unidas, creemos en lo que es la legislación a nivel internacional, en el marco legislativo internacional y somos un país serio y por eso se introdujo ya en 1963. Es decir, ya una década antes de la creación del Frente Polisario, esta cuestión estaba en Naciones Unidas para iniciar el proceso de descolonización de ese territorio que es de origen marroquí.
Más aún, Marruecos fue el país que en 1975 se dirigió a la Corte Internacional de Justicia para aclarar que este territorio, antes de la colonización española, estaba bajo soberanía marroquí y así lo dice implícitamente el dictamen de la Corte Internacional de Justicia del año 75, que no era una tierra de nadie, sino que había unos lazos muy importantes entre las tribus del sur de Marruecos y el sultán de Marruecos.
En fin, empezamos una etapa muy importante, una etapa para solucionar este conflicto que ha durado muchos años, más de 50 años, que ha generado tantas víctimas y tanto dolor y es hora de que, y así lo han entendido las potencias internacionales, se de solución a este conflicto y sobre la base seria del plan de autonomía. También se recalca que el plan de autonomía no ha sido una invención de Marruecos, sino que ha sido un proceso de concertación con la población del sur de Marruecos que empezó en 2004.
Es decir, lo que es el plan de autonomía en sí es el resultado de la concertación con las principales tribus del sur de Marruecos, que son las que representan a la mayoría de la población de lo que denominan Sáhara Occidental. Y así se nota en el texto, es un plan de autonomía muy ambicioso y garantiza todos los derechos, tanto políticos como los otros derechos de acceso a servicios públicos, de poder desarrollar sus derechos económicos, pues están en ese texto, y es la única base de negociación.
Señor Mouati, íbamos a ir a eso, la intención manifestada por el rey de Marruecos en esa reunión de sus consejeros con representantes políticos y sociales es que el contenido del plan de autonomía se desarrolle, se haga con la participación de la sociedad marroquí.
Sí, como ya estaba en su génesis, en 2004, se empezó ese proceso de concertación con todos los representantes de las tribus del sur de Marruecos, con los partidos políticos de Marruecos y también con la sociedad civil. Y es un plan muy ambicioso, el plan que, insisto, es realista, se ha consensuado con la población local de las regiones del sur de Marruecos, y que es un plan que impulsa la gestión democrática a nivel de estas provincias del sur de Marruecos, otorgándoles poderes legislativos, es decir, un Parlamento autonómico, poderes ejecutivos, disponer de un gobierno regional y hasta un poder judicial autónomo. Creo que es el marco más avanzado al cual se puede llegar en el marco de la soberanía de Marruecos, que, evidentemente, conservará los aspectos ligados a la protección de la soberanía nacional ante amenazas externas.
Es una propuesta que mueve el pueblo. Esperemos ahora que el enviado especial de Naciones Unidas convoque cuanto antes esa mesa de negociación y que Argelia, el Frente Polisario, incluso yo me atrevería a decir que otros representantes saharauis, como por ejemplo el Movimiento Saharauis por la Paz, participen. Otro de los puntos tratados en el discurso del rey de Marruecos, en ese mismo día de la resolución del 31 de octubre, es el regreso de los saharauis que ahora están en los campamentos de Tinduf. Un regreso que tiene ajustes que hacer en las tribus.
Sí, exactamente. Hay que insistir sobre una cosa. Hay un discurso de Su Majestad el Rey, el punto Hassan II, de 1988, coincidiendo con el aniversario de la Marcha Verde, en el cual expresó que el Estado era misericordioso. Es decir, desde 1988 hay retornados, hay gente que escapa de los campos de concentración de Tinduf, controlados por los militares de Argelia, y, desde ese año, desde el año 88, han retornado cientos y cientos de familias que fueron secuestradas, obligadas a abandonar el territorio en 1975 y posteriormente.
Esos retornados que están actualmente, que encontramos en El Aaiún, que encontramos en Tarfaya, que encontramos en Guelmim, que encontramos en Dajla, viven y disfrutan de todos los derechos que antes no tenían en los campamentos de Tinduf, y son parte de la sociedad civil y del poder político en Dajla. Entre ellos, por ejemplo, en Dajla y en otras regiones del sur de Marruecos. Ejemplo de ello es, por ejemplo, el presidente de la región del Consejo Regional de Dajla, que es un retornado.
Es decir, el derecho de retorno ha existido siempre para los habitantes o los retenidos en los campamentos de Tinduf, y van a ser una parte importante también del futuro de las tres regiones del sur de Marruecos, y lo están haciendo ahora. E insisto sobre Su Majestad y su discurso, en el cual ha recalcado un aspecto muy importante, que no hay ni vencedores ni vencidos, y les ha invitado, como hizo ya su padre en 1968, a que retornen y disfruten de los derechos y del desarrollo que está conociendo el sur de Marruecos. Yo creo que es un aspecto muy importante.
Hay otro punto en el plan de autonomía en el que se fija también que va a haber una amnistía general. Esto es un punto que yo veo muy reconocible y complicado. Yo soy del sur de Marruecos, del Sáhara marroquí, conozco muy bien la realidad política y social y tribal del sur de Marruecos.
