Trump presenta en Davos su plan para la “nueva Gaza”: rascacielos, turismo y una reconstrucción sin calendario
El proyecto urbanístico, defendido por Jared Kushner ante el Foro Económico Mundial, promete transformar la Franja en un enclave económico de alto valor
- Presentación del plan y argumentos de Trump
- Objetivo económico y diseño urbanístico
- Fases, inversión y metas de crecimiento
- Condiciones de seguridad y reacciones de Israel
- Respuestas de Hamás, Autoridad Palestina y ONU
- Evolución sobre el terreno y próximos pasos
Con la Junta de Paz encarrilada, el Gobierno de Donald Trump dio a conocer en Davos, Suiza, su plan urbanístico para reconstruir la Franja de Gaza, al que denominó como la “nueva Gaza”, tras casi tres años de conflicto militar.
Sin embargo, este plan, al igual que la Junta de Paz presentada en el mismo día, ha generado preocupación. Especialmente debido a su dudosa viabilidad política, la falta de garantías de seguridad para la población palestina y la persistente violencia en la región, lo que plantea serias dudas sobre su aplicación.
Presentación del plan y argumentos de Trump
La propuesta fue presentada por Jared Kushner, el yerno del presidente estadounidense y empresario inmobiliario, en el Foro Económico Mundial. Esto coincidió con la formación de la Junta de Paz, el organismo creado por Washington para supervisar el alto el fuego en Gaza y otros conflictos regionales. Trump defendió el proyecto haciendo referencia a su experiencia como promotor inmobiliario.
“Miren esta ubicación junto al mar. Miren esta preciosa propiedad, es única y tiene una calidad arquitectónica que no se ve a menudo. Su gran estilo de diseño la distingue y estoy seguro de que será atractiva para muchos. Gaza podría tener un potencial extraordinario si realmente se gestionara bien”, señaló Trump durante su discurso de presentación del plan de reconstrucción.
Objetivo económico y diseño urbanístico
El objetivo de la Casa Blanca es transformar ese territorio, para que una zona que hoy está devastada se convierta en una oportunidad económica. Una idea que Washington ya deslizó hace meses cuando anunció la intención de crear la “Riviera de Gaza”, algo así como un espacio vacacional al estilo del Caribe.
Durante la presentación, las diapositivas que mostró Kushner mostraban la transformación total del enclave palestino que el Gobierno americano desea. Se podían observar rascacielos para viviendas y hoteles frente al mar, ciudades nuevas con un buen diseño, centros de datos y complejos de playa. “Al principio pensábamos en una zona libre, luego en una zona para Hamás. Después dijimos: planifiquemos un éxito rotundo”, declaró Kushner.
Fases, inversión y metas de crecimiento
El plan general para la Franja, donde residen alrededor de dos millones de personas, la mayoría de ellas desplazadas internamente, se llevaría a cabo en cuatro etapas. La propuesta establece que la primera fase comience en Rafah, al sur, y finalice en la ciudad de Gaza.
El proyecto requiere una inversión mínima de 25.000 millones de dólares y, según el equipo de Trump, podría elevar el PIB de Gaza hasta los 10.000 millones de dólares y alcanzar una valoración de 200.000 millones de dólares para 2035, además de la creación de más de 500.000 puestos de trabajo directos.
Condiciones de seguridad y reacciones de Israel
Kushner mantuvo su postura de que “no hay plan B”, asociando cualquier progreso al desarme total de Hamás, lo cual dificulta más las cosas. “Sin seguridad total, una reconstrucción duradera no es posible”, señaló Kushner al respecto. Desde Israel, el primer ministro Benjamín Netanyahu expresó una recepción cautelosa a la propuesta, reafirmando que la seguridad es y seguirá siendo la prioridad esencial.
“Israel no permitirá ninguna reconstrucción que sirva para que Hamás se rearme o vuelva a amenazar a nuestros ciudadanos”, aclaró Netanyahu. Israel tiene claro que cualquier iniciativa de reconstrucción debe incluir controles de seguridad estrictos y verificables. Esto es prioritario para el Gobierno.
Respuestas de Hamás, Autoridad Palestina y ONU
Hamás, por su parte, se negó rotundamente. Un representante del movimiento islamista describió la proposición como una “fantasía inmobiliaria” hecha a base de la sangre del pueblo palestino. Indicó que a su parecer este proyecto no toma en cuenta la voluntad del pueblo ni su derecho a decidir sobre su territorio. La acusación a Washington fue clara: intentar “redefinir Gaza sin consultar a sus habitantes ni respetar sus derechos nacionales”.
Asimismo, la Autoridad Palestina también se expresó. Un funcionario importante en Ramala señaló que “la reconstrucción no será legítima si no hay un marco político que reconozca a Gaza como una parte necesaria de un futuro Estado palestino”. Y dijo que “ningún plan que no tome en cuenta los derechos de propiedad, la compensación para las víctimas y el regreso seguro de los desplazados tendrá éxito”.
Las Naciones Unidas también expresaron su preocupación. El secretario general António Guterres insistió en que la reconstrucción de Gaza debe cimentarse en el derecho internacional. “La reconstrucción no puede imponerse desde fuera, ni se puede desconectar de una solución política justa y duradera. Gaza requiere paz, así como dignidad y autodeterminación, no solamente edificios nuevos”, declaró su portavoz.
Evolución sobre el terreno y próximos pasos
La declaración de Davos se dio al mismo tiempo que Ali Shaath, quien dirige el comité tecnocrático palestino apoyado por Washington para manejar la Franja según el plan de Trump, anunció que el cruce de Rafah con Egipto se reabrirá pronto. La apertura de este cruce representa un cambio importante para Gaza, porque significa que ya no será un territorio aislado, ni estará atrapada.
Aun así, sobre el terreno, la situación es muy inestable. Israel sigue atacando aéreos y de artillera al mismo tiempo que acusa a Hamás de incumplir el alto el fuego. En los últimos días, decenas de palestinos, incluyendo civiles y reporteros, han perdido la vida.
Mientras proyectan rascacielos y avenidas frente al mar en Davos, la “nueva Gaza” de Trump enfrenta una realidad marcada por la destrucción, la desconfianza política y un conflicto que aún está lejos de resolverse.
