Sudán, los ciudadanos bajo el infierno de los mercenarios extranjeros

La presencia de combatientes mercenarios extranjeros ha provocado una ola de pánico entre los sudaneses, agravando aún más su sufrimiento en medio de la guerra que asola el país desde mediados de abril de 2023
Sudán
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  1. Ola de miedo generalizada
  2. Falsas ofertas de empleo

Una investigación publicada por el sitio In Depth Reports reveló la existencia de combatientes extranjeros con nacionalidad colombiana que luchan en las filas del ejército sudanés. Estos llegaron a Port Sudán a través de una red secreta que recluta soldados colombianos retirados para participar en la guerra de Sudán, bajo falsas promesas de empleos en el sector de seguridad.

El informe explica que el fenómeno de los mercenarios —o “contratistas militares”, según la terminología empleada— ha experimentado un crecimiento notable durante las dos últimas décadas. Pasó de ser una práctica aislada a convertirse en una industria transnacional que produce ejércitos auxiliares o pequeñas unidades especializadas en misiones de combate y seguridad. En el centro de este auge, Colombia ha emergido como uno de los principales reservorios humanos que alimentan este mercado global.

Ola de miedo generalizada

La investigación, elaborada por el sudanés Fathi Ahmed y los colombianos Juan Álvarez y Camila Torres, muestra cómo los mercenarios hispanohablantes siembran el miedo y el descontento entre la población civil.

Aisha, una mujer de unos cincuenta años que huyó con sus cinco hijos tras el asalto a su barrio en la ciudad de Nyala (Darfur), relató: “Cuando las fuerzas del ejército entraron en nuestra zona, no fue algo normal. Escuché voces en idiomas que no comprendía, pero una palabra se repetía constantemente: Colombia, Colombia. Vi a un hombre corpulento con uniforme militar y un parche amarillo, azul y rojo. Entonces comprendí que enfrentábamos a combatientes extranjeros.”

Aisha añadió que los niños estaban “aterrados. Ya no sentíamos que estábamos rodeados por nuestro propio ejército, sino por desconocidos venidos de lejos.”

Otro testigo dijo:“Estaba seguro de que esos hombres no eran árabes ni africanos. Fue impactante… No luchamos solo contra un ejército nacional, sino contra extraños traídos desde otro continente. Eso destruye cualquier sentido de pertenencia o justicia.”

Falsas ofertas de empleo

Los mercenarios colombianos llegaron a Sudán atraídos por anuncios misteriosos en las calles de Bogotá y Medellín que decían: “Empleos de seguridad con buenos salarios en Oriente Medio – contratos oficiales – sueldos en dólares estadounidenses.”

Carlos Giovanni, un exsoldado del ejército colombiano que se retiró anticipadamente y logró huir de Sudán para regresar a su país, contó: “Un oficial retirado se puso en contacto conmigo y me ofreció un contrato con una empresa privada. Me dijo que el trabajo consistía en proteger instalaciones petroleras en Oriente Medio, con un salario de hasta 3.000 dólares al mes. Para nosotros, eso es una fortuna. Muchos de mis compañeros aceptaron de inmediato.”

Sin embargo, más tarde descubrió que el destino no era Libia —como les habían hecho creer—, sino Sudán. Allí él y sus compañeros se encontraron con una realidad completamente diferente: campos de entrenamiento, frentes de combate sangrientos y una guerra de la que ni siquiera conocían las causas, según concluye la investigación.