Va a ser un punto complicado lo de la amnistía general. Hay muchos dirigentes del Frente Polisario, una organización que muchos países califican de terrorista, que tienen las manos manchadas con sangre de cientos de víctimas originarias del sur de Marruecos. Y las familias de las víctimas siguen exigiendo justicia y reparación.
Creo que hay que tener en cuenta, y mucho, la opinión de las víctimas del Frente Polisario, de la gente que ha sufrido los secuestros, los asesinatos, los atentados... ¿Qué vamos a hacer con ellos? Y las tribus lo están recalcando. Ese es el punto más crítico, diría yo, del plan de autonomía. El derecho de las víctimas y de sus familiares a ser recompensados y que haya justicia. Ese es el único punto que veo complicado.
Por lo demás, en el sur de Marruecos y en Dajla, por ejemplo, la gente disfruta de todos sus derechos políticos y sus derechos económicos, viven bien, a diferencia de lo que ocurre en los campamentos de Tinduf, donde la gente vive retenida en unas condiciones muy deplorables.
Sin duda, cada día que regresamos a Dajla, yo habré venido como unas ocho veces este año, vemos que la ciudad y la región van mejorando día a día. Otro punto del discurso es el de la reconciliación con Argelia. ¿Es posible esta reconciliación? ¿Argelia puede ceder a la presión o a los intereses o a lo que es la situación de hecho ahora mismo en la escena internacional y lo que ha pasado en Naciones Unidas para recuperar las relaciones con Marruecos?
Marruecos desde siempre ha tendido la mano hacia Argelia, y el rey de Marruecos, en todos sus discursos, ha tendido la mano hacia el régimen argelino. Lo que pasa es que, desgraciadamente, nuestros vecinos y hermanos del este, pues están gobernados por una oligarquía militar que no entiende otro lenguaje que el lenguaje de la hostilidad y la beligerancia. Yo creo que la Administración norteamericana lo ha dejado claro, Donald Trump lo ha dejado claro a través de su enviado especial para la región MENA: Argelia debe volver a las negociaciones, es parte esencial de este conflicto artificial, y debe aceptar lo que decidan los países del mundo.
Es decir, las decisiones de Naciones Unidas también implican a Argelia, y Argelia debe de implicarse en este proceso. Pero a Argelia, como bien sabemos, no le interesa el plan de autonomía, porque ellos tienen también un grave problema que no es artificial, que es el problema de la autodeterminación del pueblo de la Cabilia de los amazigh del norte de Argelia, que reclaman desde hace siglos, antes ya de la colonización francesa, su independencia y ser Estado. Y ellos saben que el plan de autonomía marroquí va a ser una cuestión muy complicada de gestión a nivel interno.
Y luego Argelia se ha gastado millones de dólares que podía destinar a su desarrollo a financiar a una guerrilla de asesinos, permítame la expresión, de matones, para mantener un conflicto y un poco desviar la atención de su población local. Es hora, como ha dicho la Administración norteamericana, de que Argelia acepte la realidad de las cosas y que no sea un Estado gamberro, y que trabaje con las potencias internacionales para dar solución a este problema. Es hora de hacerlo, y Marruecos ha tendido la mano.
Desde Marruecos, consideramos a los argelinos los consideramos un pueblo hermano, más aún ahora que estamos en vísperas de la Copa de África de Naciones. Desde todos los estamentos del Gobierno marroquí se ha dado la bienvenida a los fans de fútbol a nivel de Argelia y a la selección argelina, que va a mantener varios encuentros de fútbol.
Argelia, desgraciadamente, tiene esa oligarquía militar, el sistema político de Argelia no es democrático, y, por lo tanto, es al pueblo argelino al que le corresponde cambiar las cosas.
Yo soy muy pesimista en cuanto a la opinión de Argelia, y así se ha demostrado en estos últimos días. Argelia sigue erre que erre insistiendo sobre un conflicto artificial que ellos han financiado, que ellos han apoyado, y que ha tenido también, no olvidemos a víctimas españolas, más de 350 españoles asesinados por el Frente Polisario. Esas víctimas también exigen justicia, reparación, y Argelia tiene la mano ahí.
Argelia apoya al Polisario, y apoyó también a ETA, no lo olvidemos, y creo que ese es el mensaje que se debe trasladar a la opinión pública española.
La Administración Trump dijo que esperaba arreglar el problema entre Argelia y Marruecos en 60 días, vamos a ver si es posible. También habría que analizar y sobre todo difundir que el Sáhara forma parte de una estrategia global de Marruecos. Está relacionado con las iniciativas atlánticas, la política de desarrollo regional, dentro de lo que es una dinámica de estabilidad, prosperidad, no sólo para el Sáhara, para Marruecos, sino también para todo el norte de África, para el Mediterráneo, diría yo.
