Al-Asaad Ajili ha sido el hombre elegido por el presidente Kais Saied

Túnez designa embajador en Libia por primera vez desde 2014

photo_camera PHOTO/REUTERS - Kais Saied, presidente de Túnez

El presidente de la República de Túnez, Kais Saied, nombró embajador en Libia por primera vez desde 2014. La Embajada tunecina ha seguido establecida durante estos años en territorio libio, además de un Consulado en la capital de Trípoli, pero la delegación ha estado clausurada durante los últimos seis años debido a la guerra que atraviesa el país norteafricano protagonizada por los bandos que se disputan el poder tras la caída del régimen de Muamar el Gadafi. 

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Túnez publicó una nota oficial en la que se indicaba que el presidente Kais Saied decidió nombrar a Al-Asaad Ajili como embajador de Túnez en Trípoli, "en el marco de la reorganización anual de los jefes de misiones diplomáticas, permanentes y consulares".

La decisión también incluyó el nombramiento de varios embajadores en diferentes países; entre ellos Muhammad bin Yusuf, como embajador en El Cairo, Nabil Ammar, como embajador en Bruselas, Reza Zqidan, como embajador en Bagdad, y Hashemi Ajili, como embajador en Kuwait, como también recogió el medio de comunicación Libya Review.

A principios de este mes, Kais Saied y la representante especial interina del secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU) en Libia, Stephanie Williams, discutieron los esfuerzos de la entidad supranacional para lograr un acuerdo político en el país libio, según un comunicado emitido por la Presidencia tunecina. La funcionaria de Naciones Unidas elogió el importante papel de Túnez en el logro de una estabilidad duradera en la región. Por su parte, Saied enfatizó que la solución a la crisis libia debe basarse en el acuerdo de todas sus facciones de cara a evitar cualquier interferencia extranjera. El presidente reiteró el compromiso tunecino de no interferir en los asuntos internos de Libia y de encontrar soluciones pacíficas para poner fin al conflicto armado libio. 

Cabe destacar en este punto el importante papel desempeñado también por otro actor importante del Magreb como es Marruecos, que ha venido ejerciendo como mediador. De hecho, en la localidad de Bouznika, al sur de Rabat, se llegó al último entendimiento entre las partes enfrentadas en Libia: por un lado, el Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA, por sus siglas en inglés) del primer ministro Fayez Sarraj y, por otro, el poder de la parte oriental del país representado por el Parlamento de Tobruk, este último asociado al Ejército Nacional de Libia (LNA, por sus siglas en inglés) del mariscal Jalifa Haftar. Un pacto a través del cual podría haber entendimiento para avanzar en la pacificación de la zona y para designar personas consensuadas de cara a dirigir instituciones claves en el país como el Banco Central libio o la Corporación Nacional del Petróleo. 

La guerra civil libia se ha convertido en un tablero de juego internacionalizado en el que participan diversos países con intereses sobre el país norteafricano. Destaca la participación foránea a través del uso de mercenarios que favorecen la inestabilidad e inseguridad en una nación ya de por sí devastada por el enfrentamiento bélico. El GNA de Sarraj, radicado en la capital de Trípoli, recibe el sustento de Turquía y Qatar y es reconocido por la ONU; mientras, el LNA de Haftar es apoyado por Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Egipto (estas tres naciones rivales políticos de Qatar), Francia y Rusia. El Estado ruso utiliza sobre el terreno a la compañía privada de soldados denominada Grupo Wagner; por su parte, Turquía interviene mediante el envío de mercenarios provenientes de Siria que, según diversos medios, pertenecen a grupos ligados en el pasado con organizaciones terroristas yihadistas como Daesh y Al-Qaeda.