Sí, Marruecos es un país abierto, es un país serio, que trabaja a nivel internacional, que lucha también por la prosperidad y por garantizar la paz en varias regiones, entre ellas también la región del Sahel, por eso la estrategia atlántica está orientada a garantizar la prosperidad en todo ese territorio tan sensible como es el Sahel o como es el África subsahariana, y ahí las regiones del sur de Marruecos, principalmente en la región de Dajla, juegan un papel muy importante, porque es nuestra extensión o nuestro territorio de contacto con países hermanos como pueden ser los países del Sahel o Mauritania, y ahí pues pasará, por ejemplo, el gasoducto que unirá Marruecos con varios países y principalmente con Nigeria.
Ahí también se ha planteado una plataforma logística abierta a todos los países de la zona, en especial a los países del Sahel. Marruecos tiene esa visión de apertura de una economía liberal que favorece que haya inversiones, que haya prosperidad, porque es lo más importante. Hay que evitar entrar en conflictos, hay que evitar darle alas al terrorismo, ¿y eso cómo se hace? Pues con medidas sociales y económicas, con apoyar el desarrollo, que los jóvenes, tanto del Sahel y de otras regiones de África, tengan acceso a oportunidades de desarrollo.
Eso Marruecos lo ha entendido muy bien. Marruecos es el primer actor a nivel de la cooperación al desarrollo, el primer actor africano en todo el continente que financia proyectos de cooperación en todo el continente a través de la Agencia Marroquí de Cooperación Internacional. Y creo que las iniciativas impulsadas por Su Majestad el Rey Mohamed VI, como la iniciativa atlántica, que tiene su base en Dajla, con ese puerto de Dakhla Atlantic y esa zona franca, abierta a todos los países de la zona y principalmente a los países del Sahel, va a permitir crear ese espacio de prosperidad compartida, que esperemos que el Gobierno de Argelia lo entienda así y también se reúna a estas iniciativas.
Es la única forma de garantizar la paz y la prosperidad en toda esa región y en otras regiones afectadas, como puede ser el Mediterráneo o Europa.
Para finalizar, estamos viendo el desarrollo de las provincias del sur y de Dajla. Yo creo que, políticamente, la resolución de Naciones Unidas es un antes y un después, sobre todo para aquellos empresarios que pudieran tener algún tipo de prevención o recelo a la hora de aprovechar las enormes oportunidades que está ofreciendo el Sáhara bajo soberanía marroquí de inversión, de desarrollo y, sobre todo, de crear un marco de actividad económica, empleo de calidad en los sectores de logística, de turismo, de agricultura, de pesca, de energías renovables, etcétera, donde aquí España puede jugar un papel muy importante más allá de comentarios o de intereses de la extrema derecha o de la extrema izquierda que no son en absoluto los intereses ni de España ni de Marruecos, dos socios aliados con intereses complementarios, además respaldados por la Unión Europea, por Estados Unidos.
Sí, a España se le espera y no debe de perder esta oportunidad. Los norteamericanos ya han destinado más de 1.500 millones de dólares a sus empresas para que empiecen a invertir en el sur, en las provincias del Sáhara marroquí. Por ejemplo, General Electric ya tiene un proyecto millonario para producción de hidrógeno verde.
Francia, a través de la Agencia Francesa de Desarrollo, que es un banco de desarrollo que depende del Gobierno francés, ya ha destinado más de 150 millones de euros. Otros países ya se están instalando ahí, desde polacos hasta húngaros, y otros países muy importantes como Gran Bretaña, por ejemplo, tienen a empresarios que ya están trabajando en proyectos de hidrógeno verde. Los empresarios españoles también están entendiendo esta dinámica, tanto del sector agrícola como del sector pesquero.
Hay muchas empresas españolas y empresarios que ya están trabajando en el territorio, y también hay multinacionales como Acciona que tienen ya proyectos en marcha. Ahora la Administración española, a través del ICEX y de otros órganos que favorezcan la internacionalización de las empresas, deben de abrir oficina, tanto en El Aaiún como en Dajla o en Esmara, y empezar a trabajar, porque es una gran oportunidad que no debe perder España. España, ya en los acuerdos de Madrid en 1975, se comprometió, primero, a descolonizar el territorio y, segundo, a participar en su desarrollo.
Y es hora de que la Administración española esté presente y vuelva al territorio de forma digna y también de forma muy abierta y de colaboración con Marruecos, con el socio estratégico número uno de España a nivel de África, que es el Reino de Marruecos. Yo creo que no solo a nivel empresarial, sino que deben de abrirse también los centros culturales. Ahora tenemos una delegación del Instituto Cervantes de Marrakech que está en El Aaiún, pero necesitamos también un Instituto Cervantes en Dajla.
Necesitamos también que a los edificios que son de propiedad española en los territorios del Sáhara marroquí se les dé atención y que se les dote también de actividad. Y creo que es hora de que España retorne al Sáhara marroquí y trabaje junto con la Administración marroquí para el desarrollo de estos territorios. Es una oportunidad que España no debe de permitirse perder.
Y ese es mi mensaje a la opinión, tanto a la Administración española como a los empresarios españoles que ya están presentes. Yo conozco muchos casos en Dajla, además colaboramos con muchas empresas, tanto a nivel de energías renovables como de pesca y agricultura. Y es hora de que los empresarios conozcan esas oportunidades que ofrecen las regiones del sur de los Marrocos, las regiones del Sáhara marroquí.
